El desastre económico de Filomena en Madrid: más de 1.400 millones en pérdidas

La nieve caída equivale a una fila entera de camiones desde Madrid a Bruselas

Se pedía una estimación de los daños causados por Filomena en Madrid y los primeros cálculos han llegado: unos 1.398 millones de euros... solo en la capital. Este es el agujero económico, muy preliminar, que podrían haber causado las nevadas del pasado fin de semana. Si a eso unimos que el Gobierno autonómico ya había avanzado que los prejuicios en la Comunidad podían alcanzar varios cientos de millones, el resultado no podría ser otro: no solo el Consistorio ha solicitado la declaración de zona catastrófica para Madrid; el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso planea hacerlo en los próximos días. en lo que se refiere a la región en su conjunto.

«En apenas 30 horas cayeron 1.250.000 kilos de nieve, equivalentes a 22,3 millones de metros cúbicos. Eso supondría colocar una fila de camiones de 40.000 litros de capacidad de Madrid a Bruselas», señaló el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno. Una «catástrofe» que ha motivado la petición formal al Gobierno de Pedro Sánchez para obtener la declaración de zona gravemente afectada. A esto, además, se ha unido otro «fenómeno meteorológico, desconocido en Madrid desde los años 40 del siglo XX: temperaturas de gasta -10 grados», lo que ha convertido a la nieve en una enorme «masa helada».

Todo ello ha llevado a cuantificar de forma preliminar los daños en esos 1.398 millones de euros. De estos, 998 son derivados de la caída del consumo por la «práctica paralización de la economía» de la ciudad, recordó la vicealcaldesa, Begoña Villacís. Y es que, al contrario de lo que sucedió en las épocas de confinamiento estricto, en esta ocasión no estaban disponibles los servicios de entrega a domicilio. A esa cifra habría que sumar otros 43 millones de euros en limpieza de colegios, espacios culturales y deportivos; 75 millones en desperfectos y hundimientos de cubiertas, desplome de marquesinas o paños de fachadas en edificios e instalaciones municipales; 110 millones en reparaciones de aceras y calzadas... Sin olvidar la pérdida de ingresos en la prestación del servicio de la red de la EMT, estimada en 30 millones de euros.

Todo ello ha llevado, según el alcalde, a realizar un «esfuerzo sin precedentes» por parte de la corporación municipal: se van a sumar 1.000 técnicos más de medio ambiente –un total de 8.000– para analizar el estado de los árboles de la capital, de los cuales ya se han caído alrededor de 150.000; se han esparcido 33 millones de kilos de sal en las calles; se han despejado más de 1.700 calles, otras 2.000 lo están de forma parcial y se puede transitar por 700 kilómetros del viario; y los agentes de Movilidad, dependientes del Área de Medio Ambiente, se han sumado a las labores de retirada de nieve de las calles. En todo caso, el regidor dará cuenta de su actuación en el próximo Pleno extraordinario.

En todo caso, no ha sido solo un problema de Madrid capital. La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, avanzó ayer que pedirá también al Gobierno central la declaración de «zona gravemente afectada». Algo que podría producirse el próximo miércoles, cuando se aborde la cuestión en el Consejo de Gobierno, ya que los consejeros evalúan en estos momentos los daños que han sufrido cada una de sus áreas.

«Según la ley, la Comunidad cumple con los requisitos para acogerse a esta declaración. Primero porque ha sido gravemente afectada por la borrasca, y esta atención supera a los propios medios disponibles por parte de la Administración. Después, por la paralización de los servicios públicos esenciales», señaló Ayuso, en su visita al municipio de Torrejón de Velasco. En lo que a su Ejecutivo se refiere, dotará de 30 millones a través del PIR para ayudar a las municipios a recobrar la normalidad.

Ahora bien, ¿cuál será la respuesta del Gobierno de Sánchez? Hasta que no se produzca la evaluación final, tanto de Madrid como de otras Comunidades afectadas, no se pronunciará de forma oficial. En todo caso, la sensibilidad del Gobierno ha cambiado con respecto al pasado domingo, cuando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, minimizó el impacto de Filomena en Madrid. Prueba de ello es que el ministro de Transportes y Movilidad, José Luis Ábalos, reconoció ayer que los daños fueron «muy importantes».