Naturaleza

La Laguna de San Juan, una joya para la biodiversidad a 50 kilómetros de la Puerta del Sol

Los primeros frutos de la actuación para la conservación de este humedal llevada a cabo por la Comunidad de Madrid empieza a dar sus frutos

La temperatura ha bajado algunos grados con respecto a la capital. O, al menos, la brisa hace que así lo parezca. Entre la basta vegetación que rodea la Laguna de San Juan tampoco se escucha nada más que el propio canto de las aves que, a esa hora del día, se esconden entre el carrizo. Y eso que, realmente, hay bastante gente observando. «Eso que escucháis lo produce un pajarillo no mucho más grande que un gorrión», dice uno de los aficionados que se han congregado allí para ver si, con suerte, vislumbra alguna de las magníficas especies que pasan esta época del año en la laguna, haciendo referencia a un sonido similar al que produce una cigarra, pero mucho más profundo y veloz. Alguno se deja ver entre la vegetación, chapoteando en el agua o saliendo a hacer vuelos cortos. Es un pequeño paraíso escondido en el que diferentes especies, en esta época del año, han encontrado el lugar idóneo para reproducirse y ver los primeros pasos de sus crías y que, sin embargo, ha estado en peligro hasta hace muy poco.

En la Comunidad de Madrid existe una elevada diversidad de ecosistemas que se ve reflejada también en los humedales, que cuentan en la región con una nutrida representación de muy diferentes tipologías. Constituyen ecosistemas valiosos y de elevada riqueza natural, como refugio de biodiversidad faunística y botánica, entre los cuales la Laguna de San Juan es todo un hito. Es una zona perfecta para la cría porque es muy difícil que entren depredadores entre tanta vegetación. En invierno, las aves que ahora mismo se encuentran en el centro de Europa, se trasladan hasta la Península para pasar esa dura época en un clima más amable. Allí se encuentra Begoña de la Fuente, responsable del área de Análisis Técnico y Planificación de la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales de la Comunidad de Madrid, quien defiende la actuación en materia de conservación de este tipo de medios acuáticos que sostiene la Comunidad de Madrid. «Somos absolutamente pioneros en este sentido», asegura. Ejemplo de ello es la aprobación del Plan de Actuación sobre Humedales Catalogados que se ha aprobado recientemente, compuesto por 23 humedales catalogados, sujetos a medidas de conservación que se están llevando a cabo para que alberguen el tipo de especies que pueden contener estos ecosistemas.

Punto de observación de aves en las Lagunas de San Juan dentro del municipio de Chinchón. En los últimos meses se ha incrementado la restauración y conservación de los humedales de la Comunidad de Madrid.
Punto de observación de aves en las Lagunas de San Juan dentro del municipio de Chinchón. En los últimos meses se ha incrementado la restauración y conservación de los humedales de la Comunidad de Madrid.Alberto R. RoldánLa Razón

«En el caso de la Laguna de San Juan, en el municipio de Chinchón, ha sido la avanzadilla», dice de la Fuente. Fue, de hecho, una actuación «muy compleja» pero que ha dado «unos frutos magníficos muy poco tiempo después». La Laguna de San Juan tiende a la acumulación de sedimentación y vegetación, lo cual pone en peligro la capa de agua tan necesaria para la vida de estas aves. «Empezamos la actuación a finales de 2020, y en tres meses hicimos el trabajo de dragado para eliminar los restos de sedimentación, los limos, que se acumulaban en la laguna», explica de la Fuente. «Es un humedal natural, que tiene tendencia a la colmatación, pero, eliminando parte del carrizo, se conserva la capa de agua que tiene, que es la que sostiene a las especies ligadas a ella, ya que la utilizan para reproducirse o para dirigirse a otras zonas de cría», añade. Para ello, fue necesario traer a Madrid maquinaria anfibia, que es difícil de encontrar, y trasladarla desde Valencia. Sin embargo, la época del año en la que llevar a cabo la iniciativa también era decisiva. «Es una laguna muy estacional», apunta de la Fuente. «Tiene fauna asociada a épocas de cría en primavera y verano, y fauna asociada a invernada, así que tuvimos que hacer la actuación en el momento en el que menos íbamos a afectarles en sus procesos», añade. Teniendo en cuenta, claro, que «en cualquier época que nos acerquemos a esta joya faunística encontramos especies muy especiales».

Casi tan importante como el trabajo de eliminación del material vegetal acumulado en la laguna fue la participación ciudadana en esta iniciativa. «Se hizo una actuación muy importante, con talleres y otras iniciativas de participación ciudadana, antes de proceder a los trabajos, porque si metíamos tanta maquinaria sin explicarlo a la ciudadanía iba a tener una contestación muy grande. Pero cuando expusimos los objetivos tuvo una acogida muy positiva», señala.

