Las infecciones se desploman gracias a las medidas anti-Covid

El uso de mascarilla y el lavado de manos hacen caer en picado este tipo de enfermedades: un 50% las hospitalarias y de transmisión sexual y las respiratorias, como la gripe, han descendido drásticamente en el hemisferio sur

Quien lo iba a decir, pero la pandemia causada por el nuevo coronavirus ha traído consigo una cosa buena o, para ser más exactos, un efecto colateral positivo: la bajada del número de casos de otras enfermedades de carácter infeccioso. Esto ha sucedido gracias a que las medidas tomadas de forma global para evitar el contagio –lavado de manos, distancia física y uso de mascarilla– no sólo han contribuido a reducir el número de casos de Covid-19, sino que también, y de forma adicional, han provocado el descenso de otras patologías que, junto al cierre de los colegios o el teletrabajo, han hecho que la incidencia sea menor.

Enfermedades infecciosas respiratorias, gastrointestinales o nosocomiales han visto caer en picado sus cifras en estos meses. Así lo pone de manifiesto un trabajo publicado recientemente en la revista «The Pediatric Infectious Disease Journal» realizado en el Royal Children’s Hospital de Melbourne (Australia), y según el cual entre el 1 de abril y el 31 de mayo de 2020 (periodo en el que las medidas anticoronavirus ya estaban presentes), se produjo una disminución en los ingresos hospitalarios relacionados con infecciones comparado con el mismo lapso de 2019. Según estos datos, en ese tiempo hubo una reducción drástica de 1.264 pacientes en comparación con el mismo período de 2019 a 2005, así como una bajada proporcional en las admisiones relacionadas con las infecciones del 41% al 30% (818 casos vs 375). En cuanto a las patologías, el descenso más significativo, del 91%, tuvo que ver con el crup o laringotraqueobronquitis (una infección de las vías respiratorias superiores que causa dificultad respiratoria y tos en niños) que pasó de 22 casos a tan sólo dos, seguido del 86% de la bronquiolitis que bajó a 30 casos frente a 212.

«Las medidas adoptadas para evitar la transmisión de los virus respiratorios son idénticas para todas estas enfermedades. Las gotitas que emitimos al hablar o al toser así como las manos son las que contagian, por lo que sí, hay un efecto beneficioso colateral con las medidas tomadas para evitar el Covid-19», explica Rosario Menéndez, coordinadora del Año Separ de las infecciones respiratorias y jefa del Servicio de Neumología del Hospital La Fe de Valencia.

Además confirma que, aunque aún no existen datos estadísticos al respecto, en nuestro país «ha habido menos ingresos de neumonías y enfermedades por otros virus y bacterias respiratorias durante el periodo Covid», si bien apunta que esto podría también deberse al «cambio de actitud de la población de no acudir a las urgencias por cuadros más leves».

Drástica reducción en el hemisferio sur

Aunque la prueba de fuego será este invierno, cuando comience la temporada de la gripe y de otras enfermedades víricas de tipo estacional, como el resfriado o la bronquiolitis, los expertos coinciden en que este año las cifras de estas patologías se van a reducir. Y puede que drásticamente. De hecho, y como señala Benito Almirante, portavoz de la Sociedad Española de Inmunología y Microbiología Clínica (Seimc) y jefe de enfermedades infecciosas del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, «este efecto se está viendo ya en países del hemisferio sur, donde es invierno. En España seguramente notaremos a partir de diciembre, cuando empiecen las enfermedades estacionales como la gripe, si se confirma este descenso».

Así lo cree también María García Onieva, pediatra de atención primaria y secretaria del Comité Ejecutivo de la Asociación Española de Pediatría (AEP), quien subraya que «se han publicado ya resultados de la epidemia de gripe en países de esas latitudes y se ha visto que han disminuido muy notablemente los casos de gripe confirmados por laboratorio: un 93% en Australia, en Chile se han reportado hasta 18 veces menos casos que el año anterior y en otros países como Argentina o Nueva Zelanda el descenso también ha sido importantísimo». «Aunque a priori no podemos dar una cifra de la bajada de infecciones que esperamos en España por gripe este año, por efecto del confinamiento y las medidas anticovid está claro que vamos a ver una reducción en todas las enfermedades respiratorias», asegura Menéndez. A lo que además, añade, hay que sumarle el más que probable aumento en las tasas de vacunación de este año, lo que contribuirá más aún a frenar el número de contagios.

