España, el país con más muertes en proporción a su población y el que más sanitarios infectados registra

Con las cifras oficiales del departamento que dirige Salvador Illa, nuestro país se sitúa en el triste podio de los estados que registran más defunciones en proporción a la población

El 14 de marzo de este año, el Gobierno declaró el estado de alarma para intentar frenar el avance del coronavirus en España, después de restar importancia a los contagios que se venían produciendo hasta el día 9, una vez concluidas las decenas de concentraciones feministas celebradas en toda la geografía. Seis meses después de aquello, nuestro país lidera las estadísticas más funestas de esta enfermedad a nivel mundial. Aquel día, España contabilizaba 5.753 casos de Covid-19 y 136 muertos, según las cifras del Ministerio de Sanidad.

Hoy, el número de contagios alcanza los 566.326 y el de personas fallecidas ha escalado hasta 29.747. Una cifra que contabiliza sólo a los que lo hicieron con una PCR confirmatoria previa y que, sin embargo, podría superar ampliamente los 48.000, como han puesto de manifiesto en reiteradas ocasiones el estudio de exceso de mortalidad del Instituto de Salud Carlos III, el Instituto Nacional de Estadística (INE) o los registros civiles.

Con las cifras oficiales del departamento que dirige Salvador Illa, España se sitúa en el triste podio de los estados que registran más defunciones en proporción a la población, el parámetro más útil para medir y comparar de forma homogénea el impacto de la pandemia en todo el mundo. Hasta la fecha, se contabilizan 636 fallecimientos por cada millón de habitantes, apenas superados por Perú o Bélgica.

Con las cifras alternativas de otros organismos, nuestro país se situaría a la cabeza mundial, según Worldometer, un contador de datos que permite medir en tiempo real el impacto de la pandemia a escala planetaria.

Tampoco sale España bien parada en el número de infecciones detectadas. Actualmente, figura en el puesto 9 a nivel mundial, pero la cifra podría ser mucho más alta, ya que nuestro país se sitúa en el puesto 27 en la práctica de pruebas de detección por millón de habitantes. Hoy, se hacen muchas más pruebas que al comienzo de la pandemia, pero 26 estados practican todavía más test de detección.

España también se sitúa asimismo en el «top ten» de los estados que registran un mayor número de contagiados por cada millón de habitantes, y vuelve a formar parte del ránking de naciones con un mayor número de pacientes críticos en las unidades de cuidados intensivos (UCIS) u otros servicios análogos. El viernes, se contabilizaban 12.727 personas que habían ocupado uno de estos servicios sanitarios desde el estallido de la crisis.

Tras el descenso de casos provocados por el confinamiento, las UCIS se vaciaron, y a mediados de junio había hospitales que no contaban con ningún enfermo grave en ellas por esta patología, pero los brotes del verano y el arranque de la segunda oleada están volviendo a llenarlos a un ritmo inquietante, que vuelve a apuntar a una tragedia que numerosos médicos creen incluso peor que en la primera oleada.

Como colofón, España es el país con mayor número de sanitarios infectados de todo el planeta, después de que a comienzos de la pandemia los médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y el resto del personal tuvieran que atender a miles de pacientes de Covid-19 sin mascarillas, guantes de nitrilo, batas y otros muchos equipos de protección individual. La falta de este material se ha ido aminorando desde marzo, al incorporarse los servicios de salud autonómicos a unas operaciones de compra que fueron ralentizadas al principio, al encomendar Sanidad a un organismo sin experiencia, el Ingesa, las compras iniciales prácticamente en régimen de monopolio. Sin embargo, el Gobierno no dispone aún de la prometida reserva estratégica.

A finales de julio, el Ministerio activó un acuerdo marco para la licitación de los productos esenciales para afrontar una reactivación de virus, pero a los pocos días tuvo que rectificar la convocatoria por los graves errores que contenía el procedimiento iniciado. De hecho, hacía prácticamente imposible que empresas españolas acreditadas y solventes pudieran intervenir, lo que desató la indignación en el sector. A día de hoy, dicha reserva no está aún completada. Ni siquiera en el terreno farmacológico, tras el desabastecimiento de Rempdesivir, un antiviral que se desarrolló para el virus del ébola y que ha demostrado cierta efectividad en los enfermos de Covid-19.

España cumple seis meses con récord de contagios, sin controles con PCR en los aeropuertos y sin rastreadores suficientes para seguir la estela del virus. Tampoco cuenta con nomas homogéneas en todo el país para amortiguarlo, como las que deberían prever la vuelta a los colegios o el regreso a los puestos de trabajo tras las vacaciones estivales.