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El curioso caso de los hermanos “Benjamin Button”, dos niños pequeños cuya enfermedad les hace envejecer con rapidez

Keshav y Anjali Kumari, a tan temprana edad, presentan rasgos de ancianos como piel arrugada, rostro hinchado y dolores articulares

Los niños tomaron la forma de personas mayores, con piel arrugada y dolores articulares
Los niños tomaron la forma de personas mayores, con piel arrugada y dolores articulares FOTO: La Razón (Custom Credit)

Keshav Kumar, de seis años, y Anjali Kumari, de doce, son dos niños que viven en la ciudad de Ranchi, en el estado de Jharkhand, India. Los pequeños viven con su hermana y sus dos padres, como una familia normal. Pero estos dos menores llevan años desarrollando una enfermedad que les hecho desarrollar rasgos similares a los que se aprecian en la película “El curioso caso de Benjamin Button”, protagonizada por el actor estadounidense Brad Pitt.

Los niños tomaron la forma de personas mayores, con piel arrugada y dolores articulares, así como rostros hinchados. Una enfermedad casi sin cura a los que se suma, además, el dolor mental de ser observados en todas partes. La anomalía no era hereditaria, pues ni sus progenitores ni la hermana, mayor que ellos, la sufrieron.

Anjali fue el primero que presentó estos rasgos. Cuando tenía solo seis meses, fue hospitalizada debido a lo que parecía una neumonía. Al recuperarse, de repente su cuerpo se secó y su piel se hundió. Los padres, estupefactos, la volvieron a llevar al centro médico, pero les confesaron que no tenía cura y que solo podían esperar un milagro. Unos años más tarde, tuvieron a Keshav, que también le pasó lo mismo. A él no la llevaron al hospital, sabían la respuesta: una enfermedad incurable.

Estos dos niños son objetos de burlas por su apariencia extraña y los miran como extraterrestres. En declaraciones a medios locales, la pequeña Anjala confesó algunos insultos. “Sé que soy diferente a todos ustedes en todo, desde mi cara hasta mi cuerpo. Mi cara siempre está hinchada cuando todos los demás son normales. La gente siempre me mira y se burla de mí. Mis amigos siempre están ahí. La escuela a menudo me llama ‘abuela’, ‘abuela’, ‘mono’ y eso me incomoda mucho. Quiero que me traten como a una niña normal”.

Sus padres gastan 500 rupias cada mes en el tratamiento de Anjali y Keshav, pero no dan resultado. Cada vez experimentan más dolencias, y parece que, por cada mes que pasa, son años para ellas. “Siempre masajeo los pies de Anjali, ella siempre tiene dolor. Anjali sigue preguntándome cuándo será como su hermana”, decía la madre.