Vox también se unifica

El resultado del 4-M se extiende por toda la geografía, afectando a los distintos niveles de la Administración

El presidente nacional de Vox, Santiago Abascal , durante una manifestación frente al Palacio de San Telmo, Sevilla
El presidente nacional de Vox, Santiago Abascal , durante una manifestación frente al Palacio de San Telmo, SevillaMaría José López Europa Press

El resultado de las elecciones autonómicas del 4-M en la Comunidad de Madrid se extiende por toda la geografía nacional, afectando además a los diferentes niveles de la Administración; local, autonómico y nacional y con alguna matiz según el territorio. Pero la norma general es un importante crecimiento del Partido Popular, que a nivel nacional mejora en 9,2 puntos su resultado de noviembre de 2019 y en las autonomías de Andalucía y Castilla-La Mancha es de 11,1 y 9,7 puntos, respectivamente.

Este avance popular permite, por primera vez desde 2016, el sorpasso del PP al PSOE. La clave del crecimiento popular se halla, como sucedió en la Comunidad de Madrid el 4-M, en la absorción de buena parte de los votantes de Ciudadanos, que a nivel nacional representan el 61,8% de los que votaron a los naranja en 2019. En Andalucía el trasvase del voto de Ciudadanos al PP representa el 44,2% y en Castilla-La Mancha llega al 47,2%. Tanto en voto al Congreso de los Diputados como en el voto autonómico la primera opción de los que votaron naranja es el Partido Popular.

Esta unificación del voto de las derechas, pasando de tres a dos partidos, tendrá su continuidad en la lucha que ya ha comenzado entre Partido Popular y VOX. Los populares esperan cualquier error de los de Abascal, semejante al cometido en abril por Ciudadanos en la Región de Murcia, Comunidad de Madrid y Castilla y León. Mientras que VOX, se encuentra en campaña permanente, completamente movilizado, y en alerta para evitar el zarpazo electoral de un Partido Popular en proceso imparable de fortalecimiento y que en estos momentos ya aglutina al 63,1% del voto de las derechas, cuando en noviembre de 2019 este porcentaje era del 49,2%. En este año y medio los populares han pasado de 5 a 7,1 millones de votantes, del 20,8% al 30,0% del voto y de 89 a 127/129 escaños.

La preocupación de VOX por la expansión electoral del Partido Popular se comprende cuando el voto de VOX era el 35,0% del total de las derechas en 2019, ahora baja al 30,9%. Mantenerse les cuesta cada vez más esfuerzo, el Partido Popular ejerce una poderosa fuerza de atracción sobre el electorado del PP, como un planeta sobre su satélite, porque no lo olvidemos en ningún momento en este juego de estrategia electoral en el seno del centro-derecha, VOX es técnicamente una escisión del PP. La mayoría de sus votantes lo fueron del PP hasta 2011. De ahí su feroz campaña en la Comunidad de Madrid, y la ofensiva en todos los frentes, autonómico y nacional, y hasta internacional, de ahí la gira que Abascal está realizando por países de la Europa del Este. Por lo tanto la preocupación por perder votantes a favor del Partido Popular es máxima.

En el ámbito nacional el Partido Popular es el primer destino elegido por los que abandonan VOX, en el ámbito nacional el 10,4% del electorado ha dado el paso de votar al PP. Que tiene también su reflejo en Andalucía y Castilla-La Mancha, en donde el 8,1% y el 11.8%, respectivamente de los votantes de VOX cambian al Partido Popular.

Esta fuerza centrípeta de los populares se desencadenó en la Comunidad de Madrid el 4-M y afectó especialmente a Ciudadanos, así como en menor medida al partido socialista. A nivel nacional los votantes socialistas también se sienten atraídos por el PP, de hecho es la primera opción actual de los que votaron al PSOE en noviembre de 2019, un 5,7% del electorado del Partido Socialista se transfiere al PP. También en Andalucía y Castilla-La Mancha se trasvasa voto del PSOE al PP, pero en estas regiones es la segunda alternativa, siendo la primera la abstención.

En cuanto al comportamiento electoral de los que no tenían edad para ejercer el voto en las anteriores elecciones, o decidieron abstenerse, es también de aplicación nacional como autonómica. El Partido Popular vuelve a ser en más de una década el primer partido en recibir este tipo de votantes, a nivel nacional concretamente el 38,0%. Frente al 23,5% del PSOE, que es el segundo. En Castilla-La Mancha los populares reciben el 41,9%, seguidos por los socialistas con el 31,1%. En Andalucía el PP capta el 34,4% de estos votantes y a continuación se sitúa el PSOE con el 25,2%.

Otro movimiento de votantes es el que tiene a la abstención como destino. En el ámbito nacional afecta en menor medida al PP y VOX, puesto que tan solo el 1,7% y el 2,5% de sus respectivos votantes eligen no votar. Porcentajes que contrastan enormemente con los de las izquierdas; en el caso del PSOE el 5,0% de sus votantes se abstendría ahora, y el 12,0% de los votantes de Unidas Podemos, así como el 9,6% de Más País. Ciudadanos triplica la media de la abstención de las derechas con el 6,0%.

En definitiva, los próximos movimiento a nivel nacional como puede ser otorgar los indultos o la mesa de negociación con Cataluña posterior pueden tener un efecto sobre el resto de comunidades autónomas.

Como reflejan las dos encuestas autonómicas publicadas hoy en LA RAZÓN, el trasvase de votos hacia los populares empieza a consolidarse. El efecto Ayuso es extrapolable al conjunto nacional con especificaciones territoriales, afectando más negativamente al PSOE en las CCAA más próximas a Sánchez y en menor medida a aquellas que mantienen cierto nivel de discrepancia. Además, el bipartidismo vuelve con fuerza como refleja la encuesta andaluza al pasar del 48.7% de 2018 al actual 62.1%, principalmente por el descenso de Cs.