La triangulación

Pedro Sánchez trata de ocupar un espacio político amplio: adopta medidas muy izquierdistas en algunas materias, y a la vez toma decisiones liberales en otras

FOTO: Joaquin Corchero Europa Press

Mañana asistiremos en el Senado a un poco habitual cara a cara entre el presidente y el líder de la oposición. Feijóo es senador –no diputado– y eso condiciona su labor política y también la de Pedro Sánchez en su relación con el máximo responsable del PP. Los populares intentarán que la sesión de mañana sea una prórroga del debate sobre el estado de la nación. Allí se cruzará con un jefe de Gobierno que se encuentra en su elemento: Sánchez es más Sánchez cuando las cosas le van mal. Lo demostró en sus batallas para liderar el PSOE frente al aparato del partido, y lo ha demostrado siempre que las dificultades parecían situar al presidente ante un final político inminente. La audacia (a menudo la temeridad) ha permitido a Sánchez superar momentos muy complejos, y ahora tiene que hacer frente a otro, ante el empuje demoscópico del PP y en medio de una grave crisis energética y de inflación.

Esta vez, el presidente ha decidido utilizar una táctica de largo recorrido: la triangulación. Consiste en apropiarse de las propuestas de los adversarios y presentarlas como propias, de tal manera que se deja al rival sin contenidos alternativos que plantear. Así lo ha hecho Pedro Sánchez con la bajada del IVA aplicado al gas.

La triangulación es un mecanismo político que fue teorizado por Dick Morris, un asesor republicano al que el presidente demócrata Bill Clinton pidió ayuda en 1994 cuando su mandato hacía aguas después de solo dos años en el poder. Clinton no sabía qué hacer para mejorar su posición en los sondeos y Morris le recomendó que «robara» algunas propuestas a los republicanos y las hiciera suyas. Así daría la impresión de tener ideas transversales y dejaría a la oposición sin argumentos para oponerse. Y no le fue mal: Clinton ganó las siguientes elecciones.

Pedro Sánchez trata de ocupar un espacio político amplio: adopta medidas muy izquierdistas en algunas materias, y a la vez toma decisiones liberales en otras. Porque bajar impuestos a todos por igual, sin tener en cuenta el nivel de renta, es liberalismo en estado puro.