Cara de Juan Espadas

La reciente remodelación de gobierno a cargo de Pedro Sánchez, no ha sido consultada con los presidentes regionales

BallesterosEFE

El interrogante o si prefieren la gran cuestión es saber si a nuevas ministras como Pilar Alegría o Isabel Rodríguez se les acabará poniendo cara de Juan Espadas, o si a los presidentes autonómicos García-Page y Lambán, consecuencia de lo anterior se pone cara de Susana Díaz. Me apuntaba esta misma semana un veterano diputado del propio partido socialista que, en otros tiempos cuando un jefe del gobierno de la nación perteneciente al PSOE ponderaba la inclusión en su gabinete de algún nombre extraído del terruño autonómico o municipal, aun a pesar de la confidencialidad propia de la prerrogativa presidencial para quitar o poner ministros, casi siempre solía consultarlo con el líder regional del partido en la comunidad autónoma de turno, máxime si además era presidente del Gobierno de la misma. Felipe González y Rodríguez Zapatero solían aplicar esta norma no escrita con cierta exquisitez, pero no ha sido el caso de la reciente remodelación de gobierno a cargo de Pedro Sánchez. Ni el castellano manchego García-Page tuvo conocimiento previo de las intenciones del presidente de nombrar a Isabel Rodríguez ministra de Política Territorial y además nada menos que portavoz desde la mega plataforma de La Moncloa, ni Lambán – tampoco nadie en el núcleo de poder del partido socialista aragonés- supo con la más mínima antelación de la elección de Pilar Alegría como titular de la cartera de Educación y Formación Profesional.

Cuando un gobierno nacional experimenta síntomas de calcinamiento, las primeras consecuencias se suelen reflejar en forma de batacazo en las elecciones municipales y autonómicas y eso es justo lo que quiere evitar Sánchez desde un nuevo Ejecutivo que sirva de lanzadera de candidaturas a los próximos comicios territoriales de 2023. A partir de ahí, a ser posible que lo que ocurra sea con nombres de la máxima confianza. En el caso aragonés Alegría lleva ya unos cuantos años siendo la gran valedora del sanchismo en esa comunidad, mientras que en Castilla-La Mancha Page hasta ahora incontestado en la parroquia socialista puede encontrarse con un nada menor contrapunto en la ministra portavoz ante una hipotética coyuntura de primarias si las encuestas siguen dando la espalda al califa manchego. Todo dependerá de lo que antes ocurra en la batalla andaluza, donde Juan Espadas va a medir, con Moreno Bonilla surfeando en la cresta de la demoscopia, las verdaderas posibilidades del nuevo sanchismo. Veremos.