¿Cómo afecta la vuelta al cole a mi perro?

Evita que tu mascota se líe a ladrar cuando se van los peques de la casa y pueda hasta ser “expulsada” de la Comunidad de Vecinos

Los estudiantes se están incorporando a las aulas después de seis meses en sus casas, muchos de ellos conviviendo las 24 horas con su perro, que ahora no entiende porqué vuelve a quedarse solo casi todo el día, lo que le provoca estrés y conductas indeseadas como fuertes y reiterados ladridos. Los conflictos con vecinos ya han comenzado, las quejas y denuncias pueden acabar en multas o, incluso, en que se prohíba la existencia del animal en casa.

La vuelta al cole este año está tan llena de incertidumbres que muchas familias no han tenido tiempo ni de pensar en cómo le va a afectar a su mascota. Y los perros son, según los expertos, los que peor van a reaccionar en esta situación. Llevan más de seis meses acompañados las 24 horas del día por sus compañeros estrella: los más pequeños de la casa. De repente desaparecerán de su lado y les resulta difícil gestionarlo.

Hay un gran riesgo de que aparezcan conductas conflictivas cuando se quedan solos como acciones destructivas hacia objetos de la casa, ladridos constantes o aullidos a modo de llantos por la tristeza. Hay que tomar medidas para evitar que esto pase, casi todas sencillas.

No importa que antes del confinamiento fuesen los perros más sociables, buenos, obedientes o tranquilos de la Tierra. El cambio en las rutinas y, sobre todo, la desaparición durante horas de sus compañeros humanos de los últimos seis meses les genera estrés. Es un cambio repentino, pasan de jugar con los niños a vivir entre cuatro paredes solos. Incluso aunque haya compañía, el cambio les afecta, la ausencia de los escolares es difícil para ellos.

Los expertos dan algunos consejos que es importante seguir. Veamos primero lo que hay que hacer si la vuelta al cole aún no se ha iniciado.

  • Nuevos horarios

Es bueno comenzar a acostumbrar al perro al nuevo horario que está a punto de imponerse. “Levántese temprano, saque a su cachorro a dar un paseo riguroso e introduzca las actividades que pueden hacer cuando todos se hayan ido”, dice Mary R. Burch, una conductista animal certificada aplicada y directora de perros de la familia del American Kennel Club, AKC.

  • Pautar las salidas a hacer sus necesidades

Cuando comience la escuela, hay que saber cuánto tiempo puede permanecer el perro solo en casa sin necesidad de ir al baño. Burch sugiere sacar al cachorro por un tiempo suficiente por la mañana y que la primera persona que llegue a casa por la tarde lo saque de nuevo. “Si no está seguro de si el perro puede pasar todo el día sin salir al aire libre, pida a un cuidador de mascotas que entre a la hora del almuerzo para que lo lleve afuera”, dice.

  • Probar con un ruido de fondo

Burch sugiere dejar la televisión o la radio cuando se quedan solos para ver si eso hace una diferencia positiva para tu perro. Antes de que llegue el momento de volver a la escuela, se pude hacer esta prueba comprobando si el perro consigue calmarse.

Pero lo normal es que nos encontremos con el problema de golpe, es decir, los peques ya han vuelto al cole y llegan las primeras quejas de los vecinos por ladridos penetrantes del perro. En este caso, también hay consejos.

  • Controla el aburrimiento con juguetes, rompecabezas y juegos enriquecedores

Almacena juguetes y llénalos con golosinas deseables como pequeñas cantidades salchicas, rodajas de plátano congeladas o comida para perros. Estos se pueden preparar con anticipación y poner en el congelador hasta que esté listo para usarlos. Esconda esas golosinas en la casa para que las encuentren. Haz un juego con eso. Utiliza el entrenamiento de refuerzo positivo. Alentar a tu perro a trabajar y pensar en sus golosinas es una actividad divertida tanto para ti como para tu mascota. Si el perro juega solo, con sus propios juguetes, estos les entretendrán cuando se cierre la puerta de casa y se quede dentro.

