Malos hábitos que ha traído el confinamiento y cómo evitarlos

Mayor consumo de tabaco, obesidad y sedentarismo son algunos de los “efectos colaterales” que ha supuesto la crisis de la Covid-19 en nuestras vidas. El teletrabajo, o la perdida parcial o definitiva del puesto de trabajo han motivado, por ejemplo, que el 40% de los fumadores fumen más, según una encuesta on line del portal Top Doctors.

El 40% de los fumadores reconoce haber aumentado el consumo de tabaco en estos últimos dos meses
El 40% de los fumadores reconoce haber aumentado el consumo de tabaco en estos últimos dos meses

Lesiones y dolores de espalda provocados por trabajar en mesas o escritorios “de campaña” que hemos montado en nuestra casa. Migrañas, cefaleas y problemas de visión ocasionados por pasar demasiado tiempo delante de la pantalla. Dolores musculares asociados al sedentarismo, aumento de peso relacionado con el “picoteo” entre horas y un incremento considerable del consumo de tabaco. En este último caso, la desesperanza ante el futuro, la pérdida del trabajo, ya sea temporal o definitiva, y los sentimientos de angustia y ansiedad han sido importantes detonantes. Estas son algunas de las consecuencias negativas que el confinamiento prolongado ha traído a nuestras vidas.

Tabaquismo

Hasta un 40 % de los fumadores asegura haber fumado más desde que empezó la crisis de la COVID-19, según una encuesta ‘on line’ realizada por Top Doctors, publicada con motivo del Día Mundial del Tabaco, que se celebra el próximo 31 de mayo. Aquellos que se consideran fumadores habituales o sociales afirman estar fumando el doble, y hasta el 20% de los casos asegura ‘no saber calcular la cantidad de cigarros adicionales’. “En los fumadores con un carácter más lábil, más ansioso, la repercusión del confinamiento en relación con el consumo del tabaco será más alta de lo habitual. El confinamiento nos ha llevado a situaciones casi límites, y esto puede haber favorecido en algún caso a la vuelta al tabaco”, asegura el jefe del servicio de Neumología del Instituto Universitario USP Dexeus, Coll Klein. Para los exfumadores, el confinamiento y todo lo que envuelve la situación, ha supuesto una prueba de fuego en la lucha contra el tabaquismo. Y el resultado es positivo, ya que el 78% asegura tener totalmente superada la adicción al tabaco y del 16% que afirma haber pensado en el tabaco, 8 de cada 10 asegura haber aguantado la tentación. Los motivos por los que 2 de cada 3 de los que afirman haber sucumbido durante el confinamiento se encuentra en situación de ERTE o paro en estos momentos.

Hay que recordar que, tal como afirma un estudio realizado por la Universidad de California en San Francisco (USA), el riesgo de desarrollar un cuadro médico grave en pacientes de COVID-19 es el doble entre los fumadores y exfumadores. Esto implica, en España, a casi un cuarto de la población, según las cifras de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

El peligroso “picoteo”

Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) advierten de que picar entre horas y el sedentarismo favorecen el desarrollo de obesidad y numerosos problemas de salud asociados a esta enfermedad crónica: hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipemia (aumento de colesterol y/o de triglicéridos en sangre), aumento del ácido úrico, artrosis y apnea obstructiva del sueño, entre otros.

“Uno de los problemas que puede tener trabajar desde casa es caer en el picoteo y hacerlo de forma frecuente se traduce en transgresiones dietéticas que tendrán consecuencias indeseables”, advierte la endocrina Emilia Cancer, miembro del Comité Gestor del Área de Nutrición de la SEEN. “Además, para muchas personas, tele trabajar supone una reducción de la actividad física global, ya que el ejercicio que se realiza durante el desplazamiento hacia el trabajo desaparece”, añade.

El consejo clave: “seguir una alimentación saludable basada en la dieta mediterránea con 4-5 comidas al día, acompañada de ejercicio físico regular y un descanso nocturno reparador, permitirá mantener un adecuado rendimiento y una buena concentración en el trabajo”.

Tentempiés saludables

Para convertir el “picoteo entre horas” en algo saludable, la endocrinóloga propone consumir preferiblemente alimentos frescos de color vivo: “Las verduras como el tomate, las zanahorias, el apio o el pepino tienen propiedades nutricionales excelentes y pueden comerse en cantidades elevadas sin aportar muchas calorías. Una pieza o ración de fruta fresca de temporada aporta vitaminas, minerales, antioxidantes, agua, fibra, pocos azúcares y pocas calorías. Los encurtidos, sobre todo pepinillos y cebolletas, son otra buena alternativa para quitar el hambre entre horas por su bajo aporte calórico. Otra opción puede ser el yogur, preferiblemente desnatado”. Por último, respecto a las bebidas, la especialista de la SEEN recuerda que “lo mejor es tomar agua”.

Comprar y organizar las comidas “con cabeza”

La dieta mediterránea es la referencia que deberíamos tomar para mantener unos hábitos de alimentación saludables: alimentos de origen vegetal, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, harinas integrales de cereales, lácteos (desnatados para los adultos), mejor pescado que carne (y dentro de las carnes, mejor las que tienen menos grasa) y aceite de oliva como principal fuente de grasa.

Para evitar tener en casa más alimentos de los necesarios y poco saludables, la endocrinóloga aconseja reducir los procesados y eliminar los ultra procesados de la cesta de la compra: “Es recomendable ir a comprar después de comer, ya que, si vamos con hambre, seguro que escogemos más cantidad de alimentos y, además, innecesarios. Debemos llevar siempre una lista de lo que necesitamos y el dinero justo. Si vamos a un hipermercado, no debemos pasar por los pasillos que más nos tienten (bollería, pastelería, charcutería, alimentos precocinados, congelados tipo pizza o alimentos preparados y listos para freír)”.

Asimismo, Cancer también sugiere leer el etiquetado nutricional de los productos que compramos: “Esto es muy importante para poder elegir los alimentos que contengan menos grasas, menor contenido de ácidos grasos saturados y los que no contengan grasas parcialmente hidrogenadas o grasas trans, así como para conocer el valor energético y las cantidades no solo de grasas, sino de hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal que contienen”.