El miedo domina el mundo, esa es la tragedia

Imagen del virus SARS-COV-2
FOTO: Instituto Nacional de Alergia y EFE

La sexta ola del Covid-19 con Ómicron de protagonista está provocando un colapso del sistema sanitario. En España desde luego, aunque el nuestro no sea un caso aislado en el mundo. Las bajas laborales en las plantillas de sanitarios son congruentes con lo que sucede a nivel general, agudizado al tratarse de una actividad profesional expuesta al riesgo. Día a día y ola tras ola se están incrementando las consecuencias a nivel mundial en forma de restricciones en la vida de las personas, ocasionando daños de todo tipo en la salud, el trabajo y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

En esta situación hasta ahora desconocida en la humanidad y que va camino de los dos años, empiezan a aparecer con más frecuencia reacciones que dividen a la población entre «negacionistas», «colaboracionistas» y «conspiranoicos», según la actitud frente a lo que sucede. Lo grave es que esta división se produce acompañada de una creciente crispación, estrechando la franja de quienes intentan –y consiguen– mantener un deseable equilibrio mental, cada vez más amenazado.

En la sociedad de la información digital –que no del conocimiento– es abrumadora la cantidad de noticias que nos llegan en todo momento, con teorías para todos los gustos acerca del porqué del coronavirus y su utilización por una «mano negra» –la «Sinagoga de Satanás» descrita en el libro del Apocalipsis–, que con todos los resortes del poder económico en sus manos, actuaría a través del poder político y mediático para conducirnos a un Nuevo Orden Mundial programado a través de la Agenda 2030, cuando «no tendrás nada, y serás feliz».

Esta información es el eje de pensamiento de quienes son tachados de «conspiranoicos» por no coincidir con sus opiniones . Disentir de éstos resulta más difícil cuando a sus seguidores se les unen los «negacionistas» e incorporan a sus filas a personas relevantes como Djokovic o un Luc Montaigner, premio Nobel de Medicina que aisló el virus VIH, y que ahora ha sido denostado por la comunidad científica por resultar políticamente incorrecto al combatir las vacunas.

Lo cierto es que los Gates, Soros, Schwab… no contribuyen a serenar los espíritus con sus libros y declaraciones, que alimentan esas teorías descalificadas como propias de personas desequilibradas mentales. El debate lo introdujo Klaus Schwab –fundador y Presidente del Foro Económico Mundial– con su libro sobre el gran reseteo necesario para conseguir un mundo más «inclusivo, resiliente y sostenible». Lo relevante además es que lo hizo cuando apenas estábamos al comienzo de todo esto. El miedo domina el mundo. Esa es la tragedia.