Infrarrojos para dar con la inscripción funeraria de Cervantes

Empieza la segunda fase de búsqueda del cuerpo del escritor. Los científicos rastrean desde hoy epitafios que aporten datos de los enterramientos en Las Trinitarias

Restos de la única inscripción funeraria –con las letras «RAEN»– visible a simple vista en la pared tras la que se ocultan los 30 nichos que serán analizados
Restos de la única inscripción funeraria –con las letras «RAEN»– visible a simple vista en la pared tras la que se ocultan los 30 nichos que serán analizados

Hoy arranca en la cripta del convento de las Trinitarias la segunda fase en la búsqueda de los restos de Cervantes. A lo largo del fin de semana, se desarrollarán trabajos preliminares de limpieza y de acondicionamiento del laboratorio de campaña en el que, desde el sábado 24, el equipo del antropólogo Francisco Etxeberria analizará la treintena de nichos que ocupan la pared norte de este espacio.

Estas labores de adecuación de la cripta –un área subterránea de 56 metros cuadrados a la que se accede a través de una escalera que parte del suelo la sacristía– estarán supervisadas por los investigadores de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y también incluirán la aspiración del polvo y de los residuos acumulados así como el control de la temperatura y de la humedad. Se trata de una primera toma de contacto que, sin embargo, puede aportar información valiosa. El técnico en georradar Luis Avial aprovechará este fin de semana para aplicar técnicas de fotografía infrarroja y termografía sobre la pared norte, tras la que se ocultan los treinta nichos. Este muro fue recubierto por una capa de cal-yeso, probablemente en la década de 1940. Los técnicos trabajan con la certeza de que, tras este enlucido, se encuentran inscripciones funerarias que aporten información sobre las personas que fueron enterradas en el convento. Las cámaras de fotografía infrarroja que utilizará Avial le permitirán penetrar en la cal y calibrar así la relevancia de estas inscripciones. Una de las pistas que les ha animado a aplicar esta técnica fue la presencia en la esquina superior derecha de la pared de una inscripción funeraria que consta de cuatro letras –«RAEN», de arriba a abajo–, así como de parte de la línea negra que las enmarca. Las primeras pesquisas apuntan, según fuentes de la investigación, a que esta inscripción pudiera corresponder a un fraile. Pero lo más relevante del hallazgo radica en que su presencia «hace pensar que todos los nichos tuvieran una inscripción», tal y como recoge el Proyecto de Actuación Arqueológica de la segunda fase presentado ante la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid para la obtención de los permisos. «Estas inscripciones nos darán información relativa a la gente que está enterrada allí», reconocía ayer Luis Avial. Las iniciales y la información gráfica que se oculta tras la capa de cal serán debidamente documentadas para posteriormente ser analizada por los osteoarqueólogos del equipo de Etxeberria, entre los que se encuentra una experta en este el campo de la arqueología funeraria, Almudena García Rubio. De momento, y a partir de la inscripción que el paso del tiempo y la humedad ha dejado al descubierto, los investigadores han concluido que este tipo de letra correspondería al siglo XVII, lo que multiplica las posibilidades de que puedan aportar información relevante. Junto a las cámaras de fotografía infrarroja, Avial también aplicará técnicas de termografía sobre esta pared. Éstas le permitirán incluso superar la cubierta de los nichos. Se trata de una técnica que detecta el aire y, por tanto, «determinará qué nichos están más rellenos y cuáles más vacíos», subraya Avial. Esta información será valiosa de cara a los trabajos del próximo fin de semana, en los que el interior de cada uno de los nichos será examinado a través de una cámara endoscópica que se introducirá tras realizar una pequeña perforación.

El resultado de estos trabajos preliminares será presentado el próximo viernes en la comparecencia que Avial, Etxeberria y el historiador Fernando Prado protagonizarán junto a la alcaldesa, Ana Botella, y en la que está previsto que ofrezcan detalles de esta segunda fase.

La limpieza de la cripta que hoy comienza –está prevista la llegada de los técnicos al convento pasadas las 10 de la mañana, una vez hayan recogido los permisos– incluye la retirada de unas grandes estanterías de madera utilizadas el pasado siglo por las religiosas y cuya presencia limitaría muchos los movimientos de los investigadores. También se procederá al sellado de una ventana que da a la calle Huertas para que el equipo pueda trabajar sin la presencia de medios y curiosos. Mañana finalizará la limpieza y desde ese momento la cripta quedará cerrada hasta que el próximo sábado el equipo de Etxeberria proceda, en palabras de Avial, a «un ataque intensivo y quirúrgico» nicho a nicho que podría prolongarse «cuatro o cinco días».

30 nichos con restos humanos

Esta segunda fase se desarollará en la cripta, de 8,9 x 6,3 m2, bajo la zona del altar y el transepto. En su pared norte, podrían ocultarse 30 nichos, repartidos en seis filas. El desprendimiento del ladrillo y del yeso en dos de ellos, ha permitido observar en su interior la presencia de ataúdes de madera y de restos óseos.