Sanidad teme la mutación del virus y que rebrote en otoño

El patógeno que está en España ya es distinto del que surgió en China. La transformación de este agente y la complejidad del proceso de creación de una vacuna harán imposible su llegada este año

Además del parte de guerra demoledor –con casi 131.000 infecciones y la friolera de 12.418 muertes–, que arroja hasta la fecha la lucha contra la pandemia en España, al Ministerio de Sanidad le preocupa, y mucho, el negro horizonte que dibujará el coronavirus en nuestro país en el futuro y la falta de medios terapéuticos efectivos para combatirlo. Aunque muchos de los tratamientos farmacológicos que se están investigando permitirán más pronto que tarde suavizar e, incluso, limitar mucho los síntomas que presenta la mayoría de los infectados, las grandes esperanzas estaban puestas hasta ahora en el desarrollo de una vacuna que permita inmunizar a la población para que no vuelva a repetirse con la llegada del frío un colapso sanitario como el que se ha producido desde el mes de marzo en toda España.

En el Ministerio, los altos cargos que trabajan con Salvador Illa y los técnicos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias que coordina Fernando Simón dan por hecho que el virus regresará de nuevo el próximo otoño, tras quedar posiblemente atenuado con el calor de los meses estivales. Estas previsiones también las hacen los especialistas que trabajan para los gobiernos autonómicos. En Madrid, por ejemplo, la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, planea mantener abierto y a pleno rendimiento para octubre el hospital de campaña ubicado en el recinto ferial de Ifema, cuya instalación sigue completándose estos días.

Sin embargo, las esperanzas en la vacuna como posible solución a medio plazo están perdiendo algo de fuelle. Según ha podido saber LA RAZÓN, los especialistas del Ministerio de Sanidad temen que los procesos para desarrollarla se alarguen en el tiempo ante la capacidad que parece haber mostrado el virus originario para mutar más de lo previsto, a tenor de las informaciones que están llegando al respecto. En pocas palabras, el virus que partió de Wuhan, la capital de la provincia china de Hubei en la que tuvo origen la pandemia de coronavirus, no es exactamente el mismo que el que campa a sus anchas por nuestro país, lo que complicaría técnicamente los procesos para producir una inmunización apta para la población de España y también para todo el planeta.

Mayor transformación

El SARS-CoV-2 es un virus de RNA, lo que equivale a decir que muestra capacidad de transformarse para seguir activo en muchos entornos, tal y como ocurre con todos los demás virus. Aunque en principio su tasa de mutación parecía inferior a la que muestra, por ejemplo, el virus Influenza de la gripe, para el que sí hay vacuna, los datos que llegan, aún no concluyentes, apuntan a una transformación del patógeno algo mayor de la prevista inicialmente, según fuentes próximas al Ministerio. Ya se da por hecho que en ningún caso habrá una vacuna antes del2021, y su llegada el próximo año se producirá «siempre y cuando todo vaya bien», confirma un experto en inmunología con el que ha contactado este periódico.

El problema no es sólo logístico, que lo es, sino también deriva de la complejidad del proceso que exige en sí mismo la creación de esta vacuna. Por ejemplo, uno de los procedimientos planteados consiste en elaborar un producto inmunizador basado en el uso de virus inactivados que contienen los antígenos. El sistema inmunológico del infectado podría responder pero los problemas serían los posibles efectos secundarios en la persona supuestamente inmunizada. «Hay proteínas que producen reacciones adversas que se desconocen, lo que constituye el quid de la cuestión», advierten las fuentes consultadas. La complicación vendría por el hecho de provocar daño a personas sanas a las que se inmuniza.

Este experto asegura que la vacuna que más posibilidades de salir adelante de todas las que se están investigando es la que procede de China, porque allí la cifra de personas con las que se puede ensayar resulta mayor. Aunque se desconoce su número exacto, más de 50 grupos investigadores de todo el mundo están tratando de desarrollar dicho producto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y alguno se encuentra ya cerca de probarse en seres humanos.

El hecho de que el Gobierno chino lograra secuenciar el genoma del virus el pasado día 11 de enero fue fundamental para que investigadores de todo el planeta se lanzaran a una aventura que será colosal, pero cuyo objetivo resulta cada día más necesario. Lo cierto es que los proyectos puestos en marcha en los diferentes puntos del planeta varían significativamente.

Algunos de ellos se centran en las proteínas; otros, en virus atenuados o inactivados; mientras que otros ponen el foco en el llamado vector viral y alguno en el ADN. España, por su parte, también ha decidido participar en la ardua carrera para dar con una vacuna y, por ejemplo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas trabaja en el desarrollo de dos posibles productos inmunizadores.