Sky Rojo

Un fiel retrato de la despiadada explotación sexual y el drama que viven las mujeres víctimas de la trata.

Álex Pina y Esther Martínez Lobato, responsables de ‘La casa de Papel’, vuelven con un fiel retrato de la despiadada explotación sexual y el drama que viven las mujeres víctimas de la trata.

La serie Sky Rojo muestra cómo esas mujeres han de desconectarse de la realidad para protegerse y la violenta forma en la que ellos las dominan.

De nuevo un magistral Asier Etxeandía, afirma que la suya (proxeneta jefe del burdel donde se desencadena todo) “es una misión divina que no se puede ver entorpecida ni por el #metoo, ni por el “tengo jaqueca”: no es sí. Siempre”, desafiando el célebre “no es no”. Romeo, como se llama en la serie, representa junto a Moises (Miguel Angel Silvestre), la peor versión masculina del ser humano. Ambos interpretan colosalmente la brutalidad de la prostitución y todo lo que rodea su mundo. Aunque las verdaderas protagonistas son ellas, que tratan de poner fin a su esclavitud con arrojo y valentía.

Después de estrujar el jugo monetario a cada una de esas mujeres, son, literalmente “carne de perro”.

Ojalá que esta serie de moda sensibilice a la población del gran ataque humanitario que supone la trata, un delito con una historia demasiado amplia de comercialización de mujeres completamente ajenas a lo que van a experimentar.

Queda también reflejado fielmente el uso de estupefacientes, analgésicos, incluso anestésicos por parte de ellas, para poder atravesar esos trances vejatorias y denigrantes sin enterarse demasiado.

El libro “pornoXPlotación” de Mabel Lozano, galardonada recientemente con un Goya al mejor cortometraje documental por “Biografía del cadáver de una mujer”, concluye que pese a que en la pornografía se considera algo inofensivo, voluntario y sin víctimas, es justo lo contrario.

A mayor pobreza mayor probabilidad de explotación en el comercio sexual, algo que aprovechan los proxenetas 2.0.

Muchas de esas chicas trabajan en contra de su voluntad, sometidas por sustancias que les hacen consumir sin su consentimiento. Pero también existen efectos nocivos para toda la sociedad con una gran trascendencia personal, familiar y social. Y dos grandes males que se están extendiendo silenciosamente tanto para ellos: adicción, como para ellas: trato violento e incluso vejatorio en las relaciones sexuales.