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Los griegos se preguntan por qué el incendio causó tantos muertos

La falta de espacio entre las viviendas del pueblo de Mati permitió la rápida extensión de fuego.

  • Los equipos de rescate trasladan a una mujer herida en los incendios de Mati, a 30 kilómetros al este de Atenas
    Los equipos de rescate trasladan a una mujer herida en los incendios de Mati, a 30 kilómetros al este de Atenas
Atenas.

Tiempo de lectura 4 min.

26 de julio de 2018. 02:44h

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Ana Mora Segura.  Atenas. 26/7/2018

Los incendios más mortíferos que se recuerdan en Grecia se han cobrado ya 80 vidas y no se excluye que la cifra alcance el centenar, pues todavía hay muchas personas dadas por desaparecidas, mientras bomberos y protección civil se afanan en retirar escombros de casas y coches calcinados. El último parte de los Bomberos habla de decenas de personas en paradero desconocido dos días después. Las autoridades han aclarado que algunas personas podrían haber vuelto a sus casas sin que sus familiares hayan avisado de su regreso. De los más de 180 heridos, tan solo 70 siguen hospitalizados, aunque once de ellos en estado crítico.

La segunda jornada tras los incendios que arrasaron 15 kilómetros cuadrados de una zona a la que muchos atenienses se trasladan durante el verano ha estado copada de relatos dramáticos, pero también de historias con final feliz. Entre los episodios que más alarma han creado está el de unas gemelas de nueve años que se perdieron en pleno apogeo del incendio en la localidad de Mati, donde se han registrado la totalidad de las víctimas mortales. Angustiados por su más que probable muerte, los padres respiraron con alivio al reconocerlas en un vídeo en la televisión.

Las pequeñas habían sido rescatadas junto a otras personas por un barco de pesca que las trasladó hacia el puerto de Rafina. Por desgracia, allí, inexplicablemente, volvieron a desaparecer, lo que ha provocado una ola de preocupación nacional reflejo de la angustia y el dolor que se vive estos días en todo el país. Todos los medios de comunicación difundieron sus fotografías y pidieron la colaboración ciudadana. Una historia que terminó felizmente fue la de un hombre de 41 años que se lanzó al mar en Mati huyendo de las llamas y se salvó gracias a que aguantó cuatro horas nadando hasta llegar al puerto de Rafina, como relató a Efe su padre. Otros no tuvieron su suerte, pues murieron ahogados frente a las fuertes olas y vientos que llegaron a superar los cien kilómetros por hora.

Mientras, han comenzado ya las tareas de desescombro y de reparación de las instalaciones eléctricas. En total se han quedado sin electricidad alrededor de 7.500 hogares. La localidad de Mati, la más dañada, permanecerá previsiblemente sin agua durante un mínimo de 15 días y sin corriente eléctrica durante un mes. Según la primera evaluación de las autoridades locales, más de 2.500 viviendas han quedado completamente destruidas, mientras que otras 4.000 han sufrido daños graves.

A pesar de que todavía se desconocen las causas de los incendios, los expertos se preguntaban ayer si fueron provocados y por qué pudo haber tantas víctimas en una sola población. Según el catedrático de Geología de la Universidad Nacional de Atenas Efthimios Lekkas, el pueblo de Mati presenta los clásicos errores de planificación urbanística que se producen en muchos lugares en Grecia, donde las viviendas se construyen pegadas unas a otras, sin apenas calles que permitan cruzar el pueblo transversalmente. El profesor recalcó que «esta disposición atrapó a los habitantes en callejones sin salida y por eso hubo víctimas mortales».

La catástrofe de Mati recuerda a la vivida en noviembre del año pasado en Mandra, una población situada en el oeste de la región capitalina de Atica, donde las lluvias torrenciales se cobraron la vida de más de una veintena de personas. En aquella ocasión, el problema también fue fundamentalmente urbanístico, pues todos los torrentes naturales fueron sacrificados en pro de la construcción de viviendas y calles, dejando así la ciudad sin un paso natural para que circularan las aguas. Efe

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