Adiós 2021, adiós

Lo peor es que se impone la siniestra ideología de género, se manipula desde el poder la Historia común y se socava la Constitución

Abel Hernández

No faltarán personas que hayan alcanzado en este año que termina alguno de sus sueños, pero para el común de los mortales 2021 será un año negro. La pandemia del covid deja un montón de cadáveres –aún carecemos a estas alturas de datos fiables de la hecatombe– y miles de familias, con pequeños negocios han quedado en la ruina sin posibilidad de levantar cabeza. A lo largo de los meses se han sucedido las olas de la peste con distintas variantes. La última, denominada «Ómicron», con nombre griego de letra y de reloj, es la que ahora nos domina. Aún no hemos superado la pesadilla. Sigue la incertidumbre y no cesan los palos de ciego. Aumentan los contagios, aunque, gracias a la vacuna, acabamos el año con menos muertes y menos miedo. Seguimos con mascarilla hasta en la calle, proliferan los trastornos mentales, hemos salido del confinamiento, pero están prohibidas las macrofiestas, y los abuelos no podrán cenar con sus nietos en la Nochevieja.

Otras dos espectaculares catástrofes naturales han marcado, a fuego y nieve, el año que termina: el volcán enfurecido de La Palma, que ha dejado en la ruina a cientos de familias, y la gran nevada, conocida por «Filomena». Dos fenómenos naturales que ponen de manifiesto, lo mismo que el coronavirus, la vulnerabilidad e indefensión del ser humano, que se cree poderoso. El quejido de la Naturaleza herida es cada vez más perceptible y amenazante.

En el plano político doméstico, suben escandalosamente los precios, con la luz por las nubes. Esto empobrece a las familias. El presidente del Gobierno asegura, sin embargo, que está cumpliendo sus compromisos y que todo va bien. La confianza está puesta en las vacunas y en el dinero de Europa. La aprobación de los presupuestos, con concesiones llamativas a los socios de la periferia, y la limitada contrarreforma laboral le dan carrete a Sánchez para seguir en La Moncloa, que es lo único que parece que importa. Mientras tanto, al viejo rey no le dejan volver a su patria y sigue la bronca y el enfrentamiento entre las «dos Españas». Lo peor es que se impone la siniestra ideología de género, se manipula desde el poder la Historia común y se socava la Constitución. Una novedad de la actualidad política es que el foco está ahora más puesto en Castilla que en Cataluña. No sólo porque en Castilla y León hay elecciones a la vuelta de la esquina que pueden decidir el futuro de la nación, sino porque la España vaciada empieza, por fin, a levantar cabeza. ¡Adiós 2021, adiós! ¡Feliz 2022 para todos!