José María Marco

Diálogo

La Razón
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El efecto más lamentable de las escenas de violencia en los «colegios electorales» de Cataluña el 1-O no está en el empeoramiento de la imagen exterior de España ni en las imágenes mismas de violencia, muy contenida por otra parte. Ningún Estado puede tolerar una consulta unilateral e ilegal como la que se quiso celebrar ese día. Lo peor está en el efecto de consolidación que habrá tenido en la coalición de élites nacionalistas, antisistema y jóvenes (incluidos los jóvenes eternos) que ha apoyado el «derecho a decidir» y a partir de ahora tenderá a apoyar la independencia.

Desde esta perspectiva, es un poco más difícil afirmar que el referéndum no se ha celebrado. Y si no lo ha hecho, se habrá de admitir que lo que no se ha conseguido impedir es ese cambio en la sociedad catalana. Pensar que se puede vencer este bloque en un enfrentamiento abierto cuando el gobierno central no ha sido capaz de evitar lo que se expresó en la simili consulta, por mucho que no se tratara de un referéndum, parece algo utópico. Conviene por tanto revisar las fuerzas en juego y, después del cumplimiento de la ley –sin logros políticos–, abrir un período de reflexión sobre lo que tenemos por delante. Inevitablemente, y a menos que el gobierno de la Generalidad proclame la República catalana, es un nuevo período de diálogo.

La euforia post 1-O, artificial y sobreactuada, no debería llevar a pensar que los tres integrantes de la coalición social tienen objetivos tan claros como parece. Tampoco los tienen las fuerzas políticas –y los elementos sociales– que aspiran a mantener a Cataluña en España. Hay grupos que jamás han sido consultados ni han participado nunca en diálogo alguno, como es ese 60 por ciento de la sociedad catalana no independentista, que al paso que vamos puede ir menguando más rápido de lo que se pensaba.

Y entre las fuerzas políticas que han consensuado la actitud ante el 1-O no ha existido tampoco un diálogo acerca de esa España en la que se pretende que continúe Cataluña. ¿Será –por ejemplo– la misma que renunció hace años a tener alguna influencia propia en Cataluña? Se abre por tanto un período de diálogo, pero ese diálogo no lo será como no incluya nuevos interlocutores y asuntos nuevos.