Vamos a contar mentiras

El candidato del PSOE para la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo
El candidato del PSOE para la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel GabilondoRodrigo JiménezEFE

Oficialmente ya entramos en campaña, por mucho que la campaña comenzara en realidad hace ya dos semanas o más. Pero sí, ahora empieza la campaña electoral. O sea, mentira por aquí, mentira por allí. Más o menos lo único que saben hacer los políticos cuando están en campaña. Y casi siempre. Antiguamente, el político que mentía era un político muerto. Ahora, si no mientes eres un idiota. Todos mienten o exageran. Incluso los más santones, como Gabilondo. Pese a haber sido clérigo antes que candidato (¿o quizás por eso?), don Ángel se nos ha subido al ca rro de los embusteros oficiales diciendo que el riesgo de morir por Covid es un 54 por ciento mayor en Madrid que en el resto de España. Hasta el tal Simón, también doctorado en paparruchas, ha tenido que desmentir a Sosoman, hombre otrora templado al que los estrategas de Moncloa están llevan do a la perdición. Porque mentir así, tan descarada-mente, y de manera tan abultada, incluso habiendo sido cura, es un pecado de los gordos. Por mucho que después se pueda uno confesar. Y es que en Madrid, dijo Simón, las cifras de muertos por Covid son más o menos las mismas que en el resto de España.

Claro, que si no cuentas trolas nadie te saca en los digitales. Y mientras más grande es la patraña, mejor, pues más airean las redes lo que dijiste. Después, ya nadie sabe muy bien si lo dicho era verdad, mentira o entelequia. Calumnia, que algo queda. De ahí que Pedro Sánchez dijera que los datos de Madrid son tan buenos porque en realidad Isabel Díaz Ayuso los falsea. Sí, lo primero que hace Ayuso por la mañana es manipular las cifras de contagios. No tiene otra cosa que hacer, la mujer. También tuvo que salir el pobre Simón a contradecir a su caudillo: «No hay motivo para pensar que la Comunidad de Madrid esté dando datos manipulados». Ni tan siquiera erróneos. Pero miente, que algo queda. Cuando sueltas una falacia de ese tipo siempre hay alguien que te la compra y la difunde. De eso se trata.

Da igual porque mentir no está penalizado. No hay un árbitro que muestre la roja por engañar, de manera que Sánchez y Gabilondo seguirán diciendo que hay más peligro de morir en Madrid que en cualquier otro sitio, que la pandemia ha llegado en la capital a límites incontrolables, y que por eso mismo lo que debe hacer la gente es votar por Correo. Como dijo Joe Biden.

De manera que vamos a contar mentiras, sí. Emiliano García-Page declaró que en Madrid se iba a producir una explosión vírica, y ahora nuestro gran timonel propala en campaña que el PSOE va a crear otra vez 800.000 puestos de trabajo. Nunca los creó, en realidad. Pero acaban creyéndoselo ellos mismos, de tanto repetirlo. Menos mal que otro ilustre fulero, Alfonso Guerra, explicó bien el tema con su característica sorna: «Nosotros nunca dijimos que íbamos a crear 800.000 empleos, sino 800 o 1.000». Que no es lo mismo. Tralará.