«Soy optimista. La esclerosis múltiple me ha enseñado a relativizar»

Cristina Maró tuvo que dejar de correr, cambió de estilo de vida y lleva ya seis años sin sufrir brotes brote . «Cuando me diagnosticaron EM relativizar las cosas»

En la imagen,  Cristina Maró. Le diagnosticaron esclerosis múltiple a los 33 años y desde hace uno y medio le están viendo si tiene también artritis reumatoide o espondinitis anquilosante
En la imagen, Cristina Maró. Le diagnosticaron esclerosis múltiple a los 33 años y desde hace uno y medio le están viendo si tiene también artritis reumatoide o espondinitis anquilosante FOTO: Freelance Freelance

A Cristina Maró le diagnostica-ron esclerosis múltiple (EM) «a los 33 años, aunque mi primer brote fue con 15». Y es que no es fácil diagnosticar esta enfermedad en adolescentes. Hoy, con 40, se describe como una mujer optimista. «Primero me dijeron que podía tener una enfermedad mortal, así que cuando me diagnosticaron EM fue casi un ‘‘alivio’’. No sabía a ciencia cierta qué era. Después, al informarme, no entendía cómo lo podía tener con lo activa que soy».

«Tras mi último brote en 2014, dejé de correr. Es lo único que no puedo hacer porque como secuela cuando hago deporte noto el tobillo derecho inestable, como si fuera blandiblú. No hay nada, salvo correr, que mi enfermedad me frene», asegura.

«Desde aquel brote –prosigue– no he vuelto a tener ninguno. Me acuerdo que empezó por un dedo y luego subió hasta la cintura. Desde entonces he cambiado muchas cosas: la medicación, vivía en Dubai y me marché, dejé a mi entonces novio allí, cambié mi alimentación y no dejo que nada me estrese». Y sobre todo, no para. Es presentadora, actriz y productora. «Soy muy activa y muy nerviosa, pero el tener muchas cosas que hacer no me estresa».

«Soy muy optimista. La enfermedad me ha hecho serlo más porque he aprendido a relativizar, a no dramatizar las cosas y sólo llamar un problema a lo que de verdad lo es. Además, intento siempre sacar de lo malo el lado positivo». Una filosofía de vida que deberíamos llevar todos, estemos o no enfermos, y que la plasmó en «# Muévete», un documental en el que se narran las historias de otros pacientes con EM y en el que explica su miedo a olvidarse alguna palabra o la falta de equilibrio que le llevó a dejar de correr. Todo un mensaje de superación ante la enfermedad porque no se permite que el miedo la frene. «Hace unos años si uno buscaba en internet información sobre la EM sólo leía cosas negativas; ahora ya no». Ahora bien, esta enfermedad, llamada de las mil caras, no afecta a todos por igual. De hecho, un tercio de los pacientes necesita una silla de ruedas dentro de los 20 años siguientes a la aparición de la EM, según la Fundación de Esclerosis Múltiple (MS Focus). En su caso, ella ha cambiado el running por los paseos por miedo a caerse. «Lo que hago es caminar mucho y tengo una bicicleta elíptica en casa que uso a diario. Ejercito mucho los gemelos porque al principio no podía subirme a los tacones». Cuando estalló el Covid, «me asusté». Estaba haciendo un documental sobre el Camino de Santiago».Cristina, cuyo contacto fue facilitado por Novartis, recuerda que aquel día iba con guantes, luego permaneció en casa y ahora, con la desescalada, ha vuelto a pasear aunque con precaución «por mi tratamiento». Y es que como explica el doctor Miguel Ángel Llaneza, coordinador del grupo de estudio de enfermedades desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y jefe de la sección de Neurología del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol: «Hay que ser más precavido como cualquier enfermo crónico, pero no tienen más riesgo, salvo aquellos que su tratamiento sea inmunosupresor». La SEN está haciendo un registro con el fin de analizar si las personas con EM tienen más o menos riesgo de enfermar o de empeorar si se contagian. «Todavía no están los resultados, a priori no lo hemos detectado, pero falta aún analizar todos los casos, por lo que lo importante es la precaución y seguir las recomendaciones de sus médicos», precisa el doctor Llaneza, que recuerda que la EM es una enfermedad autoinmunitaria que afecta al sistema nervioso central y de la que no se sabe su causa.

Hoy, 30 de mayo, se celebra el Día Mundial de esta enfermedad que «se manifiesta –prosigue el doctor– entre la primera, segunda y la tercera década de la vida y que afecta más a mujeres: hay entre dos y tres mujeres con EM por cada hombre». «Estamos detectando cada vez más casos y cada vez más en mujeres. Se entiende que, además de la predisposición genética, pueda ser por el tabaquismo, tal vez por las terapias hormonales, por la incorporación de la mujer al trabajo en el ámbito urbano al estar menos al sol, la obesidad, etc. Se tarda años en diagnosticar, pero últimamente se diagnostica antes. Entre los síntomas que uno puede detectar hay de todo, pero podríamos decir vértigo, hormigueo en brazo y pierna del mismo lado del cuerpo, visión borrosa ocho, diez, quince días o un mes seguido».

«No se sabe el origen ni por qué afecta más en unos países que en otros. Hay más casos de EM cuanto más al norte que al ecuador por lo que a la exposición al sol es positiva. Pero aún falta mucha investigación», explica Pedro Carrascal, director de Esclerosis Múltiple España y presidente de la plataforma europea de EM. Y si bien esta enfermedad no tiene cura, también es cierto que «los fármacos cada vez son más efectivos y logran distanciar los brotes», afirma. Ahora bien, «a todos los pacientes no les funciona igual un tratamiento que otro, por lo que resulta esencial la experiencia del médico», añade.