Y el gordo cayó donde más se necesitaba: 9,6 millones en una zona confinada de Vallecas

«No sabemos quién es el ganador, pero una cosa es segura: el premio se queda en Vallecas», asegura Alejandro Julián, el dueño de la administración de lotería en la que se vendió el boleto premiado

De todos los miles de vallecanos que se levantaron en la mañana de ayer, preocupados –cuando no angustiados– ante un nuevo confinamiento, y con mil y una dudas sobre salvoconductos, horarios y cierres, quizás, el más feliz de todos era Alejandro Julián. O mejor dicho: el segundo más feliz. Al frente de la Administración número 317, dentro de ese «pueblo» de Vallecas que ha comenzado la semana con la movilidad restringida, Alejandro vendió un Gordo de la Primitiva que ha regado con 9,6 millones de euros a un único, afortunado y anónimo acertante. «Aún no ha venido, no sabemos quién es... y es muy probable que nunca lo sepamos», afirma Alejandro a LA RAZÓN.

Nunca antes su administración había repartido un premio de esta envergadura. Y nunca antes Vallecas lo había necesitado tanto. «Lo que sí podemos decir es que este Gordo ha caído en Vallecas, a gente que le hacía mucha falta, sobre todo en estos momentos», dice Alejandro. Y es que, salvando todas las distancias que se quieran, el hecho de dar este descomunal regalo le ha recordado a esas ocasiones «en las que el mayor premio de lotería cae en una zona donde acaba de ocurrir una gran catástrofe». ¿Lo celebrarán aunque los bares y restaurantes cierren a partir de las 22:00 horas? «Mañana a las 8:45 tengo que estar en la Administración otra vez, repartiendo suerte», responde.

Hasta ahora, su local, en el número 24 del Paseo Federico García Lorca, un negocio familiar con más de 60 años de historia y que ya va por la tercera generación, había repartido como mucho 150.000 euros a un único acertante. Si ya de por sí contaban con una clientela muy fiel, a partir de ahora será todo un amuleto dentro del barrio. Apunten un número: el 93.317, el favorito de sus apostantes. Que la suerte siga sonriendo a los madrileños. Y si es a los del sur de la capital, mejor que mejor.