Cataluña

Canela fina | Cataluña: dinero, dinero y dinero

«El Estado debe multiplicar por tres en favor del españolismo, el presupuesto que la Generalidad y sus aledaños dedican al secesionismo»

El proceso secesionista en Cataluña no se ha detenido. Por el contrario, las indecentes concesiones de Pedro Sánchez lo han robustecido. La situación no es mejor que nunca como afirma el sanchismo. La cárcel paralizó a los golpistas. El indulto los relanzó a la conquista del Estado catalán.

A estas alturas tal vez solo existe una solución eficaz para combatir el secesionismo en Cataluña: dinero, dinero y dinero. El Estado español debe multiplicar por tres el presupuesto que la Generalidad y sus aledaños dedican al proceso secesionista. Porque no se trata de prohibir. Se trata de competir en el mercado político con medios superiores al independentismo.

Si el proceso dispone de un canal de televisión que cuesta por cierto un ojo de la cara y que está volcado en la expresión secesionista, el Estado español debe poner en marcha tres canales autonómicos españolistas copiosamente financiados para ganar el desafío audiovisual, amén de reconducir los espacios de las televisiones nacionales. Si los secesionistas financian diez películas proindependencia, el Estado deberá poner en los cines, treinta filmes en favor del españolismo catalán. Si los secesionistas gestionan en Cataluña quince agrupaciones teatrales para llevar a los escenarios obras separatistas, el Estado deberá multiplicar por tres el dinero otorgado a grupos de teatro españolistas. Si la Generalidad financia una treintena de «embajadas» en naciones extranjeras, el Estado español, aparte la acción de nuestras representaciones diplomáticas, tendría que crear un centenar de instituciones que contrarresten desde el españolismo la propaganda que del secesionismo hacen en otras naciones esas «embajadas» separatistas. Y añadamos a todo esto dinero suficiente para financiar y potenciar periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales que derroten a los que controlan los separatistas, gastando además el dinero necesario para dominar las redes sociales en la Autonomía catalana. Capítulo aparte para la educación que requiere volcarse en colegios, escuelas y universidades, con todos los recursos multiplicados.

El Gobierno y el Congreso de los Diputados están en la obligación de aprobar anualmente en los Presupuestos Generales del Estado una cantidad que multiplique por tres lo que el secesionismo dedica en Cataluña al proceso independentista. Todo lo demás es hacer rayas en el agua.