¡Feliz día de la pasta!

Hoy celebramos el día mundial de la pasta, fecha en la que, tanto cocineros como comensales amantes de esta delicia, rinden tributo al primer congreso mundial centrado en ésta celebrado el 25 de octubre de 1995 en Roma

Hoy celebramos el día mundial de la pasta, fecha en la que, tanto cocineros como comensales amantes de esta delicia, rinden tributo al primer congreso mundial centrado en ésta celebrado el 25 de octubre de 1995 en Roma

Don Giovanni es un lugar de peregrinaje al que acudir para probar especialidades italianas de verdad. Sí, el restaurante de Andrea Tumbarello es un espacio acogedor sin pretensión alguna en el que se sirven platos auténticos, sencillos y exquisitos a la vez. ¿El secreto? “Alimentar los platos con las mejores materias primas. Los respeto y doy un nombre a la receta. Piensa que la pasta la puedes condimentar con los ingredientes que te apetezca. Al final, es mezclar sabores y que el plato esté rico. Te puede gustar o no, pero lo cierto es que está elaborada con unas inmejorables materias primas. No engaño a nadie”, dice el cocinero. Ya es temporada de la trufa blanca de Alba, una pequeña ciudad en la región de Piamonte, al noroeste de Italia, y él consigue las mejores piezas. Por eso, se deja llamar el “rey de la trufa blanca”: “A principio de temporada ronda los 2.000-2.500 euros el kilo. Luego su precio sube, porque va madurando”, continúa. Como el oro, este diamante silvestre cambia de precio a diario y él recibe cada semana su cotización. Llena de aroma y sabor tanto a los tagliatelle con una crema de parmesano y trufa blanca, la misma que forma parte de un risotto con champagne. También, merece la pena probar los spaghetti bosconara, que es la carbonara del bosque, entre cuyos ingredientes no falta ésta y los boletus.

Gioia: Davide Bonato, que apuesta por ofrecer una cocina italiana actualizada en constante evolución, protege y fomenta los productos de su tierra, así como las recetas tradicionales. Por eso, ha elegido para la celebración sus ya famosos “tagliolini al tartufo”, hechos a mano, con yema de huevo y queso “cacio nerone”. Precio medio: 35 euros, la degustación del chef, y 29 sin bebidas.

Noi: El chef Gianni Pinto (Sinfonia Rossini) revisita recetas tradicionales y las actualiza con el objetivo de trasladar al comensal por las distintas regiones de Italia. ¿Qué pedir? Los spaghetti a la carbonara con tartar de atún y botarga de mújol y la pasta con ragú de setas. Precio medio: 45 euros.

Numa Pompilio: es el restaurante italiano dirigido por Sandro Silva y Marta Seco (Grupo El Paraguas), quienes sirven los grandes clásicos de la cocina trasalpina y su fusión con la internacional. La lasaña de faisán y el canelón con guazzeto de mar son dos de nuestros platos preferidos. Entre las pastas frescas, los noquis al pesto de albahaca y avellanas, los tagliatelle con colmenillas y trufa negra, con langosta de Tristán al pesto o los negros con carabineros. Quien opte por las secas al huevo, los pappardelle a la boloñesa ibérica. Precio medio: 50 euros.

Lisanderella: quienes éramos adictos a las pizzas de Don Lisander, ahora lo somos a las pastas de este local, propiedad del chef y sumiller Gonzalo Vernacci. De su carta nos quedamos con los spaghetti alla carbonara riginale e del maleducato, acabados en la sala, mientras que los al cartoccio son tan recomendables como los ravioli de bogavante y cangrejo con salsa marinera roja. Precio medio: 30 euros.

Trattoria d’Alfredo: los spaghetti con pesto, compuesto de pistacho y langostino fresco, o con brócoli y langostino fresco y pan rallado tostado o con tiras de sepia, aceitunas, ajo y cebolla o, incluso, con ragout y chantarellas son platos que triunfan tanto como la pasta de caracoles en tinta de calamar fresco y los paqueri con calamares en casa de Alfredo Gelso. 40 euros.

Matteo Cucina Italiana: se trata de un pequeño restaurante situado en el mismo mercado de La Paz que nos encanta. La pasta es de elaboración propia usando las mejores harinas biológicas. Nuestros platos preferidos son los tagliatelle con salsa boloñesa y ragú, tonnarelli putanesca o carbonara y los Cacio e Pepe, que es una pasta con queso pecorino, parmigiano reggiano y pimienta negra. Precio medio: 30 euros.

Mercato Ballaró es el espacio de Angelo Marino, quien borda los tagliatelle con marisco ensobrado, los raviolis rellenos de calabaza con fruta picante, requesón y Amaretti, los spaghetti con albóndigas y los fusilli con salsa de tomate, ricota salada de oveja y berenjena. Precio: 40 euros.

Bulla: Curly Macarroni con salsa de tres quesos cheddar y tartufata, los cannelloni di funghi porcini y los tortelini de burrata son algunos de los manjares estrella de este lugar, situado en Paseo de la Habana, 5.

Accademia del gusto: en este espacio encontramos numerosísimos productos gastronómicos y la mayor enoteca de vinos italianos de nuestro país. Además, cuenta con una escuela en la que profesionales imparten cursos dirigidos tanto a niños con padres como a jóvenes. Entre ellos, los centrados en “Todo sobre las salsas para la pasta” o “El arte de la pasta fresca”. Incluso ofrecen cursos con cena incluida personalizados.