Casado, hazte a un lado

Lo maravilloso de Ayuso es que con esa carita de estrella cinematográfica de los años treinta ha resultado ser la solución para un desolador panorama político

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del Partido Popular, Pablo Casado
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del Partido Popular, Pablo CasadoEduardo Parra Europa Press

Me preguntaba hoy un amigo si la señora Ayuso se ha hecho una liposucción, que está estupenda y que se ha quedado en la mitad… Yo le he respondido con mucho cariño que ni idea, pero que yo lo que creo es que se ha enamorado (y no exactamente de su nuevo novio, sino de la política) y que ha dejado la caja de galletas como ansiolítico. Ya saben, cuando el amor toca a nuestra puerta y el deseo nos hace presos e incluso esclavos, uno pierde el apetito, y si no, al menos se preocupa por la imagen que va a proyectar en paños menores, que a cualquier desnudo hay que acostumbrarse.

Mi madre dice que las políticas se acaban poniendo tan gorditas porque no tienen tiempo y comen “de bocadillo”. ¿Se imagina a la encantadora Isabel Ayuso, con un lomo y queso y un trinaranjus con bien de azúcar para no desmayar ante la adversidad?

Lo cierto es que a las mujeres se nos escucha menos que a los hombres en general, o con otros oídos, con otros ojos: “lo que dices está muy bien Ayuso, pero ¡cómo te has peinado así hoy! ¡y qué chaqueta “me llevas!”. Porque Madrid ha sido pasto de una epidemia más grande y más antigua que el coronavirus, la del machismo_empezando por el de Unidas Podemos_ hoy reformado.

Lo maravilloso de la Presidenta de la Comunidad de Madrid es que con esa carita de estrella cinematográfica de los años treinta, que en principio se nos ofrecía algo atolondrada, entre soñadora y chaladita, ha resultado ser la solución para un desolador panorama político en el que sólo destacan la mediocridad, la ramplonería, la falta de talento y de carisma. ¡Sí! Hablo de Casado, me lo han quitado de la boca (y de la tecla).

Ya no es ningún secreto, ni un aserto original, ni transgresor, decir que Casado no funciona como cabeza del Partido Popular, ni como cabeza de la oposición, esa oposición tan necesaria en estos tiempos convulsos (y siempre); porque Casado, con sus valores, que sin duda los tiene, no cae bien a la derecha, ni a la izquierda, ni a los peperos (por su carencia de valentía y de lealtad), tampoco gusta su falta de empaque político, psíquico, y físico (con ese rictus de estudiante de tercero de derecho del CEU, me pregunto si de jubilado conservará esa carita de niño ¡habla la envidia!) porque como dicen hasta en las filas de la oposición, no tiene liderazgo, cosa que, fuera de toda controversia, Ayuso gana día a día. Pero lo peor de Casado no es eso, como decía Wilde, solo hay dos clases de personas, encantadoras o aburridas. Y no es baladí porque, queridos lectores, ser aburrido es mucho más profundo y más grave, y abarca muchas más facetas que contar chistes sin demasiada propagación social, o vestir con inhibición.

En el último año la hermana Ayuso, como dirían las cursis de las hermanas podemitas, se nos ha empoderado y ha ido subiendo peldaños en cuanto a madurez gestual y confianza en sí misma, todo ello conservando su singularísima estética y su efusividad tan femeninas, lo que nos ofrece gloriosos (y novedosos) momentos a todos, en sus discursos y peroratas. “Dios no me hizo perfecta, por eso no voto a VOX”, afirmó una vez…

¿Vieron el otro día el video donde se dirigía, vestida de pastelitos, a Mónica García, la portavoz (ella preferiría portavoza) de Más Madrid como “la izquierda caviar”? ¡Muy divertido, y muy certero!: “Un día se presenta en el Programa de Ana Rosa con un ‘look pepero’ con tirabuzones a decir que abriría todavía más la Hostelería y al siguiente a ‘perrear’ a la Cadena Ser y que es la más moderna y está en contra de mis políticas sanitarias y económicas. La hipocresía de la izquierda en Madrid”_dijo sin despeinarse Isabel Díaz Ayuso.

Es curioso, y en mi opinión muy positivo, dado el nivel de los receptores, el tono macarra, como de profesora de la película “Mentes peligrosas”, con el que se expresa a veces. Y tiene mucho que mejorar ¿eh? Ayuso no es Angela Merkel, ni tampoco Felipe Gonzalez, ni Kennedy; tampoco es Maquiavélica, ni cínica, la Presidenta de la comunidad de Madrid no es una emperatriz de la retórica (y eso le honra), no obstante, en ella lo no verbal es más que expresivo, contundente. Se dijo que Madrid le quedaba grande, pero es muy posible, visto lo visto, que tengamos en Ayuso una firme y renovadora candidata a la presidencia del gobierno. ¿Es que a Pedro Sánchez le queda pequeño? ¡Enga!

¿Que tiene poca preparación? Ayuso es Licenciada en Periodismo y Doctora en Comunicación Política ¿y qué preparación tienen los demás? ¿Qué preparación tiene Pedro Sánchez?

Comienza el tiempo de descuento para las Generales y para el PSOE, pero también para Casado; por cierto ¿y qué preparación tiene Casado?; un día lo recordaremos (o no) correctamente trajeadito, cabello bien cortado, de raya a un lado (una raya insobornable), obsesivamente aseado, escrupuloso, normativo, diestro, abstemio… Cuando en La Moncloa viva una mujer como presidenta, acompañada o no de su familia.