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Abogado, «hombre de Estado», padre de la Expo’92

Fallece a los 88 años el jurista de prestigio internacional Manuel Olivencia

  • Manuel Olivencia, durante el reconocimiento como Hijo Adoptivo de Sevilla en 2012
    Manuel Olivencia, durante el reconocimiento como Hijo Adoptivo de Sevilla en 2012
Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

01 de enero de 2018. 20:39h

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M. González Q.  Sevilla. 2/1/2018

A 9 meses de la Expo’92, Manuel Olivencia Ruiz, dejó el cargo de comisario de la muestra internacional después de siete años «de servicio a la patria» para convertir el páramo de la actual Isla de la Cartuja en un parque científico. Olivencia, que siempre tenía en la memoria a sus dos hijos fallecidos –Javier, con tres años; y Luis, con 53– descansa en paz, tras confesar recientemente, cuando recibió el pasado mayo el VI Premio Manuel Clavero, que «de la muerte de Luis no nos hemos recuperado». El pasado 4 de diciembre recibió el Premio Plaza de España, en la Delegación del Gobierno por sus valores constitucionales.

Abogado «de artesanía» y maestro, el catedrático más joven de su generación, el posible líder de «derechas» –aunque únicamente militó en el Partido Social Liberal Andaluz que fundó su amigo y maestro Manuel Clavero– que la izquierda quiso impedir –contestando con ironía: «Yo no quiero ser alcalde de Sevilla, sino presidente de la Diputación»–, el padre, al fin, que pasaba los inviernos con abrigo azul y veraneaba en la serranía de su Ronda natal, falleció en la mañana del año nuevo, pasadas las 7:00, en Sevilla a los 88 años. Hijo y padre de abogados, se crió en Ceuta para trasladarse posteriormente a la capital andaluza, donde se licenció en Derecho por la Universidad de Sevilla en 1951 con el Premio Extraordinario. Dos años después se doctoró cum laude en la Universidad de Bolonia (Italia) y continuó su formación en Francia, Alemania y Reino Unido. Con 30 años logró la cátedra de Derecho Mercantil. Olivencia nació el año de la Expo del 29 de Sevilla y se marcha tras los 25 años de la muestra universal que engendró para 1992. Recientemente sufrió una caída, de la que se estaba recuperando. Falleció a causa de unos problemas respiratorios cuando se preparaba para ser operado de cáncer de próstata.

«Nadie sabía que al otro lado de Torneo había una isla maravillosa», relató a LA RAZÓN en una mesa redonda con motivo de los 25 años de la Expo’92. Olivencia, discípulo de Joaquín Garrigues y precursor de su obra, creó uno de los primeros bufetes de Derecho Mercantil en España. Felipe González fue discípulo suyo en la Universidad de Sevilla y fue el entonces presidente del Gobierno quien lo designó para dirigir el proyecto de la Expo’92 antes de ser sustituido por el diplomático Emilio Cassinello, tras dimitir cuando «el tema de Estado se convertía en tema de partido». Olivencia aceptó el encargo por su sentido de hombre de Estado y su vocación de servicio a España. «Para ser comisario tuve que renunciar a mi condición de abogado, a mi despacho, y tuve que imponer a mis colaboradores muchas incompatibilidades», señalaba . «El objetivo era convertir a Sevilla en la plaza mayor de la aldea global en la que se había convertido el mundo», indicó quien fue nombrado embajador de España, hijo adoptivo de Sevilla y predilecto de Ronda.

Maestro de juristas, fue decano de la Facultad de Derecho entre 1968 y 1971, cuando comenzó a ejercer de Decano de la primera facultad de Económicas de Sevilla, de la que fue uno de sus fundadores. También fue subsecretario de Educación y Ciencia en el primer Gobierno de la Transición, consejero del Banco de España y vocal del Consejo Rector de Radio Televisión Española. Manuel Olivencia participó en las grandes reformas legislativas en materia mercantil de las últimas cuatro décadas. Como abogado, intervino como árbitro y presidente de tribunales de arbitraje en litigios nacionales e internacionales. Entre sus aportaciones, está el llamado «Informe Olivencia», pionero en la regulación capitalista desde la ética, en su etapa como presidente de la comisión redactora del Código de Gobierno de las Sociedades Cotizadas en Bolsa. «Creo que mi hoja de servicio público se ha cubierto bien», señalaba y demuestra su reconocimiento en vida y tras su muerte.

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