• 8 motivos por los que practicar sexo es beneficioso para la salud

8 motivos por los que practicar sexo es beneficioso para la salud

¿Puede un acto tan placentero mejorar la salud cardiovascular, reducir el estrés o potenciar el sistema inmunológico? La respuesta es sí.

¿Es el sexo uno de los grandes pilares para tener una vida saludable? ¿Realmente es tan importante para la salud? La respuesta es sí. Las relaciones íntimas en la cama van más allá del placer. Para alcanzar el orgasmo, el cuerpo humano funciona como una maquinaria perfectamente compenetrada que, de manera secundaria, le ayuda a estar más sano.

Conscientes de su potencial, la empresa líder mundial en salud sexual masculina Boston Medical Group expone los ocho motivos por lo que el sexo es beneficioso para la salud:

1) Mejora la salud cardiovascular: Según un estudio del Instituto de Investigación de Nueva Inglaterra (Estados Unidos), los hombres que practican sexo al menos dos veces por semana tienen un 45% menos de probabilidades de padecer una enfermedad cardíaca que aquellos que tienen relaciones sexuales solo una vez cada 30 días o menos.

2) Disminuye la presión arterial alta: Mantener relaciones sexuales reduce la presión arterial sistólica, es decir, la fuerza que ejerce el corazón sobre las paredes de las arterias cada vez que late.

3) Reduce el estrés: Cuando se tiene sexo en pareja se liberan más hormonas que en la masturbación gracias a los momentos previos, como son los besos, las caricias o los abrazos. Además, cuando se alcanza el orgasmo se libera la oxitocina, responsable de que aumente la intensidad del mismo. En ese momento, las células nerviosas del cerebro descargan su contenido eléctrico para, justo después, pasar a un relajamiento físico y mental total.

4) Menos posibilidades de cáncer: Una investigación de Harvard Medical School y el Brigham and Women Hospital (Estados Unidos) asegura que eyacular al menos 21 veces al mes reduce alrededor de un 20% el riesgo de padecer cáncer de próstata, uno de los más comunes en los hombres. Los orgasmos frecuentes permiten que la próstata limpie las sustancias cancerígenas y previene el desarrollo de depósitos de calcio, que están asociados con la enfermedad.

5) Mejora el sistema inmunológico: Los hombres más activos sexualmente generan más anticuerpos para protegerse contra los virus y gérmenes. Así, durante el acto se libera la llamada inmunoglobulina A o IgA para hacer frente a infecciones o posibles enfermedades.

6) Menos dolores de cabeza: Es un analgésico natural que relaja el cuerpo y la mente porque se libera oxitocina y aumenta el nivel de endorfinas. El orgasmo, en definitiva, puede ser capaz de bloquear el dolor. Lejos de ser una excusa, el sexo tal vez sea la solución para los dolores de cabeza.

7) Aumenta el estado de ánimo: Antes y durante la relación se liberan endorfinas en el flujo sanguíneo. Estas hormonas, además de regular el sueño, crean un estado de euforia y una sensación de bienestar. Durante el acto también se libera la dopamina y aumentan los niveles de serotonina, claves para el buen humor.

8) Previene enfermedades futuras: Un trastorno sexual puede ser un indicador de que algo va mal en el corazón. Según datos de Semergen, un 93% de los pacientes que tienen alguna enfermedad cardiovascular padecieron entre dos y tres años antes Disfunción Eréctil, lo que demuestra que se trata de un marcador precoz del riesgo coronario y del desarrollo de una futura patología cardíaca.

¿Cada cuánto hay que practicar sexo? Más que en la cantidad, los especialistas recomiendan centrarse en la calidad de las prácticas sexuales. En este sentido, la frecuencia no es lo importante sino el grado de satisfacción creciente que se consiga cada vez que se tenga un encuentro sexual.

En ese aspecto, una de las mayores preocupaciones de los hombres es el tamaño del pene. Sin embargo, su envergadura no implica que el acto sexual vaya a ser mejor, a pesar de que socialmente parezca que sea lo único que merezca la pena. De nada sirve la dimensión si finalmente no hay erección. Una fórmula que también se aplica a los preámbulos. En el acto sexual son un aperitivo necesario, pero lo indispensable para conseguir el clímax es la penetración.