Sociedad

«Las legumbres son la proteína del futuro, no los insectos»

Aitor Sánchez, dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario, acaba de publicar “Tu dieta puede salvar el planeta”. (Paidós). Una obra en la que promueve un consumo más sostenible. Ahora bien, los productos ecológicos que compramos hoy “no son necesariamente más saludables ni más sostenibles”

Aitor Sánchez, autor de "Tu dieta puede salvar el planeta". Foto: Beatriz Tafaner
Aitor Sánchez, autor de "Tu dieta puede salvar el planeta". Foto: Beatriz TafanerLa Razón La Razón

Cada gesto en la lucha contra el cambio climático cuenta, y el de la alimentación es un cambio «fácil» que todos podemos hacer. El autor de «Mi dieta cojea» apuesta en «Tu dieta puede salvar el planeta» (Ed. Paidós), por promover un consumo más sostenible: con menos carne y más legumbre, con productos locales y de temporada y con menos envases y menor desperdicio alimentario.

-¿Cuál es el alimento más contaminante?

-El que más emisiones asociadas tiene la es carne; en concreto, la de vacuno. La alternativa lógica es la proteína de origen vegetal. Un kilo de legumbres es 10 veces menos contaminante que uno de vacuno.

-¿Los productos ecológicos son verdaderamente más saludables?

-No necesariamente son más saludables ni más sostenibles porque la legislación no tiene en cuenta estos criterios a la hora de certificar estos productos. No incluye ningún criterio medioambiental, sobre envases, energía ni emisiones totales ni huella hídrica. Son de origen, orgánicos o inorgánicos.

-Sí, hoy cuando uno va a una tienda eco sigue encontrándose con garbanzos producidos en el otro extremo del planeta cuando es un producto que también producimos en España...

-Sí, por eso te decía que debería haber una normativa. Se tienen que tener en cuenta criterios ambientales para evitar que se produzcan estas paradojas.

-¿Es recomendable para la salud eliminar la carne o bastaría con reducir su ingesta a una vez a la semana?

-Para la salud la recomendación es disminuir la ingesta de carne, pero no habría ningún problema con eliminarla por completo. No es imprescindible ni supone un riesgo nutricional. No podríamos decir lo mismo de ciertas dietas que excluyen la verdura y la fruta.

-La ONU lleva ya tiempo pidiendo que comamos menos carne; una estrategia que es ignorada sistemáticamente por los países. Recientemente Pedro Sánchez ha afirmado que los españoles tenemos que comer menos carne, entre otros objetivos, para cumplir las metas de cambio climático para 2050. Pero mientras otras instituciones a nivel europeo tienen el día sin carne, etc., en España no, y tampoco en los colegios. ¿Qué falla?

-Lo que falla es la voluntad. Aunque el Gobierno central haya puesto esto en la agenda, llegamos tarde. Portugal en 2017 ya puso la opción de menús vegetales en todo tipo de restauración colectiva. España e Italia seguimos siendo los países que vamos rezagados en este aspecto, así como sobre cómo de sostenible es nuestra ganadería.

-Las grandes superficies tienen bastantes más productos veganos y ecológicos que hace cinco años, aunque siguen siendo muy caros...

-Los productos eco siempre son más caros porque son cultivos menos rentables por lo general al ser menos productivos. Pero el consumidor paga más por un producto que no ofrece esa garantía de sostenibilidad. En cuanto a los productos veganos, han bajado de precio. No está justificado que fuera tan caro como ha sido hasta ahora porque la legumbre no es cara. Otra cosa son algunos productos veganos elaborados con materias primas más caras, como la mayonesa.

-¿Comeremos insectos?

-Es una predicción malísima que se puso de moda la pasada década. Es cierto que son más sostenibles que la carne, pero una proteína sostenible sin barrera cultural son las legumbres. Las granjas de grillo son anecdóticas. Se están haciendo hamburguesas de soja, no de saltamontes. La proteína de los insectos no es la del futuro, sino la de las legumbres.

-¿Qué supone la comida que se tira?

-En casa es donde más comida se tira, más del 40% del desperdicio alimentario se produce en el hogar. Todo el desperdicio alimentario supone entre el 8 y 10% de las emisiones mundiales. Si no tiráramos comida en casa reduciríamos en un 4% las emisiones del hogar.