Política

El plan de refuerzo educativo pasa de iniciativa estrella a «proyecto piloto»

«En 15 días no se resuelve un problema que arrastramos décadas», defendió el consejero Imbroda

El consejero de Educación de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda / Foto: Manuel Olmedo
El consejero de Educación de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda / Foto: Manuel Olmedo

«En 15 días no se resuelve un problema que arrastramos décadas», defendió el consejero Imbroda

Entre las principales dotes de un deportista, y más si es de elite, está la capacidad de no desfallecer ante los avatares. El plan de refuerzo escolar de la Junta tiene el 97% de plazas desiertas. De 100.000 posibles alumnos, apenas se alcanzó el 1% en un primer plazo y un 3,4% tras ampliarse. Habrá casi el doble de profesores –1.674 en 234 colegios e institutos– que estudiantes. Los docentes cobrarán un salario extra de hasta 4.500 euros por dar clases en julio. Cada familia pagará entre 15 y 30 euros por hijo. El consejero de Educación, Javier Imbroda, político novato, deportista nato, defendió ayer en el Parlamento la iniciativa –acogida de entrada por los principales líderes de Ciudadanos, incluso, como una medida estrella, pionera y que suponía un cambio de rumbo en materia educativa en Andalucía– como un proyecto, en definición de su socio popular, «piloto».

Imbroda recordó que la comunidad está muy alejada «de la media nacional y europea» en fracaso escolar. Del 10 al 22% andaluz. El consejero abogó por «reforzar (la educación) con algo que va a ser estratégico: la actividad física y deportiva». «No tiene nada que ver con el deporte de competición», dijo, consciente de que, dado su pasado como profesional del baloncesto, en la Cámara son comunes las metáforas en su réplicas con «los tiempos muertos», los «pasos atrás», «las dobles faltas» y demás léxico de la canasta. «El mensaje es que vamos a luchar por reducir esas tasas desde el primer momento. Se ofertaron 100.000 plazas y no 10.000 o 1.000 porque hay 240.000 niños en esta situación», defendió. Se trata de «una oportunidad voluntaria de participar en ese programa de refuerzo educativo, con «matemáticas, lengua e inglés. Se han apuntado 3.657 alumnos y 1.674 docentes», señaló, apuntando también como objetivos del plan «reducir la brecha estival», luchar contra el sobrepeso infantil y «la conciliación familiar». «En 15 días no se resuelve un problema que arrastramos décadas. Esto es un programa más. Cualquier proyecto es susceptible de mejorar. Cuando termine, evaluaremos», finalizó.

La diputada de Vox Luz Belinda Rodríguez evocó el mineralismo al reclamar más plazas para un plan con el 99% de vacantes: «En Primaria hay algo más de 400.000 alumnos pero sólo habilitan 100.000 plazas». También se quejó de que de los 12 millones, 10,5 son de fondos europeos y 1,5 proceden de las las familias, 120 euros por alumno la quincena. «El presupuesto de la Junta es cero». Vox consideró, por tanto, «insuficiente» el plan.

Por parte de Adelante, José Ignacio García apeló al «tercer gran fracaso de estos cuatro meses» tras el «recorte de 1.000 plazas de magisterio, la subida del precio de las guarderías y el pinchazo del plan de refuerzo educativo». Se trata, dijo, de «una mala idea muy malamente ejecutada». «Dijo que no era una escuela de verano sino para prevenir el abandono escolar», criticó, añadiendo que «se ha hecho a espaldas de la comunidad educativa». Adelante habló de que «una ideología perversa se evidencia: no cogen al alumnado con más necesidades, sino el que más nota tiene. El que menos suspenso tiene es el que priorizamos. Eso es perverso. Esconde el concepto de excelencia educativa de la derecha: dejar a los malos que no tienen solución y dedicarnos a los que lucen. Esto es una escuela de verano que se concibe como un premio. Prioriza al alumnado que no repite». García tampoco renunció al homenaje al autor de «El arquitecto y el emperador de Asiria»: «¿Por qué el plan en Primaria? ¿Qué evidencia científica hay de que el fracaso escolar comienza en esta etapa y no en Secundaria?». «El programa no ha sido creado en un mecánico sino por profesionales de la docencia», respondió Imbroda. Adelante recordó que «CGT ha reunido más firmas contra el plan que alumnos se han apuntado». García fue certero al adentrarse en los aspectos económicos: «¿Qué hacemos con el alumnado que no puede pagar los 15 euros? Hay alumnos a los que hay que garantizarles tres comidas diarias. Y lo que sí tiene evidencia es que la desigualdad social tiene relación con el fracaso escolar». García respondió a las críticas de Imbroda a las familias, al sugerir que tenían que decidir si querían a sus hijos «jugando a la videojuegos» o estudiando. «La culpa no es de la familia. No es que las familias tengan interés en dejar a los niños jugando a los videojuegos, es que las familias han detectado que el plan no vale. Retire el plan y siéntese con los que saben y hagan un plan integral de prevención del fracaso escolar». Por Cs, María del Mar Sánchez defendió que el plan es «a coste cero» y que son «los primeros ladrillos para luchar contra el fracaso escolar». Por el PP, Miguel Ángel Ruiz, indicó que «el programa no es perfecto ni la solución. Tiene margen de mejora, es piloto» y que «las evaluaciones se hacen al final» y «está sumando, no está restando».

La socialista María Márquez recordó al consejero que «rectificar es de sabios». «El plan ha fracaso sin paliativos y era una idea estrella, con todos volcados, como Arrimadas o Garicano». «No escuchó a la comunidad educativa. Quiso hacer en 15 días lo que ya se hacía en cuatro meses para alumnado elegido por el profesorado, también de 1º y 2º de ESO», criticó, para decirle al consejero: «Qué elástica puede llegar a ser la soberbia» por la «falta de respeto a padres que quieren lo mejor para sus hijos». «El único que se tiene que ir a refuerzo en verano es usted, hágaselo mirar», señaló.