  • Paseos y juegos tempraneros

Un buen paseo con juegos antes de que los niños vayan al cole, puede ser bueno. "Trate de levantarse un poco antes para permitir una caminata larga o una sesión de juego de 20 minutos en el patio para sacar su energía ", dice la veterinaria Jessica Taylor. "Entonces su mascota puede descansar durante el día mientras usted no está y estar lista para jugar nuevamente cuando regrese a casa. También puede considerar un servicio de paseo de mascotas para una sesión de actividades al mediodía ".

  • Aprovecha el poder de la distracción

Todos tenemos nuestras rutinas cuando salimos de la casa: recoger las llaves, revisar la puerta trasera, apagar las luces y despedirnos de nuestro perro. Pero nuestras mascotas captan estas señales y pueden asociarlas con la separación y el estrés, dice Taylor. Es importante cambiar estas rutinas o, por lo menos, disimularlas. Nada de despedirnos, la “buena educación” es para humanos. Ni hasta luego, ni adiós, ni caricias, ni nada que al fin y acabo son las señales que dicen al perro que se va a quedar solo. Es importante coger las llaves antes, ese chasquido es un motor para activar a la mascota a salir corriendo el primero. “Trate de que las idas y venidas tengan el menor impacto posible y varíe algunas de sus rutinas para evitar el comportamiento de la mascota. Un juguete o una golosina puede desviar la atención de tu mascota de que te vayas y ayudarla a sacar energía; solo asegúrate de que sean seguros y no tóxicos para las mascotas”, nos indican.

  • Sigue construyendo el vínculo con su perro

Una vez que termine el día, es importante reservar un tiempo para que la familia lo pase con su perro. “Mantener el vínculo entre humanos y animales es esencial para una mascota y su dueño felices”, dice Taylor. "Esto podría significar acurrucarse en el sofá o aprender una nueva actividad los fines de semana o las noches. Hable con su familia y con su veterinario sobre qué nivel de actividad sería mejor para su mascota según su raza, edad y afecciones médicas ".

  • Un cole para ellos.

Si estos consejos no acaban de solucionar el problema, llega la hora de buscar una escuela canina. La figura del paseador de perro o del cuidador de mascotas ya es habitual en las ciudades españolas. También hay centros caninos donde puede ir a pasar el día, una especie de coles perrunos que lo entretienen con otros compañeros y además de evitar conductas indeseadas facilita la socialización. Esto puede ser en centros preparados o incluso en las propias casas de cuidadores que hacen este servicio. Algunos hasta lo recogen y lo llevan a casa.

Hay que valorar las consecuencias

Muchos dueños de perros suelen pensar “ya se acostumbrará y dejará de ladrar”. Aunque en alguna ocasión, el animal puede aburrirse y acabar rendido con tanto nerviosismo, no hay que olvidar que los ladridos constantes en una comunidad de vecinos pueden ser hasta un delito por acoso vecinal, como indica el abogado especializado en conflictos por ruidos, Ricardo Ayala en una entrevista concedida a LADRIDOS.

Según expertos de mundojurídico.info “al propietario puede obligársele a que cese en la tenencia de perros que causan molestias a los vecinos de una Comunidad de propietarios”

La tenencia de perros que causan molestias a los vecinos por los ladridos es un asunto que ocurre con cierta frecuencia en las Comunidades de propietarios. La Ley de Propiedad Horizontal, evidentemente, no regula la tenencia de perros que causan molestias a los vecinos del inmueble de manera específica, pero sí tiene su encaje en los límites señalados en el artículo 7.2 LPH, en el que se establece que al propietario y ocupante del piso no le está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas, informa mundojurídico.info.

Con este artículo de la Ley de Propiedad Horizontal en la mano, se podría obligar al propietario u ocupante de la vivienda a que cese en dicha actividad, lo que podría acabar, si no finalizan los ladridos molestos, con la “expulsión” del perro de la comunidad.

Ayala matiza, por su parte, que “los ladridos ocasionales, no son denunciables, pero sí lo son cuando sean ladridos continuos y superen el límite de ruido que impide el descanso y por tanto perjudica a su salud y la de su familia”.