La inteligencia artificial marca el presente en quirófanos y UCIs

Las unidades de cuidados intensivos electrónicas han permitido reducir en un 26% la mortalidad y en un 30% los ingresos hospitalarios

Chicago fue, hasta el viernes, la capital mundial de la Radiología. Más de 40.000 radiólogos de todo el mundo han debatido durante seis días sobre el presente y el futuro de la especialidad en el 105º congreso de la Sociedad Radiológica de Norteamérica. La reunión científica ha tenido como lema “Ver posibilidades juntos” y ha destacado por el imparable avance de la inteligencia artificial para el manejo y comprensión de los millones de datos que se generan y por la integración de diferentes sistemas de 2D y 3D en los servicios de Radiología, Oncología, Cardiología, quirófanos y unidades de cuidados intensivos (UCI). Avances que redundan en el paciente.

James G. Pipe es profesor de Radiología en la Clínica Mayo, en Rochester (EE UU), el hospital más prestigioso de Estados Unidos, y como explica, las nuevas tecnologías permiten realizar resonancias magnéticas “de forma cuatro veces más rápida, con más calidad de imagen”. Esta reducción de tiempo se traduce en que el médico ha pasado de hacer diez acciones en una exploración vascular 3D de ultrasonidos a apenas dos. “Nos planteamos, como reto, que sea tan fácil realizar una resonancia como ahora una radiografía de tórax. Y que las pruebas estén dirigidas y sean flexibles: queremos cuantificar los datos y eliminar las posibles distorsiones para mejorar así la eficacia y reducir la variabilidad”, resume. “La inteligencia artificial está impulsando los avances: nos ayuda a reducir tanto el miedo de los pacientes como las dosis. La radiación es un cuarto menor”, añade Matthew Callstrom, radiólogo en la Clínica Mayo. Además, desde su punto de vista, la inteligencia artificial permitirá analizar los billones de datos que se generan para realizar algoritmos. Su pronóstico es que, en los próximos cinco años, se desarrollen sistemas integrados que estandaricen los resultados.

La empresa holandesa Philips está incorporando este abordaje a sus dispositivos, que comenzarán a comercializarse a principios de 2020. Como explica su presidente, Frans van Houten, “el centro de nuestra estrategia es la continuidad de cuidados: tanto en salud personal como en los diagnósticos de precisión, en los tratamientos guiados por imagen y en los cuidados conectados, ya sea en los pacientes o en la comunidad”.

Como detalla Rob Cascella, responsable de Diagnóstico de Precisión de Philips, esta disciplina ha logrado unir el diagnóstico por imagen, los ultrasonidos, la informática diagnóstica y las soluciones de precisión diagnóstica. “El resultado es que evitamos la claustrofobia de los pacientes, porque están menos tiempo dentro de la máquina. La inteligencia artificial es clave en todo el flujo de trabajo de la radiología: en preparación del paciente, en la interpretación de la imagen y de los datos, en la comunicación de resultados, en la toma de decisiones, en los cuidados de seguimiento y en la mejora de la capacidad del radiólogo”, enumera.

“La inteligencia artificial nos va a permitir predecir si el paciente no acude a la cita, si no sigue el tratamiento, si necesita que le retiren un dispositivo o un implante… Así, logramos reducir el coste de los cuidados sanitarios y mejoramos los resultados en salud”, destaca Cascella.

Las UCIs son otro de los ámbitos en los que más se están implantando estos avances. Gracias a la tecnología, comienzan a rebautizarse como UCIs electrónicas (eUCIs). Un ejemplo es la que dispone Advocate Health Care en Aurora, una ciudad dormitorio cercana a Chicago. La apariencia exterior es la de un anodino edificio de oficinas de tres alturas. En su interior, se encuentra una sala con decenas de pantallas: cada enfermera vigila a entre 30 y 45 pacientes situados en UCIs de diferentes hospitales, desde áreas rurales a grandes instalaciones. Las habitaciones están completamente monitorizadas y las cámaras, de alta resolución, permiten observar todos los dispositivos. Las enfermeras están supervisadas por médicos en la misma sala, de manera que cuando cualquier valor supera las cifras normales, salta una alarma. Tanto las enfermeras como los médicos pueden hablar, de forma remota, con los pacientes y con el personal sanitario que les atiende y guiarles si fuera preciso.

Michael Ries, director médico Advocate Health Care, indica que este nuevo abordaje de la UCI presenta numerosos beneficios. Sobre todo, ha permitido reducir en un 26% la mortalidad, pero también disminuir en un 30% los ingresos, con un ahorro medio por paciente de 5.000 dólares. Además, las altas se producen un 15% más rápido y se ha reducido en un 37% el transporte sanitario. “También mejora el descanso de los pacientes, lo que redunda en su recuperación y en la manera de trabajar de los profesionales sanitarios. Ahora, en la eUCI, estamos investigando la sepsis, la endocrinología, la nutrición… Las posibilidades son numerosas”, sentencia.

Cirugías mínimamente invasivas

Los tratamientos guiados por imagen, como los que se utilizan para el abordaje del ictus, se están beneficiando también de estos avances.
Así, se logran intervenciones quirúrgicas con incisiones mínimas –lo que disminuye el riesgo de infección– y con una rápida recuperación, lo que permite que los pacientes se vayan a casa tras la cirugía y no precisen hospitalización.
La tecnología aúna imagen 3D y 4D y permite una mejor evaluación de los vasos sanguíneos. En su desarrollo, han participado profesionales del diseño de mandos de videojuegos, de manera que el manejo de los dispositivos sea más ergonómico.