Internacional

Ucrania no se rinde ante el terror energético ruso

Zelenski denuncia ante la ONU como «crimen contra la humanidad» los ataques a las redes eléctricas

«Nohay electricidad ni calefacción en casa, pero no sé si vale la pena ir a la oficina o a cualquier otro lugar para encontrar un sitio con luz y calor. Todo está cambiando muy rápido», cuenta a LA RAZÓN Tetiana, una vecina de Kyiv. La capital de Ucrania todavía está experimentando los efectos de los ataques masivos con misiles rusos contra la infraestructura del país que llevaron a la parada de todas sus plantas de energía nuclear. Más de dos tercios de la población de la capital ucraniana ha permanecido sin luz ya durante más de un día, mientras se aplican cortes de emergencia y muchos tampoco tienen agua corriente ni calefacción centralizada.

Con la conexión a internet intermitente proporcionada por los operadores de telefonía móvil, los vecinos de Kyiv comparten sus fotos de cómo recogen nieve de sus balcones para conseguir agua. «El problema es que cada vez que abro las puertas para salir a sacar un poco de nieve, dejo entrar una pequeña cantidad de aire frío. Esto significa que el calor que se acumulaba antes duraría menos en ausencia de calefacción», escribe uno de ellos, Tymofiy.

La mayor parte de los consumidores también se quedó sin electricidad en Leópolis. Algunos comparten sus fotos de los museos a dónde fueron para evitar estar en hogares fríos. Otros buscan encontrar algo de calor en los restaurantes locales en el centro de la ciudad, que permanecen abiertos mientras el resto de la ciudad sufre apagones durante más de 24 horas. Los cortes son necesarios tanto para equilibrar la oferta y la demanda de electricidad como para permitir que las brigadas de reparación continúen con su trabajo. Uno de los mayores productores de electricidad del país, DTEK, asegura, sin embargo, que el intento ruso de dejar a los ucranianos sin luz ha fracasado mientras se restablece el suministro. «En las próximas horas se estabilizará la situación en el sistema eléctrico», prometió ayer por la tarde la empresa.

Mientras tanto, las grandes compañías de Ucrania han comenzado a frenar sus actividades por falta de suministro. «Arcelormittal», un gran complejo metalúrgico en Kryvyi Rih, dejó de producir acero, ya que sus capacidades de producción recibían menos del 20% de la electricidad requerida para seguir funcionando. De ahí que su 106 trabajadores subterráneos fueran conducidos a salvo a la superficie. Rusia corre el riesgo de provocar una «catástrofe nuclear y radiactiva», denunció ayer el jefe de la empresa monopolista «Energoatom», Petro Kotin, quien subrayó que las plantas fueron desconectadas de la red eléctrica ucraniana por primera vez en los últimos 40 años.

Los efectos del ataque no se limitan a la interrupción de la vida cotidiana y la economía. Diez personas han muerto, cinco de ellas por un misil ruso que destruyó un bloque residencial en Vyshgorod, un suburbio de Kyiv. Según la administración militar local, también resultaron dañadas cuatro casas más, un parque infantil, una escuela y un jardín de infancia.

Se reveló que algunos de los vecinos habían intentado anteriormente escapar de la guerra dejando sus hogares en las ciudades de primera línea. Maryna se mudó a una casa al lado de la destruida con su hija discapacitada, mientras su esposo combatía en las filas del Ejército ucraniano. La triste realidad es que ningún lugar en Ucrania es seguro mientras Rusia continúa con su intento de subyugar al país.

Moscú subrayó ayer que Ucrania debe aceptar las demandas rusas para que la situación «vuelva a la normalidad», insinuando que sus ataques se detendrían si Ucrania se rindiera. Todavía insiste en que golpea contra los objetos de importancia «militar», no «civil». Ucrania «tiene todas las posibilidades de llevar la situación a un cauce normal, de arreglar la situación de modo que se cumplan las demandas de la parte rusa y poner fin, por tanto, a los todos los posibles sufrimientos de la población civil», señaló el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. No hay una lista clara de demandas rusas, pero no hay duda de que la victoria de Rusia significaría para Ucrania la anexión de regiones parcialmente ocupadas, así como la pérdida de facto de la independencia del país, mientras Rusia evitaría la responsabilidad por la enorme destrucción y pérdida de vida.

El controvertido presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, también sugirió que depende de Ucrania poner fin a la guerra antes de agregar que, de lo contrario, el país sería «completamente destruido». Tanto Rusia como Bielorrusia han estado presionando a Ucrania para que reinicie las negociaciones que terminaron formalmente sin resultado después de que se revelara el alcance de los crímenes de guerra rusos en Bucha y otros territorios temporalmente ocupados.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU «un crimen contra la humanidad», tras los últimos bombardeos masivos rusos contra infraestructuras críticas, y pide a sus aliados más defensas aéreas. Zelenski instó al Consejo de Seguridad a respaldar una resolución que condene «cualquier forma de terror energético», aunque el veto de Rusia impedirá que prospere. «El terror energético es comparable al uso de armas de destrucción masiva. Cuando tenemos temperaturas bajo cero, y decenas de millones de personas sin suministro de energía, sin calefacción, sin agua, esto es un evidente crimen contra la humanidad», explicó.

Sin embargo, los ucranianos, se muestran desafiantes. «Están tratando de doblegarnos, sumergirnos en la oscuridad y el frío durante la guerra y obligarnos a negociar en los términos del agresor. No funcionará», aseguró el representante de la Inteligencia militar, Andriy Yusov. «Se espera que el próximo ataque suceda en una semana», advirtió, y adelantó que Ucrania se estaría preparando.

El Ministerio de Energía también reveló que solicitó a los socios europeos y estadounidense que proporcionen más repuestos, especialmente los necesarios para restaurar las líneas de alta tensión, necesarias para transmitir electricidad en todo el país.

También ha asegurado que todas las centrales nucleares volverían a suministrar electricidad a los hogares ucranianos al final del día, lo que reduciría significativamente el déficit energético.