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Los túneles de la M-30 y la crisis bajan el volumen de la capital

  • Los delegados de Seguridad y Emergencias, Enrique Núñez, y de Medio Ambiente y Movilidad, Diego Sanjuanbenito, han acompañado a Ana Botella durane la presentación del mapa del ruido 2013.
    Los delegados de Seguridad y Emergencias, Enrique Núñez, y de Medio Ambiente y Movilidad, Diego Sanjuanbenito, han acompañado a Ana Botella durane la presentación del mapa del ruido 2013.
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

21 de junio de 2013. 01:52h

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Madrid. 20/6/2013

Las ciudades atronan. El tráfico, el barullo de la gente, las sirenas de los vehículos de emergencia y hasta el «piar» de los semáforos contribuyen a que el volumen de ruido de la ciudad sea muy elevado, especialmente en las vías con más afluencia de vehículos. Sin embargo, en los últimos años este estruendo se ha moderado. De hecho, según el mapa estratégico del ruido de Madrid, que presentó ayer la alcaldesa, Ana Botella, junto al delegado de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, ha descendido un 28,1% la población que antes soportaba durante el día niveles de ruido superiores a 65 decibelios y un 26,2% quienes sufrían ruidos por encima de los 55 decibelios de noche.

Las causas de la disminución del ruido son muchas y variadas, pero sin duda una de las más notorias es el soterramiento de la M-30 a la altura del Manzanares, que ha reducido drásticamente el volumen que soportaban los vecinos en el entorno del río, especialmente en Carabanchel, donde han pasado de superar ampliamente los 75 decibelios a no llegar apenas a los 65 decibelios en horario diurno. La influencia del soterramiento también se ha dejado notar en los datos de ruido de Arganzuela, Usera y Latina, donde se ha notado una bajada en las mediciones acústicas.

Lo mismo ocurre con las peatonalizaciones que, desde que se hizo el anterior mapa del ruido, en 2006, se han acometido en el distrito Centro. Así, la Puerta del Sol ha pasado de ser uno de los lugares más ruidosos de la ciudad a situarse en la media. Más llamativo aún es el caso de la calle Montera, que antes de la peatonalización registraba 75 decibelios de media y ahora es uno de los espacios más silenciosos por debajo de 50 decibelios, según las mediciones.

Zonas de protección acústica

En este distrito también hay que tener en cuenta las Áreas de Prioridad Residencial (APR), que han bajado sustancialmente el tráfico rodado y, por tanto, el nivel de ruido; la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) e, incluso, la red ciclista que, al disminuir la velocidad de los vehículos a 30 kilómetros por hora, al circular por ciclo-calles y ciclo-carriles. En este sentido, otras medidas de templado del tráfico como la vigilancia de la doble fila, el control de la velocidad, las campañas de fomento del transporte público y la regulación del estacionamiento han contribuido a la disminución del impacto acústico.

Otros distritos que han disminuido el ruido, tanto de noche como de día, han sido Salamanca, Tetuán, Moncloa-Aravaca y Villaverde. Frente a éstos, en Chamartín, Chamberí, Hortaleza y San Blas ha aumentado ligeramente el ruido diurno, pero ha habido una bajada destacada en las mediciones acústicas realizadas por la noche.

Como novedad, además del ruido procedente del tráfico rodado, en el mapa de 2011 se ha cartografiado también el producido por las infraestructuras ferroviarias con circulación inferior a 30.000 trenes al año. Igualmente, se ha registrado un incremento del ruido en distritos como Puente y Villa de Vallecas y Fuencarral, donde se han consolidado desarrollos urbanísticos en el último lustro. También aumenta respecto a 2006 el ruido en Moratalaz y Retiro, por el incremento de tráfico que también trajo consigo la reforma de la M-30 en la zona este.

«El 96% de los madrileños está en situación razonable de día y el 85% de noche respecto al ruido que soportan», señaló la alcaldesa, que consideró «alentadores» los datos del nuevo mapa del ruido en comparación con los datos de la primera edición. Botella apuntó que la población expuesta a niveles superiores de ruido se ha reducido en cinco años del 20 al 15% en horario de noche y del 5,7 a 4,1% en horario diurno, es decir, 210.000 madrileños han dejado de soportar un ruido excesivo. Con todo, aún 482.700 vecinos sufren más de 55 decibelios de ruido por la noche, aunque supone un 14,9% de la población, frente al 20,2% de 2006.

Según afirmó el delegado de Medio Ambiente, la elaboración del mapa del ruido pone de manifiesto el compromiso del Ayuntamiento con una ciudad más silenciosa y respetuosa con el derecho al descanso de los vecinos. «Los buenos resultados de la comparativa no significan que vayamos a dejar de trazar políticas adecuadas para conseguir ganar silencio y, por tanto, calidad de vida», aseguró Sanjuanbenito.

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