Esencial y segura

El pasado día 22 el Senado aprobó por unanimidad que la cultura ha de ser declarada bien esencial, como la sanidad o la educación. La declaración institucional subraya la existencia de que 700.000 familias viven de la industria de las artes y la cultura, lo que equivale al 3,2% del PNB. El Senado ha solicitado que el Consejo de Ministros apruebe urgentemente la declaración de la cultura como bien esencial por el grave riesgo en el que está sumida desde que comenzó la pandemia. Y, añado yo, los escasos apoyos que está teniendo, poniendo al borde de la pobreza a sus trabajadores.

El Gobierno tiene que aprobar ya esta propuesta y responsabilizarse de que la cultura y el arte lleguen a todos los ciudadanos. Porque ese derecho no puede ser confinado. Según asegura Sanidad, los mayores riesgos de contagio vienen por lo siguiente: aforo, aglomeraciones en entradas o baños, distancia física y movilidad de los asistentes. Actividades de alto riesgo; como por ejemplo cantar, contacto físico o compartir materiales. También ventilación insuficiente, consumo de alcohol y duración del evento de más de dos horas.

Pues bien, los teatros no entran en ese registro. Se ha reducido el aforo al mínimo establecido. Se está citando a los espectadores con tiempo para ir colocándoles con la distancia exigida. Se les ofrece gel, y el uso de mascarilla es obligatorio. No comen, ni beben, ni gritan. Y tampoco pueden salir del recinto hasta terminado el espectáculo y en orden.

Señorías, si la cultura es esencial y segura, exigimos entonces que en caso de confinamiento, permitan a los ciudadanos moverse a los espacios culturales. En la salud hay que cuidar el cuerpo, y el alma.