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Rubalcaba

  • Rubalcaba
    /

    José Maria Fuster-Fabra

Barcelona.

Tiempo de lectura 2 min.

12 de mayo de 2019. 21:36h

Comentada
Barcelona. 12/5/2019

Fue antes del verano del año 2007 cuando recibí una de las llamadas que más ilusión me han hecho en mi vida. A propuesta de diferentes unidades de la Policía Nacional me habían concedido la Cruz al Merito Policial con Distintivo Blanco, la concesión iba firmada por Alfredo Pérez Rubalcaba. Me comentaron que cuando se supo mi nombre entre los condecorados alguien puso un cierto reparo al decir que podía ser utilizado mediáticamente que se condecorase a un abogado que había defendido al General Rodríguez Galindo y había tenido un papel relevante en el juicio del 11M, por mucho que se justificase por la defensa de policías en España y especialmente en el País Vasco. Rubalcaba contestó que si yo quería él me la impondría personalmente porque me consideraba «un Hombre de Estado». Yo pedí que me la impusieran en Barcelona que es mi ciudad. Apenas le había tratado personalmente y agradecí mucho el gesto especialmente si consideramos que yo en nombre de policías me había querellado contra dos Directores Generales nombrados por él. Posteriormente lo traté a raíz de un caso muy delicado y con mucha trascendencia pública, me habían advertido de su habilidad, de su inteligencia y de la capacidad de llevárselo todo a su terreno, las conversaciones fueron francas y cordiales. Recuerdo un día que una tercera persona que estaba en una de ellas me dijo si era consciente que según lo que sucediera podía caer el Gobierno, le dije que el hecho de que cayese un Gobierno al que yo no había votado no me preocupaba en absoluto pero que sería leal a mi cliente y a la lucha antiterrorista. Rubalcaba miró al otro interlocutor y le dijo, ¿ves porqué estoy tranquilo? Para mí siempre será un honor que mi primera condecoración me la diese él. Todo un Hombre de Estado.

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