Y no sólo en los casos de gripe, «los de bronquiolitis han sufrido también un descenso, está menos presente que otros años. Existen evidencias de que han disminuido el número de enfermedades infecciosas, sobre todo las respiratorias, pero también las gastrointestinales como consecuencia de las medidas tomadas por la pandemia –añade Onieva–. Las diarreas o las gastronteritis se verán reducidas drásticamente gracias, especialmente, al lavado de manos, pero también el empleo de mascarilla, ya que en nuestro país no teníamos este hábito». Y, por supuesto, el resto de las enfermedades respiratorias como resfriados, amigdalitis, laringitis, bronquitis... que aunque en la mayoría de ocasiones no necesitan ingreso hospitalario sí que requieren baja laboral.

«También lo vamos a notar en personas con enfermedades crónicas como diabetes, hepáticas o cardiacas, y que se pueden ver descompensadas por causa de una infección respiratoria. Lo mismo sucede con otras como la EPOC o el asma y que en esos casos pueden requerir de un ingreso hospitalario», cuenta la coordinadora del Año Separ de las Infecciones Respiratorias.

También en los hospitales

Otras que ha mejorado mucho son las enfermedades que se transmiten dentro de los hospitales. «Ahora todos los sanitarios vamos con mascarilla y hacemos todas las medidas de higiene, lo que se ha materializado en un descenso, aún no cuantificado oficialmente, de las infecciones nosocomiales, pero sí que lo hemos notado –asegura Almirante–. A día de hoy se han reducido alrededor de un 50% estas infecciones. Esto es así». «En los hospitales el uso de la mascarilla ha llegado para quedarse –corrobora Menéndez–. Antes no la utilizábamo siempre, sólo en el pico gripal (no así el lavado de manos que sí que se hacía), pero ahora se lleva todo el tiempo y con todo tipo de pacientes».

También las infecciones de transmisión sexual (ITS) se vieron reducidas en un primer momento como consecuencia del coronavirus, pero en este caso por el confinamiento obligatorio. Nos referimos a sífilis, gonococia clamidia o el herpes genital, terminando así con años de cifras al alza, un repunte en casi todas las infecciones de este tipo sostenido desde 2003. Valga como ejemplo lo que cuenta el doctor Almirante: «Nosotros tenemos clínica específica de ITS y la pudimos cerrar durante los tres meses del confinamiento. Se produjo un descenso de la actividad de más del 90%, lo que es lógico. Ahora hay alrededor del 50% de la actividad».

«La idea es que hay menos de todo, menos infecciones del tipo mononucleosis, enfermedad boca-mano-pie o impétigo contagioso (causada por el estafilococo aureus) y menos infectaciones (de piojos o escabiosis) porque necesitan de un contacto directo y mantenido y obviamente esto ya no es así o será más difícil que se de. Habrá un descenso de la probabilidad de contagio del resto de infecciones», concluye Gloria Garnacho, miembro del Grupo de Tricología de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Una última pregunta queda en el aire... ¿Podrá el distanciamiento acabar con los piojos? La respuesta, en unos días.

La venta de antibióticos baja un 28% desde marzo

Los cambios sociales que ha producido el coronavirus han hecho bajar la venta de medicamentos en las farmacias, según los datos de la consultora Iqvia, en un 0,7% desde principios de marzo.
Este hecho se debe en gran parte a las menores ventas de productos relacionados con el aparato respiratorio, como antigripales, descongestionantes, expectorantes o similares, que han caído un 26% desde que empezó la pandemia.
La disminución de las infecciones bacterianas ha permitido que las ventas de antibióticos desciendan aún más, un 28%.
Desde el inicio de la pandemia, también ha bajado un 22% la venta de vacunas y un 13% las de productos relacionados con enfermedades genitourinarias.