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Silvina Pérez, directora de la edición española de «L'Osservatore Romano»: «No hay brecha salarial en el Vaticano»

  • Silvina Pérez dirige la edición española de «L'Osservatore Romano»
    Silvina Pérez dirige la edición española de «L'Osservatore Romano»

Tiempo de lectura 4 min.

06 de marzo de 2018. 00:34h

Comentada
6/3/2018

La publicación del suplemento femenino de «L' Osservatore Romano» sobre el trato machista que reciben algunas religiosas al servicio de obispos y cardenales ha hecho remover muchas conciencias dentro de la Iglesia. La directora de la edición española de esta publicación ha querido salir al paso de la polémica y defender el papel del Papa Francisco en la defensa de la igualdad de la mujer en el ámbito eclesial.

–Usted ocupa un cargo de gran responsabilidad en el Vaticano ¿Cómo vive trabajar en la Santa Sede siendo mujer?

–En realidad, en contra de la narración que existe respecto al Vaticano –un lugar donde parece que el tiempo no ha transcurrido con sus dinámicas actuales–, el número de mujeres que trabajan allí ha crecido constantemente en los últimos años. En el 2014 –una de las últimas veces que se intentó evaluar la presencia femenina en la Santa Sede–, esta suponía un 19%. Hoy es de un 21%, lo que se traduce en poco más de 700 empleadas. Por lo tanto, podría decir que no me encuentro como una rara avis, la presencia femenina es algo consolidado en el Vaticano.

–¿En algún momento se ha sentido rechazada o ha tenido problemas con algún compañero porque no aceptaba su autoridad?

–Jamás ha sucedido porque «L' Osservatore Romano» tiene una tradición importante de trabajadoras femeninas en su redacción, incluso con niveles de responsabilidad. Además, debo decir que en el Vaticano no existe brecha salarial. Hay un nivel de contratos que están determinados por categorías. De modo que cuando uno trabaja en el Vaticano accede a estos niveles, hay 10 en total, y tienen la misma retribución independientemente de que sean hombres o mujeres.

–Durante sus cinco años de Pontificado, el Papa Francisco ha puesto muchas veces de relieve el papel de la mujer en la sociedad y en la Iglesia. ¿Piensa que su mensaje ha calado en el ámbito eclesial?

–Es importante recordar que este Papa, en la primera misa del 2018, señaló que la Madre de Dios es María, la primera discípula de Jesús. Eso es importante porque señaló que, mientras que el hombre intenta imponer sus ideas, la mujer sabe custodiar y brinda otro tipo de mirada sobre la creación. Muchas veces en su pontificado, ha pedido una presencia femenina que sea mucho más capilar e incisiva, no sólo en el gobierno de la Iglesia sino también en sus comunidades.

–¿Cree que las mujeres entienden mejor al Papa Francisco que a otros pontífices?

–El Papa Bergoglio afirmó una cosa muy importante: la Iglesia es mujer. Es la Iglesia y no el Iglesia. Él siempre ha hablado de la dimensión femenina de la Iglesia como acogedora, que genera y regenera la vida. El discurso del Papa pretende sobretodo que las mujeres no se sientan invitadas en la vida de la Iglesia, sino que se sientan partícipes y formen parte a pleno título en todos los ámbitos de la vida social y eclesial. El Papa siempre ha demostrado en sus cinco años de pontificado cómo esto es un desafío que no se puede retrasar más.

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