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Riad asegura que Teherán está detrás del ataque

Las autoridades saudíes muestran las pruebas de la operación contra sus refinerías de petróleo, mientras Trump anuncia más sanciones.

  • El presidente de EE UU, Donald Trump, anunció ayer más sanciones para presionar al régimen iraní
    El presidente de EE UU, Donald Trump, anunció ayer más sanciones para presionar al régimen iraní
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Nueva York/Beirut.

Tiempo de lectura 4 min.

19 de septiembre de 2019. 01:09h

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Julio ValdeónEthel Bonet Nueva York/Beirut. 19/9/2019

«¡Acabo de instruir al secretario del Tesoro para que aumente sustancialmente las sanciones contra Irán!», escribió el presidente de EE UU, Donald Trump, en Twitter. Pero tampoco fue más allá ni especificó cuáles son las órdenes que había transmitido a Steven Mnuchin, ni cuándo entrarían en vigor, ni su alcance. Su anuncio ha coincidido con el viaje de secretario de Estado, Mike Pompeo, a Arabia Saudí. Allí, en el escenario de los recientes ataques, los peritos y expertos enviados por el Pentágono recogen pruebas y analizan el origen y trayectoria de los proyectiles que devastaron las refinerías de Abqaiq. Para el senador Lindsey Graham, que ejerce en numerosas ocasiones de confidente presidencial, el ataque fue «un acto de guerra». Tras calificarlo de ataque contra «la economía mundial», los periodistas le preguntaron si las sanciones serán exitosas a la hora de yugular la ambición militar iraní. «En el pasado no lo han sido», respondió, y «si no pagan un precio por bombardear los campos petroleros de un país vecino se desatará un infierno en Oriente Medio».

Nadie quiere una guerra naval en el Golfo, pero todo indica a que la opción militar se impone. De hecho, el secretario de Estado de Estados Unidos viajó ayer a Riad para coordinar con el reino una respuesta a los mayores ataques de la historia contra el petróleo de Arabia Saudí.

A tenor de la visita de Pompeo el Gobierno saudí anunció su intención de unirse al International Maritime Security Construct, una coalición liderada por EE UU para proteger las rutas marítimas en Oriente Medio. A esta patrulla internacional ya se han unido países como Australia, Bahréin y Reino Unido.

Antes de la llegada del jefe de la diplomacia estadounidense, las autoridades saudíes dijeron que iban a mostrar pruebas que vinculan a Teherán con el ataque contra su industria petrolera. En línea con la investigación de Washington, Riad sostiene que los misiles «no vinieron de Yemen o Irak» y que lo más probable es que «hayan salido desde Irán».

El portavoz de la coalición militar liderada por Arabia Saudí, Turki al Malki, reveló que los ataques contra las instalaciones de Aramco fueron efectuados «con 18 drones y 7 misiles de crucero iraníes». «Estamos trabajando para determinar la posición exacta de las plataformas de lanzamiento. Sus responsables tendrán que rendir cuentas. La respuesta se tomará a nivel político», reiteró Al Malki, que precisó que el ataque se produjo desde el norte y no desde el sur.

Un alto funcionario cercano a la investigación había dicho a Reuters que «los ataques se originaron en el suroeste de Irán» y que se trataba de «misiles de crucero y drones», lo que indica un mayor grado de complejidad y sofisticación de lo que se pensaba inicialmente.

No obstante, la Casa Blanca, a través de su vicepresidente, Mike Pence, volvió a insistir ayer en que «no tienen prisa» y que una vez que estén revisadas «las pruebas», se determinarán «las medidas adecuadas a adoptar».

De confirmarse la acusación de Washington y Riad, se abriría la puerta a posibles acciones militares contra Teherán, que, niega su participación en el ataque.

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