Evitar el colapso por el coronavirus preocupa ya más que su letalidad

El foco estaría ahora en racionalizar los medios disponibles, como el test del virus, para prevenir el aumento en el volumen de casos y la sobrecarga del sistema sanitario que ello conllevaría

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coronavirusJosé Maluenda

El incremento exponencial del número de afectados registrado los últimos días, el aumento de la transmisión comunitaria (es decir, de contagios ya autóctonos y no sólo importados de las zonas de riesgo) y la creciente evidencia de que el virus lleva circulando más tiempo del que en un primer momento se esperaba (el primer fallecido de Valencia, el 13 de febrero, y el caso de la primera infectada del Covid-19 diagnosticada en Ecuador que se contagió hace al menos tres semanas en Madrid son prueba de que hay un buen número de casos subclínicos) son situaciones que hacen cada vez más factible el plantearse un cambio de escenario en la batalla frente al nuevo coronavirus en nuestro país.

En España seguimos en la fase que se denomina de contención, es decir, aún se piensa que evitar la expansión del coronavirus es posible si se siguen las medidas marcadas por las autoridades sanitarias. Sin embargo, empiezan a sonar voces que se preguntan si no sería pertinente cambiar la estrategia. Porque, si nos miramos en el espejo de China y su experiencia, la próxima quincena el número de pacientes a atender puede aumentar muy considerablemente, y los recursos son limitados.

«Las dos próximas semanas nos pueden dar una idea de cuál es la carga de virus que tenemos en España y a cuánto estamos del pico máximo de contagios», señala Natalia Rodríguez, médico del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona e investigadora de ISGlobal, es decir, el punto de inflexión en el que las infecciones registradas comiencen a remitir (como ya se está viendo que sucede en China, desde hace algo más de una semana), un tiempo que servirá para comprobar si la transmisión comunitaria es muy mantenida.

Porque, cuando la enfermedad está relativamente extendida, la situación actual de fase de contención parece llegar a su fin. Por ello según algunos expertos, y tras valorar los diferentes escenarios potenciales, deberían racionalizarse los planes de contingencia para atender a quienes realmente lo necesitan, que son los enfermos. ¿Y qué significa esto? Pues, por ejemplo, valorar si merece la pena continuar haciendo tests del virus a personas que están asintomáticas, como hasta ahora, y reservarlos para aquellas que sí presenten síntomas y sobre las que se pueda actuar y en los que el resultado signifique cambios. También de pensar si hay suficientes ventiladores en las UVIs, si se necesita más aparataje, técnicos de laboratorio, personal sanitario, etc. Así, por ejemplo, la Sociedad Española de Medicina Preventiva y Salud Pública denuncia ya que la sobrecarga de trabajo que están experimentando facultativos y enfermeras/os de estos servicios está generando un escenario en el que «los profesionales no hacen todo lo que deberían, sino lo que les da tiempo, afectando a la seguridad de los pacientes, a la de todos los colegas, y aumentando el riesgo para la población en general».

Poco letal, muy contagioso

Y es que más que la propia letalidad del Covid-19, una vez visto que, de momento, ésta es baja, preocupa que se difunda y pueda «quedarse» como otros virus respiratorios que ya tenemos y venga a añadirse a gripe, virus sinticial o rinovirus, y su coexistencia con estas otras patologías epidémicas sobrecarguen el sistema sanitario y éste se desborde.

Porque, a falta de estudios más amplios que terminen de confirmar esta teoría, parece que muta poco, lo que sería parte de la causa de su poca «letalidad» y sí de su efectividad para contagiar, todo lo cual redundaría en su impacto sobre el sistema sanitario al producir gran número de casos. «Aunque no sabemos aún el grado de mutación de este coronavirus, efectivamente no parece elevado, pero en el SARS vimos que las mutaciones que se produjeron disminuyeron la transmisión», explica Jordi Vila, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). Razón por la que es tan contagioso.

De hecho, según un reciente estudio de la Universidad de Pekín y el Instituto Pasteur de Shanghai, que ha analizado la información genética de 103 muestras del virus, se ha visto que fuera de China la cepa que estaría circulando sería una variación menos mortífera que la que lo hace en el país asiático, algo que, como decíamos, concuerda con lo anterior. Esto se debe , según los expertos, a que, en líneas generales, lo más frecuente es que se vayan seleccionando aquellas variantes con mayor capacidad de difusión pero también con menor letalidad.

Nuevos tratamientos

La buena noticia es que los esfuerzos por encontrar un tratamiento eficaz parece que están dando resultados. Así, además de haberse identificado ya antivirales, aprobados para su uso en humanos con otros virus, que se han mostrado efectivos en la protección frente el nuevo coronavirus en modelos animales, y que remdesivir, uno de los más prometedores, también lo ha hecho en cultivos celulares, en macacos y en personas, esta misma semana ha saltado la noticia de que un compuesto, desarrollado por la biofarmacéutica española PharmaMar, podría ser eficaz frente al Covid-19.

Según fuentes de este laboratorio, el mecanismo de acción de la plitidepsina, su principio activo, funcionaría «uniéndose a una proteína de nuestras células llamada eEF1A, evitando que ésta pueda enlazarse a otras proteínas, bloqueando su actividad. El coronavirus tiene una proteína llamada N, que, una vez entra en la célula humana, se una a eEF1A para poder reproducirse y multiplicarse dentro de la célula y, posteriormente extenderse a otras del cuerpo. Viendo los dos mecanismos de acción, el de Aplidin y el de reproducción del coronavirus, nuestra hipótesis es que, una vez que la plitidepsina se une a eEF1A evitaría la unión de la proteína N con eEF1A, y de esta forma no podría reproducirse y, por lo tanto, el virus no es viable».