La oposición dispara al Gobierno de Ayuso

Malestar en la Asamblea después de que una diputada de Más Madrid simulara disparar y hacer gestos a bancada popular aludiendo al robo. El PP denuncia la actitud «chulesca y amenazante» y exige que se la sancione

Hay tensión en la Asamblea de Madrid y algunos diputados han ido hoy con la pistola cargada. Al menos ese fue el caso de la diputada de Más Madrid Mónica García, que no disimuló su aversión al consejero de Hacienda, Javier Fernández-Lasquetty, de manera gestual y verbal. Al menos eso pareció durante la sesión plenaria de ayer en la que la diputada autonómica preguntaba si la Comunidad de Madrid tenía dinero suficiente para hacer frente a una segunda oleada de coronavirus. «¡Sí!», respondió Lasquetty.

Pero mientras el consejero hablaba, la diputada de Más Madrid estuvo más expresiva que nunca con un discurso gestual paralelo simulando disparar un arma en dirección a la bancada popular o dando a entender que se trataba de un «mangante» con el gesto que lo expresa. Pero, por si quedaba alguna duda de que no se entendiera, llegó a llamar al consejero «talibán» y sembró la duda sobre la posibilidad de que se hubiera guardado dinero de los fondos Covid para la “caja B” del PP.

Las discrepancias y rencillas entre García y Lasquetty parece ser que vienen desde hace tiempo, como se evidenció en el discurso de la diputada y también anestesista. «Sr Lasquetty, Vd. y yo somos viejos conocidos, desde hace años, cuando Vd. era consejero de Sanidad y junto con el reo ilustre de la cárcel de Soto del Real, el sr. Ignacio González, les llamaban a los profesionales de la marea blanca matones y extorsionistas, mientras yo formaba parte de esa marea blanca e iba a los tribunales a defender la sanidad pública de sus garras privatizadoras. Pero no consiguió cumplir su objetivo, tuvo que dimitir y por eso le ha rescatado la Sra. Ayuso, para que finiquite el trabajo que le fue encomendado en 2012», expuso.

García culpaba a Lasquetty de haber «descapitalizado» a la Sanidad pública para afrontar una pandemia «con la peor de las ratios en camas, profesionales e inversión en sanidad». ¿Realmente que han hecho con los 1.700 millones que les ha transferido el Gobierno central?, le interpeló para a renglón seguido echarle en cara que «las cuentas no cuadran» porque, en cuanto a plantillas, «no se han gastado más de 98 millones en sanitarios, un pírrico presupuesto». Es más, llegó a acusarle de «ser un gran vividor de los sueldos públicos». Pero, al parecer, los disparos imaginarios no iban contra Lasquetty exclusivamente.

La diputada de Más Madrid aclaraba poco después que lo que estaba haciendo, en realidad, era «señalar a un partido condenado por el Tribunal Supremo» y que el pulgar levantado que simulaba un arma en lugar del dedo acusador extendido, en realidad tenía que ver con su «artritis», justificó ella misma a través de las redes sociales. «En realidad, estaba imitando un gesto que me estaba haciendo el portavoz del Grupo Popular, Alfonso Serrano, que me estaba señalando de manera amenazante y yo imito y le pregunto qué está haciendo», se defendió.

García se defendió argumentando que el enfado de los populares por su gesto tiene que ver con que «se han puesto muy nervioso cuando le hemos interpelado a Lasquetty sobre el desmantelamiento de la sanidad y sobre que no cuadran los números en la Asamblea de Madrid».

Los gestos molestaron visiblemente a la bancada popular. El portavoz del Grupo Parlamentario, Alfonso Serrano, señaló con el dedo a la diputada con disgusto. Así que, llegado este punto, el presidente de la Asamblea, Juan Trinidad, tuvo que hacer un llamamiento a guardar la compostura. «Si no quiere que le señalen, no lo haga usted tampoco», le espetó.

Serrano, también tiró de redes sociales para dirigirse al portavoz nacional de Más Madrid, Íñigo Errejón para advertirle: «No verás a Ayuso amenazar a un diputado como ha hecho tu diputada estrella en la Asamblea de Madrid. Difama, agrede verbalmente y ahora amenaza con gestos más propios de algunos compañeros vuestros de viaje que de la dignidad de un diputado».

No conforme, volvió a la carga contra la «señora difamadora», dijo refiriéndose a Mónica García en unas declaraciones realizadas en la Asamblea de Madrid en un receso del pleno. Y lo hizo para denunciar la actitud «chulesca y matona» de la portavoz de Más Madrid. «Estamos acostumbrados a ese odio, a esa bilis y ese sectarismo con el que habla con el que se dirige a los miembros del Gobierno y del PP», dijo. Pero, en su opinión, ayer se traspasaron todas las líneas rojas de lo que tiene que ver con la cortesía y el respeto. «Cuando uno quiere señalar, señala, y lo que hemos visto hoy es un gesto amenazante, chulesco e impropio de alguien que debe representar a los madrileños en la Asamblea». Y lo peor, a su juicio, son las excusas que se buscó la diputada para justificar el gesto, dijo refiriéndose a la supuesta artritis que adujo para justificar el pulgar levantado.

Serrano estaba tan indignado que pidió que se desautorizara a la diputada, que se retractara públicamente y pidiera disculpas. Más aún, anunció que registrará un escrito dirigido a la Mesa de la Asamblea para que se tomen las medidas oportunas para ver si su actitud atenta contra algún artículo del Reglamento de la Cámara. Los ecos de la afrenta llegaron hasta el Congreso, donde la portavoz del Grupo Popular, Cuca Gamarra, salió en defensa de los populares al denunciar el «radicalismo» que padecen los populares madrileños.