Guerra en Ucrania

Bielorrusia retiene a niños ucranianos secuestrados por Rusia en Ucrania

Trasladados 48 menores Opositores piden que se dicte una orden de arresto internacional contra Lukashenko por «crímenes contra la humanidad»

St. Petersburg (Russian Federation), 22/07/2023.- Russian President Vladimir Putin (R) shakes hands with his Belarusian counterpart Alexander Lukashenko in St. Petersburg, Russia, 23 July 2023. Alexander Lukashenko is on working visit to Russia. (Bielorrusia, Rusia, San Petersburgo) EFE/EPA/ALEXANDER DEMYANCHUK / KREMLIN / POOL
Russian President Putin meets with Belarusian counterpart LukashenkoALEXANDER DEMYANCHUK / KREMLIN /Agencia EFE

En cualquier de los conflictos armados que asolan la Tierra, el secuestro de menores para su reeducación no solo es un crimen de guerra, sino también un síntoma evidente de una sociedad destinada al fracaso. Nadie es tan vulnerable y sufre más incomprensión que los menores atrapados en un conflicto. Protegerlos es una obligación internacional y, robarlos, un delito tipificado y universal, tal y como demostró la orden de arresto emitida en marzo por la Corte Penal Internacional (CPI) contra el presidente ruso, Vladimir Putin, acusándolo de la abducción masiva de niños ucranianos. La misma que ahora piden se haga extensible al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, después de que medios estatales de ese país hayan confirmado la llegada de 48 niños ucranianos de las regiones que Moscú ha anexado durante la invasión.

«Estamos viendo cada vez más pruebas relacionadas con el traslado ilegal de niños ucranianos a Bielorrusia y esto continuará hasta que las organizaciones internacionales reaccionen y detengan a Minsk», según explicó a The Associated Press el político exiliado del régimen Pavel Latushka, exministro de cultura juzgado in absentia y condenado a 18 años de prisión por la Corte Penal de su país, en manos del sátrapa y títere del Kremlin. Por ello, el diplomático expatriado pide que el material recabado sobre el secuestro de niños sirva para «emitir una orden de arresto contra Lukashenko».

El grupo de los 48 procede de las regiones ocupadas en Donetsk, Lugansk y Zaporiyia, capturadas por el Ejército ruso en julio de 2022. Estos niños se unen a los «más de 2.100 menores ucranianos de al menos 15 ciudades que han sido trasladados a la fuerza a Bielorrusia desde el inicio del conflicto», tal y como especifica un informe realizado por la oposición en el exilio entregada en junio a la CPI de La Haya, la cual, en marzo, también hizo pública una orden de arresto internacional contra la comisionada rusa para los derechos del niño, Maria Lvova-Belova.

Sin embargo, el régimen de Lukashenko no solo no esconde su crimen, sino que se vanagloria del mismo, después de que la semana pasada Belta, la agencia estatal de noticias bielorrusa publicara una serie de fotografías donde se ve a «los 48 menores que han venido de vacaciones durante tres semanas», según informó la agencia, rodeados por las fuerzas de seguridad y enarbolando la bandera estatal. Más aún, el director de la presunta organización benéfica encargada de «trasladar» a los niños, Alexei Talai, aseguró que «este importante proyecto humanitario impulsado por el presidente debe continuar, a pesar de la presión externa. Todo el pueblo bielorruso quiere ayudar a los niños de las ciudades y pueblos en ruinas de los nuevos territorios de Rusia».

Desde el inicio de la invasión, en febrero de 2022, el Gobierno ucraniano asegura que miles de niños han sido secuestrados. Los investigadores de Kyiv han contabilizado 16.226 niños deportados, de los cuales 10.513 todavía no han sido localizados, mientras que alrededor de 300 han regresado al país. No obstante, y debido a las dificultades de operar en los territorios sumidos en la guerra de atrición, los expertos aseguran que el número de menores desaparecidos podría ser mucho mayor.

Entre los presuntamente secuestrados se encuentran «niños sacados de instituciones estatales ucranianas en las zonas ocupadas; niños cuyos padres los habían enviado a campamentos de verano dirigidos por Rusia, de los que nunca regresaron; niños cuyos padres fueron arrestados por las autoridades de ocupación rusas, y niños que quedaron huérfanos después de los combates», según fuentes gubernamentales.

La noticia de la llegada de los 48 niños a Bielorrusia coincidió con el viaje del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, a Estados Unidos para comparecer ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Allí, la primera dama de Ucrania, Olena Zelenska, hizo un desesperado llamamiento a los líderes de la comunidad internacional para que presionen a Rusia y esta devuelva los menores «secuestrados», dijo.

Mientras, el Kremlin sigue negando las acusaciones del CPI. Las autoridades de Moscú continúan arguyendo que han salvado a los menores ucranianos de «los horrores de la guerra». Obviando así, por otro lado, que desde la invasión «504 niños han muerto como consecuencia de la guerra, 1124 han resultado heridos, 1240 siguen desaparecidos y, al menos 13 de ellos (12 niñas y 1 niño) han sido víctimas de abusos sexuales», según la plataforma ciudadana ucraniana ‘Los niños de la guerra’, la cual hace un seguimiento diario de los menores sufriendo las consecuencias del conflicto.

«La víctima más joven tenía solo cuatro años en el momento del delito», explicó Zelenska en Nueva York. Por ello, la primera dama ucraniana pidió ayuda al secretario general de la ONU, António Guterres, y a toda la organización para «salvar a los niños ucranianos. Ayúdennos a recibir información sobre los que han sido llevados a Rusia. Ayúdennos a sacarlos de los territorios ocupados a través de corredores especiales seguros. Nuestros niños necesitan justicia», explicó.

Zelenska también aseguró que el número de niños separados ilegalmente de sus familias asciende hasta «los 19.000, y solo 386 han podido regresar a sus casas». Asimismo, hizo hincapié en que en las autoridades rusas «les dijeron que sus padres no los necesitan, que su país no los necesita, que nadie los está esperando y que, por lo tanto, ya no son niños ucranianos sino rusos».

Por su parte, el líder del Gobierno de Kyiv también habló del tema durante su discurso ante la cámara general de la ONU. Desde el estrado, y vistiendo su habitual indumentaria espartana y guerrera, Zelenski aseguró que los niños ucranianos mandados a los países vecinos «están siendo adoctrinados y privados de su identidad nacional». E insistió en que, además, «Rusia está enseñando a esos niños a odiar a Ucrania, mientras rompen todos los lazos con sus familias. Esto es claramente un genocidio», sentenció.