Internacional

Rusia quema el gas que no vende a Europa

Las llamas, detectadas por los satélites de la NASA, pueden verse desde la vecina Finlandia

Un trabajador de la estación rusa de gas Portovaya hablando por su móvil
Un trabajador de la estación rusa de gas Portovaya hablando por su móvil FOTO: Dmitry Lovetsky AP

Rusia está quemando el exceso de gas que no exporta a los países europeos, según lo revelan las imágenes satelitales del sistema de monitoreo de incendios de la NASA, que muestran las llamas en la estación compresora de Portovaya, propiedad de Gazprom. El servicio de la NASA muestra incendios no declarados cerca de la estación de Portovaya desde mediados de junio, es decir, desde el momento en que se limitaron las entregas del Nord Stream 1.

Sin oportunidades de venta en Asia y sin sus clientes europeos, a los que se destinaba el 83% de las exportaciones directas de gas natural antes de la guerra contra Ucrania, Rusia tiene pocas oportunidades de venta, por lo que el presidente ruso, Vladimir Putin, habría decidido así recurrir al “flaring”, la práctica que consiste en quemar el exceso de gas natural extraído sin valorización energética.

Una práctica que, según la NASA, habría comenzado el 17 de junio junto con las primeras reducciones de flujos a Europa, vía Nord Stream, recortada en ese momento al 40% de la capacidad (y luego reducida aún más al 20%). La estación de compresión de Portovaya está cerca de la frontera finlandesa y la televisión pública Yle, además de las imágenes de la NASA, también cita testigos presenciales.

Ari Laine vio las enormes olas cuando visitó la isla Lanskeri en el archipiélago exterior de Hamina el 24 de julio. Observó el fuego que ardía sobre los árboles con un telescopio y obtuvo una imagen de las llamas. “Determiné la dirección y comencé a preguntarme si venía de la misma dirección que las gasolineras. Sí, coincidía con la dirección”, explica Laine a YLE.

Olga Väisänen, directora de comunicaciones y responsabilidad de la empresa energética Gasum, no comenta directamente sobre la situación en Rusia, pero dice que la quema debe realizarse en ciertas situaciones en relación con la producción y transmisión de gas. Según Väisänen, la quema se realiza a menudo durante las perturbaciones. “Si, por ejemplo, hay un mal funcionamiento en una terminal de GNL o una planta de biogás, es posible que se deba recurrir a la quema, por ejemplo, para mantener constante la presión en el tanque de gas”, explica Väisänen.

Pero la quema tiene un impacto en la situación climática mundial. Según Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, produce el llamado carbono negro, es decir, polvo de hollín, que acelera el derretimiento de la nieve y el hielo cuando cae sobre él. A su vez, acelera el cambio climático en las regiones del norte. “El derretimiento de la nieve y el hielo es la razón por la que las regiones del norte se han calentado al doble”, sentencia Taalas.

El carbón negro no está solo en el derretimiento del hielo y la nieve. Taalas dice que las emisiones de dióxido de carbono son el número uno para los derretidores de nieve y hielo. Luego viene el metano.