
Canela fina
2025: elecciones generales
«Elecciones en 2025, bien porque las convoque Sánchez, agobiado por el acoso judicial; bien porque se articule una moción de censura»
La situación política de España, tan lúgubre y desazonada, no debería prolongarse más tiempo. Pedro Sánchez no puede gobernar porque necesita a una veintena de partidos para respaldar sus proyectos de ley y cada uno de los aliados tiene sus exigencias. Dos agrupaciones independentistas de extrema izquierda, Bildu y ERC, y dos de derechas, PNV y Junts, zarandean al presidente y lo traen por la calle de la amargura.
2025 debería ser año de elecciones generales. Solo hay dos fórmulas viables: la primera es que Pedro Sánchez, agobiado por el cerco judicial y las presiones de dentro, convoque elecciones generales, cosa poco probable, esa es la verdad; la segunda, que se articule una moción de censura. Alberto Núñez Feijóo debe olvidarse de ser el eje de esa moción. Para hacerla viable se hará necesario que el candidato a presidente sea un juez independiente o un sindicalista de prestigio como Nicolás Redondo Terreros. Esa fórmula podría ser apoyada no solo por el Partido Popular y Vox, sino también por varias de las agrupaciones enredadas en la tela de araña de la alianza sanchista. El compromiso, único compromiso, del nuevo presidente consistiría en la convocatoria de elecciones generales en la fecha más inmediata que la ley lo permita. Y que el pueblo decida.
No existe en el Congreso de los Diputados un bloque que pueda sustituir a Pedro Sánchez. Así lo creen en el PNV y en Junts. No les falta razón. La solución al desequilibrio actual, al despropósito que tanto perjudica al bien común de los españoles, consiste en la convocatoria de elecciones generales. El resultado se presenta incierto sobre todo si Alberto Núñez Feijóo vuelve a equivocarse como en 2023. Los «agradaores» del presidente popular deberían agradar menos y exigir más. Isabel Díaz Ayuso sabe muy bien lo que eso significa. Y no digamos Miguel Ángel Rodríguez.
Habrá que reconocer la mejoría de Alberto Núñez Feijóo. Ya no es un presidente provinciano sin otro alcance político que las exigencias autonómicas. Se ha convertido en el presidente nacional del Partido Popular y en un excelente dialéctico en el Congreso de los Diputados. Pero si quiere alzarse con la presidencia del Gobierno deberá olvidarse de que le voten a él en una moción de censura. Para que esa moción vaya adelante deberá estar presidida por un independiente.
Luis María Anson, de la Real Academia Española
✕
Accede a tu cuenta para comentar