Crece el interés investigador universitario en Ávila a través de su Archivo Diocesano

El director del centro asegura a LA RAZÓN que la principal búsqueda es sobre el árbol genealógico

Entre los documentos que alberga el nuevo Archivo Diocesano de Ávila se encuentra la primera partida d e bautismo del mundo, fechada en 1482
Entre los documentos que alberga el nuevo Archivo Diocesano de Ávila se encuentra la primera partida d e bautismo del mundo, fechada en 1482

En poco más de un mes que lleva abierto el nuevo Archivo Diocesano de Ávila, se ha disparado el interés investigador. Tanto de abulenses que quieren conocer su origen familiar, como de muchos extranjeros, sobre todo de la América Hispana, que buscan cualquier documento que acredite sus raíces españolas, o franceses, interesados en conocer la cultura española y su patrimonio.

Así lo asegura a LA RAZÓN José Antonio Calvo, director del centro, satisfecho por la «gran acogida» que está teniendo en la ciudad en este breve espacio de tiempo. De hecho, disponen de 18 puestos de investigación aunque suelen abrir al público catorce porque carecen de personal para atender a todos a la vez, y cuenta que ya ha habido varios días que han llegado al tope.

Siete de cada diez usuarios buscan documentación para realizar un árbol genealógico sobre su familia, según Calvo, quien destaca también que han detectado un aumento de jóvenes universitarios que están trabajando en su tesis doctoral, así como de investigadores sobre Santa Teresa de Jesús o Isabel la Católica.

El director del Archivo Diocesano de Ávila pone en valor el volumen tan amplio de que disponen procedente de todas las parroquias abulenses en toda su historia. Concretamente, más de cuatro mil cajas de los archivos parroquiales, con unos tres libros por caja aproximadamente, y otras 15.000 de los archivos de la Curia, con cerca de dos mil papeles y pergaminos en cada una de ellas. «El material es inmenso, pero hay que tener en cuenta que hasta los años 60 el pasado siglo todo pasaba por las manos de la Iglesia», dice, mientras destaca que cuentan con un documento que data del año 1154, y que tienen guardada como oro en paño la primera partida de bautismo del mundo, fechada en 1482, de una mujer que se llamaba Magdalena. Y es que en el Archivo Diocesano está la memoria del paso de la vida de Dios por Ávila, pero también cualquier realidad de la vida del hombre en tierras abulenses.

Desde testamentos, documentos de propiedades, caminos y calles, recursos agrícolas y forestales, hasta inventarios de bienes que se hacían tras la muerte de una persona, pasando por las bendiciones que se hacían con cada casa nueva, los años de las cosechas, las cofradías, las procesiones, papeles que acreditan la compra de imágenes o altares, los archivos privados de notarías o cajas repletas de pleitos judiciales.