Coronavirus

Adiestradores se niegan a preparar perros que detecten el coronavirus

Ante las peticiones de algunos países de Centro América, profesionales de nuestro país alertan del riesgo de contagio y de la imposibilidad de aislar las muestras

Entrenamiento de un perro detector en La Escuela Cinológica  de la Defensa ( ECIDEF)
Entrenamiento de un perro detector en La Escuela Cinológica de la Defensa ( ECIDEF)Emer Iglesias

Está muy constatado que los perros son una ayuda eficaz y rápida para la detección de numerosas enfermedades como diferentes tipo de cáncer, epilepsia o hipoglucemia, entre otras. Pero ¿se podría enseñar a un perro a “oler” el coronavirus en humanos? Profesionales de algunos países de Centro América, donde el virus está comenzando a hacer estragos, se han puesto en contacto con expertos en perros detectores de nuestro país que rechazan de plano la idea, primero por el gran riesgo que supone para la salud de los equipos y segundo porque resulta casi imposible aislar o inactivar la muestra y que dé el olor que deberían detectar los perros.

La bióloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, y experta en detección, Pilar Busto, indica a LA RAZÓN que la preparación de un perro para detectar el COVID-19 es inviable por dos razones: “Primero porque para tener muestras manipulables para hacer una asociación de olor sin que haya riesgo para el guía, se necesita que la muestra esté inactivada, y ya se cambiaría una condición respecto a la situación real que el perro debe oler que es difícil de solventar”. Y segundo porque “aunque el perro no se contagie por el virus, puede tener carga vírica, lo mismo que una mesa por ejemplo”.

Francisco Javier Rodríguez, responsable de Adiestramiento Valencia y uno de los mayores exponentes en nuestro país en formar perros que detectan diferentes sustancias tanto para España como para otros países, es uno de los adiestradores que ha recibido la llamada de profesionales de países del continente americano donde están comenzado a sufrir las consecuencias de la expansión del coronavirus y no cuentan con los medios para frenar el avance de la enfermedad.

“Ayer estuve hablando con una persona que me llamó desde Centro América para el tema de preparar perros para esto. Con un virus tan fuerte como es este y peligroso yo no me voy a arriesgar, está antes la salud que poder hacer este tipo de trabajo que es súper arriesgado”, matiza Rodríguez a LA RAZÓN.

Prácticamente todos los expertos en educar perros para que detecten cualquier cosa ya sea enfermedades, explosivos, estupefacientes o billetes, coinciden en que la capacidad olfativa de los canes les permite detectar cualquier sustancia que emita olor. Por eso podrían, quizás, aprender a discernir el aroma del coronavirus, pero es algo muy hipotético. " Me extraña que algo como el COVID-19 emita un olor capaz de ser detectado por un perro. No creo que ninguno pueda detectar el COVID-19 como tal, en todo caso podrán detectar a personas infectadas, y para eso existen otros métodos que no ponen en peligro la salud de nadie", matiza Pedro Yagüe, guía canino experto en detección de explosivos.

El presidente de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales, Óscar Páez, matiza que siendo algo posible, es irrealizable, y en todo caso debería seguir unos protocolos muy estrictos: “Es importante llamar a la responsabilidad sobre este asunto ya que para disponer de perros detectores de positivos en coronavirus habría que aislar y conservar las partículas de olor del coronavirus y hacerlo con total eficacia para evitar los falsos positivos en el perro. Al ser un material potencialmente infectante debe estar contenido en unos envases especiales, se debería seguir un protocolo muy estricto y supervisado por autoridades médicas expertas en enfermedades infectocontagiosas. Estos envases deben estar custodiados en hospitales para evitar errores de manipulación y por descontado el proceso de aprendizaje de un perro detector sería un proceso a medio plazo, estaríamos hablando de un periodo mínimo de 6 meses y para ello habría que contar con adiestradores muy especializados en biodetección", indica Paéz.

Para Pedro Salas, especializado en perros biodetectores, esta cuestión solo la pueden dirimir desde el mundo científico: “De la misma manera que ya está contrastada la alta sensibilidad del perro en la detección de otras enfermedades, en el caso del coronavirus no lo descartaría, siempre hablando desde el punto de vista del entrenamiento, por supuesto es el colectivo científico el que debería responder todas las demás cuestiones relacionadas con el virus” y matiza que hay que tomar estas declaraciones dentro de una responsabilidad, porque “corremos el riesgo de que mañana veinte iluminados anuncien sus servicios como instructores de perros detectores contra el covid-19 en las redes sociales”.

Iosu Méndez, uno de los referentes en nuestro país en la detección deportiva con perros, hace especial mención al gran desconocimiento que hay de este virus, “no creo que sea el momento por falta de medidas técnicas y conocimiento del virus a la vez que necesitaríamos un tempo de entrenamiento para llegar a conseguir una fiabilidad del 100%, sin olvidar que exponemos a los guías a un posible contagio” y, en este punto, coincide con la biológa del CSIC en que “se necesita que la muestra esté inactivada, y ya no es posible tener el olor original que el perro debe olfatear”.

El guía canino de la Policía Nacional, Blas Palma, que está trabajando ahora mismo en un proyecto de detección canina de olores junto con la Universidad de Córdoba, centra la posibilidad de preparar perros para detectar COVID-19 en la cantidad de partícula que tendría que detectar el animal, sin hacer mención al riesgo: “Yo creo que sí, que podría detectarlo. El problema sería en qué cantidad de sustancia, esa es la cuestión. No huele igual una gota de saliva que diez. Lo que habría que ver es en qué cantidad, o qué medida de partículas bacterianas o del virus se podría localizar”.

Para Yagüe, “No hay que olvidar que cualquier perro detector que trabaja en cáncer, diabetes o cualquier otro tipo de biodetección lleva detrás un equipo de personas y laboratorios que son los que realmente confirman y dan validez a esos perros” y sentencia que “El hecho no es si se puede o no detectar, es si se debe o puede ocasionar más mal que bien”.