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La princesa María Teresa de Francia o la condesa

  • Fue acogida en suelo prusiano bajo el pseudónimo de «La marquesa de Meilleraye»
    Fue acogida en suelo prusiano bajo el pseudónimo de «La marquesa de Meilleraye»

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18 de agosto de 2018. 09:50h

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Amadeo-Martín Rey y Cabieses.  18/8/2018

«Madame Royale», es decir, la princesa María Teresa de Francia, hija de los reyes Luis XVI y María Antonieta, sufrió el exilio y muchas vicisitudes que la obligaron en ocasiones a utilizar títulos de incógnito. La que por su madre y por su tío el conde de Artois –luego Carlos X– era llamada cariñosamente «Mousseline-la-sérieuse» o «Mousseline», fue durante mucho tiempo llamada en toda Europa por los viejos monárquicos «la huérfana del Temple» (L’Orpheline du Temple), haciendo referencia al lugar donde estuvo en prisión con su familia. Y también la «novia de Robespierre», ya que corrió el rumor de que el llamado «Incorruptible» había formado el sorprendente proyecto de unirse a la hija de Luis XVI. Vivió exiliada en el castillo de Mitau, en Curlandia, con su suegro Luis XVIII. Pablo I de Rusia les expulsó y para entrar en territorio prusiano tomaron los títulos de conde de Lille y de marquesa de Meilleraye. Pidieron asilo en aquel reino a la reina Luisa, esposa de Federico Guillermo III de Prusia, enviando a Madame de Caraman a buscar la respuesta. Ésta decía que «Le comte de Lille et la marquise de Meilleraye» eran autorizados a vivir en Varsovia, entonces bajo dominio prusiano. El 27 de febrero de 1801 los exiliados abandonaron Königsberg por el camino de Grenzburg. El 6 de marzo la marquesa de Meilleraye y el conde de Lille, seis semanas después de su partida de Mitau, atravesaron el Vístula y entraron en Varsovia. Meilleraye era en realidad un ducado, antiguamente de los duques de Mazarino, adquirido por el conde de Artois en 1776.

El gobernador puso a su disposición la casa Wasiliewski. Allí se unió el duque de Angulema a su mujer, el 21 de marzo, después de la licencia definitiva del ejército del príncipe de Condé. Como la casa albergaba dificilmente a los emigrados, la condesa Jean Zamoiska, hermana de Poniatowski, el llamado «Boyardo Polaco», ofreció su palacio. A esta generosidad se unió el rey de Prusia poniendo a disposición de Luis XVIII y la duquesa de Angulema una residencia de verano, el castillo Lazienki, que había pertenecido antiguamente al rey Estanislao Leszczinsky.

También Luis Antonio de Borbón, duque de Angulema, «Luis XIX» para los legitimistas, marido de María Teresa, hubo de usar esas identidades ficticias. Éste era llamado por Luis XVIII con el apodo de «Esperanza», o más brevemente «S.p.», por «spes», la misma palabra en latín haciendo referencia al futuro que le auguraba. Ambos usaron desde 1830 el título de conde y condesa de Marnes en diversas circunstancias.

María Teresa envió el 7 de julio de 1832 una carta, fechada en Edimburgo, al emperador de Austria, su «hermano y primo», para agradecerle el asilo que había querido acordar a la familia real. Precisaba que «voyageant incognito sous le nom de la comtesse de Marnes» deseaba detenerse en Viena para volverle a ver, así como a su familia. En efecto, en otoño de 1832, los tres reyes, Carlos X de Francia, bajo el nombre de conde de Ponthieu, Luis XIX de Francia, alias conde de Marnes, y Enrique «V» de Francia, desembarcaron en Altona, cerca de Hamburgo, para dirigirse desde allí, lentamente, hasta Austria. Al morir en 1836 Carlos X, Luis Antonio, conde de Marnes en el exilio, se convirtió en jefe de la Familia Real de Francia.

Éste llamaba «Givia» a su esposa mientras que «Fanny» era el apodo familiar que recibía María Teresa por parte de sus amigas la condesa María-Wilhelmine Ferraris y la condesa María-Franziska Romana, hija del mariscal
de Roisins.

10 de agosto de 1792

Ese día el palacio de las Tullerías fue tomado por asalto. Se encarceló a María Teresa y a su familia, primero en el convento des Feuillants, y luego, el 13 de agosto, en la prisión del Temple. De allí partirá su padre Luis XVI para ser guillotinado en enero de 1793, siendo su madre trasladada a la Conciergerie, de donde salió para ser también guillotinada en octubre de ese año. María Teresa se quedó con su tía Isabel, guillotinada en mayo de 1794, y separada de su hermano Luis, fallecido en 1795 a causa de la tuberculosis. Ella será una superviviente.

Su carácter

Ahijada de Carlos III de España y de la emperatriz María Teresa, la duquesa de Angulema fue la heroína de poemas y canciones que rememoraban los difíciles episodios vividos por ella y su familia. Sus sufrimientos (fue llamada «la princesa de los ojos rojos») marcaron el movimiento legitimista, fueron considerados una gloria para Francia y sirvieron de propaganda a los monárquicos. Muy orgullosa de niña, tuvo que aguantar ser llamada «Thérèse Capet», nombre con que los revolucionarios creían humillarla. Perdió a su madre, a su padre, a su hermano y a su tía Isabel, no tuvo hijos y fue la última delfina de Francia, memoria viva del martirio de su familia. Napoleón la admiraba y decía de ella que era «el único hombre de la familia de los Borbones».

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