¿Cómo es la muerte por sobredosis de insulina?

La ingesta de dosis letales de insulina desencadena una hipoglucemia grave, es decir, la bajada extrema de azúcar en sangre que provoca la entrada en coma diabético

Cuando el organismo no es capaz de controlar los niveles de glucosa en sangre por sí mismo, la insulina se convierte en una herramienta imprescindible para controlarlo, convirtiéndose así en la solución médica que puede salvar la vida a las personas diabéticas, ya tenga diabetes tipo 1 o diabetes tipo 2. Sin embargo, cuando esa insulina se administra mal o en exceso puede transformarse en un arma arrojadiza capaz de provocar la muerte de estos pacientes. Es lo que se conoce como “sobredosis de insulina”.

¿Qué provoca una sobredosis de insulina?

En una persona diabética, el empleo excesivo de insulina puede resultar letal. En concreto, la inyección de insulina provoca que el organismo entre en un cuadro grave de hipoglucemia, es decir, la bajada extrema del nivel de azúcar en sangre por debajo del umbral considerado normal, lo que equivale a unos 65 mg/dL.

La hipoglucemia puede ser causada por diversos motivos, pero el más habitual se debe a un exceso de insulina en el organismo, lo que provoca que se libere más cantidad de la necesaria desde la sangre a las células, de modo que el cuerpo y el cerebro pierden su principal fuente de energía, que es la glucosa. De esta manera, la consecuencia directa en los casos más graves es la entrada en coma.

Síntomas

Ante una sobredosis de insulina en el organismo y, por tanto, el desarrollo de una hipoglucemia grave, el cuerpo reacciona de manera inmediata. En concreto, los síntomas que comienza a desarrollar son:

-Temblores

-Confusión

-Visión borrosa

-Pérdida de conocimiento

-Convulsiones

-Mareo

La consecuencia final de todo ello es la entrada en lo que se conoce como coma diabético, es decir, la pérdida del conocimiento con graves consecuencias para el organismo, ya que puede resultar mortal.

¿Cómo se produce una sobredosis de insulina?

La administración de insulina por parte de las personas diabéticas es una práctica diaria que se convierte en rutinaria. Sin embargo, no es baladí, ya que debe realizarse con un estricto control médico que marque la cantidad de insulina a inyectar según las características y condiciones de cada paciente. Sin embargo, esa sobredosis puede aparecer en los siguientes casos:

-Si se inyecta insulina y no se come nada después de ella. Esta acción puede provocar que el azúcar en sangre baje a niveles mínimos, algo muy peligroso que puede derivar en hipoglucemia grave y, por tanto, en la entrada en coma de la persona. Precisamente esto es lo que, a priori, pudo suceder con Josep María Mainat después de que su mujer le inyectara insulina, ya que al estar profundamente dormido su organismo desencadenó una hipoglucemia.

-Si se inyecta un tipo de insulina equivocada, es decir, si se emplea insulina de acción corta en vez de insulina de acción prolongada.

-Si se inyecta insulina, a pesar de que se haga del tipo y en la cantidad adecuada, en una pierna o en un brazo justo antes de hacer ejercicio. En este caso, la realización de actividad física afecta a la absorción de la insulina, principalmente si se inyecta en un lugar que inmediatamente se va a ejercitar.