Usera y Villaverde no quieren volver a su pasado industrial

Vecinos de los distritos de Usera y Villaverde han salido a la calle para protestar por la puesta en marcha de un centro logístico en pleno casco urbano

La plataforma vecinal Usera-Villaverde y la Federación Regional de Vecinos de Madrid (FRAVM) se han manifestado este sábado contra la plataforma logística Eduardo Barreiros
La plataforma vecinal Usera-Villaverde y la Federación Regional de Vecinos de Madrid (FRAVM) se han manifestado este sábado contra la plataforma logística Eduardo BarreirosJesús G. Feria (nombre del dueño)La Razon

Carteles de «No a la plataforma logística Palm-40» han llenado las calles de Villaverde y Usera. Ha sido la séptima concentración de los colectivos vecinales en contra de la construcción del centro en una parcela de 90.000 metros cuadrados ubicada en el número 104 de la calle Eduardo Barreiros. La fase 1 –que comenzó el año pasado con el Gobierno de Carmena– ya ha terminado y se han levantado 13 naves destinadas a la distribución de paquetería. La Plataforma Vecinal Usera-Villaverde y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm) han sido los convocantes la marcha. La primera solicitud es que esta planta se traslade a una zona no residencial en la que se generen «menos molestias» a los vecinos. Y es que el centro se encuentra en la calle Eduardo Barreiros, frente a una serie de viviendas y una «malla» de calles estrechas. Juli es una de las vecinas que lleva viviendo en esta zona más de cuarenta años. Afirma a LA RAZÓN que la construcción de esta plataforma, que se encuentra a 150 metros de su domicilio, ya le ha acarreado «numerosos problemas». «Lo sufro desde que pusieron la M-40. Ahora pretenden que Eduardo Barreiros sea otra M-40; el tráfico que va a tener es similar, si no por encima. Es bastante complicado vivir aquí», relata. A pesar de que no va a comenzar su actividad hasta el verano, los vecinos afirman que ya notan el incremento de la afluencia de camiones. «Están circulando constantemente por el barrio para ir a la obra y dejan la carretera llena de arena. Eso pone en peligro la seguridad de los conductores», explica Juli. Pasan «de dos en dos y de tres en tres» y los vecinos explican que no acceden directamente desde la M-40, sino que «tienen que callejear» hasta llegar a ella. «En una dirección u otra tienen que transitar por los barrios. Si llegan desde la M-40 vienen de Orcasitas y tienen que pasar por Ciudad de los Ángeles. Si salen de la M-30 tienen que atravesar Eduardo Barreiros», comenta.

Retrasos en los autobuses

Pero este no es el único problema que afirman padecer. «Hemos tenido que esperar media hora dentro del autobús porque en la calle Bohemios con Manojo de Rosas un camión grandísimo atascó la calle. Los dos a la vez no podían pasar», asevera esta vecina. A esto se suma que en esta zona ya existe desde hace años un espacio reducido para el estacionamiento, por lo que ahora la situación se complica. «Nos va a afectar la contaminación, el tráfico y el ruido», recalca Juli. Además, comenta que este centro funciona a todas horas y produce así contaminación «acústica, medioambiental y lumínica». «El pasado 26 a las once de la noche un foco enorme hizo que no pudiésemos dormir por la luz», concluye. Las quejas las respalda Javier Cuenca, presidente de la Asociación Vecinal La Incolora de Villaverde Alto. Afirma que esta plataforma afectará de forma directa a Orcasur, Villaverde Alto y Ciudad de los Ángeles. «Villaverde y Usera han sido históricamente distritos industriales, pero la fisionomía de los barrios ha ido cambiando. Ahora hay muchas casas. La zona de Eduardo Barreiros se ha quedado encapsulada y rodeada de viviendas, y están a punto de construirse 2.000 más», explica. Tanto él como el resto de vecinos coinciden en que no es la «ubicación correcta» para esta actividad. «Son vías estrechas que no están adaptados a camiones», asevera. Así, una de las soluciones que plantea Cuevas es que esta plataforma se traslade al polígono de Villaverde. «Ahí hay un montón de terreno desaprovechado», afirma. En la primera manifestación consiguieron paralizar el proyecto, pero no consiguieron que esta plataforma logística cambiase su emplazamiento. Ahora solo les queda esperar que les traiga más beneficios que quebraderos de cabeza.

Las claves

  • Aumento de tráfico. Los vecinos afirman que las estrechas calles de los barrios no están preparadas para el tránsito de camiones.
  • Exceso de ruido. El solar en el que se levanta la plataforma está rodeado de viviendas y ya está aprobada la construcción de 2.000 más.
  • Incremento de la polución. Se manifiestan en contra de la contaminación ambiental y también de la lumínica que ya notan que provoca la actividad del centro.