Gracias a esto, la laguna ha podido seguir su ciclo natural y, ahora mismo, hay especies muy concretas que no se encuentran en otros sitios de la Comunidad de Madrid e, incluso, a nivel nacional. «Por ejemplo, el bigotudo, que es un ave pequeñita que nidifica en esta laguna. Es un ave muy difícil de ver, y, por supuesto, más difícil aún es que nidifique», explica de la Fuente. «También hay otras muchas especies, como los cormoranes, y aves rapaces como el aguilucho lagunero, cuyas crías se encuentran ahora mismo haciendo entrenamiento de vuelo», afirma. Además, por primera vez este año, después de mucho tiempo, y a raíz del trabajo que se ha hecho de eliminar el carrizo, hay también aves limícolas, que son especies que picotean en el lodo, ya que, anteriormente, al estar invadida toda la laguna por carrizo, les impedía encontrar su hábitat más adecuado.

«La actuación ha sido un claro éxito en muy poco tiempo. Los censos que realizamos en el último año hemos constatado que han aparecido especies nuevas, que anteriormente no encontraban aquí su hábitat», concluye de la Fuente. «Hay al menos 15 parejas de aguilucho lagunero nidificando este año, y la garza imperial es otra de las especies que tenemos nidificando con unas 10 parejas, y eso que es una especie que no es nada fácil de encontrar en la Comunidad de Madrid», apunta.

Punto de observación de aves en las Lagunas de San Juan dentro del municipio de Chinchón. En los últimos meses se ha incrementado la restauración y conservación de los humedales de la Comunidad de Madrid. En la imagen un martin pescador
Punto de observación de aves en las Lagunas de San Juan dentro del municipio de Chinchón. En los últimos meses se ha incrementado la restauración y conservación de los humedales de la Comunidad de Madrid. En la imagen un martin pescadorAlberto R. RoldánLa Razón

Por su parte, Luis del Olmo, director general de Biodiversidad y Recursos Naturales de la Comunidad de Madrid, asevera que en el marco de Actuación de Humedales –al cual se han destinado este año más de 400.000 euros–, la Laguna de San Juan, declarada humedal en 1991, es todo un hito. «Aquí se han llegado a censar más de 50.000 aves en el periodo entre el año 1983 y 2020, lo cual la hace una gran estación biológica para conocer el comportamiento de los paseriformes, que son los pajaritos pequeños, de las garzas...». «Tiene un valor muy importante», insiste del Olmo, por lo que «al observarse que se va colmando la laguna de vegetación, se considera que hay que intervenir». De paso, se apostó por hacer un aprovechamiento de ese material que se retira, dejándolo en las orillas para que se vaya transformando en material biológico. «Se hizo, además, un observatorio para favorecer el uso público, que lo disfrute todo el mundo», explica. La instalación cuenta con espacio para el seguimiento y el anillamiento de aves, con un observatorio situado sobre su cubierta, en una segunda planta. Todo ello realizado en una obra resistente a posibles incendios en el carrizal y con acabados rústicos integrados con el entorno, y cuya altura permite que se observe la laguna en su totalidad. «Además, se han instalado postes en diferentes puntos de la laguna y algunos elementos naturales que sirvan de posadero para las aves», añade.

Ahora, la voluntad es duplicar el número de humedales protegidos en la Comunidad de Madrid y encontrar espacios que sean representativos. Para ello, «hemos estados haciendo un peinado, durante los años 2020 y 2021, en un trabajo muy concienzudo en el que se han examinado más de 570 emplazamientos, entre los que se encuentran zonas encharcadizas, incluso piscinas, porque todo lo que alberga agua, alberga vida, así que los técnicos lo han revisado todo», explica del Olmo. «Entre ellos encontraremos esos 20 nuevos humedales protegidos», asegura. San Juan, por su parte, va por buen camino, ya que ahora mismo actúa como un termómetro. «Es todo un referente en lo que se refiere al comportamiento de las aves en España, ya que aquí se detecta qué especies vienen y cuáles dejan de venir. Es decir, a partir de aquí se pueden observar los cambios que ha habido en otros lugares, como que se hayan cultivado una especie de forrajera o cereal que favorece que vayan a otras zonas, por ejemplo», explica.

Con una duración de diez años y un presupuesto de unos 11 millones de euros, el Plan de Actuación fija unos objetivos de conservación, un marco normativo de protección general y otro específico para cada humedal, así como diversas actuaciones para la mejora de la calidad hídrica y ecológica de las láminas de agua y de su capacidad de acogida para la fauna. Paralelamente, muchos de estos lugares están siendo objeto de medidas concretas llevadas a cabo a través de las patrullas de fauna. Todo ello para garantizar, siempre que no se pone en riesgo el equilibrio natural.

Punto de observación de aves en las Lagunas de San Juan dentro del municipio de Chinchón. En los últimos meses se ha incrementado la restauración y conservación de los humedales de la Comunidad de Madrid. En la imagen unas fochas
Punto de observación de aves en las Lagunas de San Juan dentro del municipio de Chinchón. En los últimos meses se ha incrementado la restauración y conservación de los humedales de la Comunidad de Madrid. En la imagen unas fochasAlberto R. RoldánLa Razón