Banderas azules, playas grises

El turismo de sol y playa se nos ha evaporado. El coronavirus ha actuado de repelente. Nuestra oferta costera y de baño que parecía insuperable ha sido rebasada por ese visitante malvado de Wuhan

T. Nieto

Anualmente la evaluación internacional sobre la calidad de nuestras playas y puertos vinculados al medio ambiente y a un desarrollo sostenible del turismo nos reportan una alegría tras otra. Ese aval certificado es un escaparate al mundo que devuelve su confianza con un éxodo masivo que se agolpa en nuestras costas y que convierten a ese tráfico de visitantes extranjeros en un soporte capital de los ingresos públicos del país. El sello de las banderas azules puebla el litoral español de destinos extraordinarios y que componen una oferta insuperable por excepcional. O al menos eso creíamos. 2020 es otro año de sobresaliente mejorado en cuanto a esos paraísos de la naturaleza que se miman para disponer de un entorno único. Después de algún pequeño retroceso en ejercicios anteriores, el total de galardones Bandera Azul creció en 19 hasta un total de 688, repartidos de la siguiente manera: 589 playas, 94 puertos deportivos y 5 embarcaciones turísticas. Con este catálogo, nuestro país ha reforzado su posición como el que cuenta con mayor número de banderas azules por delante de Grecia (514), Turquía (508), Francia (507), Italia (482) y Portugal (387). Ese liderazgo ininterrumpido desde 1987 es posible gracias a que alberga el 15% de estos edenes del planeta. Y, sin embargo, esas banderas azules ondearán en una burbuja de vacío desconocido como secuela de la pandemia. Un verano con más banderas azules que nunca, pero con menos gente que nunca. Una de esas paradojas que nos está legando este frontera extraña levantada entre los que fuimos y lo que somos. Paraísos inhóspitos por deshabitados, vergeles entre el mar y el cielo que hospedan grises y silencio. ¿De qué sirven las banderas si pocos o ninguno sujetan sus mástiles figurados con el baño de sol y agua salada, los paseos y las sonrisas? Un verano anómalo, un cuerpo extraño envuelto en azules extraordinarios, cúpula de arena sin pisadas ni castillos, como decorado de esa travesía por el desierto que nos aguarda. Sol, playa y banderas azules, hasta pronto.