Ay, Emma, hija

La RazónLa Razón

Toda Europa tiembla con «la Bestia del Este». Y España entera con la borrasca «Emma», que es que parece que le ponen nombre a estas cosas para acojonarnos más. Llevamos unos días complicados en algunos lugares del país: atascos, vuelos perdidos, frío, paseos desapacibles, coches congelados por la mañana y retrasos en los mandaos. Y un hombre muerto en Galdakao, pobrecito, que es el peor parado de momento. Es verdad que las administraciones nos alertan de lo que se nos viene en tó lo alto. Bueno, a veces sí y a veces no tanto, para qué vamos a engañarnos y no hay que remontarse al Pleistoceno. Pero supongamos que, como en esta ocasión, hay alertas suficientes como para calcular las dimensiones del lío. Y entonces les pregunto, queridas administraciones, gobiernos, admirados ayuntamientos y seres humanos que los gestionan: ¿y qué piensan Vds que podemos hacer los ciudadanos? ¿Dejar de ir a trabajar? ¿Decirle a nuestros jefes que han dicho por la radio que sería buenos no salir de casa? ¿Perder un porte? ¿Dejar a nuestros niños en casa sin ir al cole? ¿Y quién los cuida? ¿Hacernos un té verde y ver crecer la hierba? ¿Ser demasiado prudentes y cerrar nuestros negocios? ¿Qué le recomiendan Vds a los autónomos? ¿Nos encerramos en casita? ¿No vamos a las pruebas médicas? ¿Qué hago, me mato? Ofú, con el tiempo, qué problemón. Qué proporciones bíblicas.