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Ciudadanos ofrece su apoyo a Puig para huir del populismo y el nacionalismo

Isabel Bonig (PP) le advierte a Puig que «como decía su abuela socialista», el peor enemigo de un socialista es un comunista

  • El síndic de Ciudadanos, Toni Cantó, fue otro de los que se estrenó en la tribuna
    El síndic de Ciudadanos, Toni Cantó, fue otro de los que se estrenó en la tribuna /

    Kike Taberner

Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de junio de 2019. 20:47h

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Toni Ramos Valencia. 14/6/2019

El líder de Ciudadanos en Les Corts Valencianes se estrenó ayer ofreciendo el apoyo de su grupo al presidente en funciones, Ximo Puig, para que «se libre» del nacionalismo excluyente de Compromís y del «chavismo» de Podemos.

En la segunda sesión del debate de investidura, después de la suspensión de ayer para que el Botànic alcanzara un acuerdo, Cantó hilvanó un discurso contundente y también cercano que entusiasmó a sus seguidores, y en el que criticó tanto al PP como al PSPV, hasta el punto que el presidente de Les Corts, Enric Morera, tuvo que decirle que dejara en paz a Isabel Bonig porque ésta no tenía réplica, y que se centrara en el candidato a presidente, que de eso se trataba el debate.

Similar advertencia le hizo respecto de Rubén Dalmau e incluso con su propia persona, porque Cantó no cesó en sus alusiones.

El síndico de Ciudadanos, que intervino después de Isabel Bonig, dio la razón tanto a la popular como al socialista Puig en su rifirrafe: «son ustedes una pimpinela política y practican el ‘y tú, más’, y los dos tienen razón: son ambos responsables de la corrupción que ha asolado España y de la mala financiación de la Comunitat Valenciana». Reprochó y mucho al Botànic «la mala imagen de la negociación de sillones» y dijo que «hemos perdido la cuenta de todas las agencias que van a crear para colocar amiguetes». Cantó llamó a Puig «la marmota del Botànic» y le conminó a «ponerle más energía» porque «parece que no ha gobernado usted los últimos cuatro años».

El de Ciudadanos quiso hacer un paralelismo exacto entre PSPV y PP: «no hay una sola de las críticas que dijo usted al PP que yo no pueda decirle a usted». Y comenzó a enumerar: «hablemos de corrupción: pronuncie la palabra Divalterra. Despilfarro: ¿acaso no lo es elevar en un 70 por ciento el gasto en altos cargos? Secuestro de las instituciones: lo hacen ustedes cuando reparten cargos entre amiguetes e instituciones».

Y pidió que «un carnet político deje de ser el mejor currículum para encontrar trabajo en la Comunitat Valenciana».

El turno de reproches fue extenso: «la ley de economía verde ya lo dijo en 2015, y la de bienestar animal, la de reforma del sector público. ¿Y la transparencia? Eso es un chiringuito. Ustedes y el PP votaron a favor de la naranja surafricana».

Cantó le pidió que tirara al director de Comercio «que dice ‘go home’ a las inversiones».

Dijo que la identidad inclusiva era un oxímoron. «La identidad es excluyente y se ha construido siempre en contra de otros». Cargó contra Marzà y dijo que «Miguel Hernández no hubiera podido publicar en la Comunitat Valenciana ni hubiera podido estudiar en español».

Por su parte, la síndica del PP, Isabel Bonig mostró sus cartas desde el minuto cero: «no a la reedición del pacto del Botànic, no a la claudicación del socialismo valenciano frente al nacionalismo de Compromís y la extrema izquierda de Podemos». Y le dijo que «su proyecto político será un fracaso para los valencianos. Si con dos no funcionó con tres será un desastre. En algunas relaciones, tres son multitud». Le reprochó que para lo único que ha servido el adelanto es su interés particular porque 4.311 votos le van a permitir reeditar el pacto de los sillones».

En la batería de agravios Bonig le reprochó la pobreza infantil, los desalojos o las 40 sentencias sobre Educación.

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