Silvia Congost: «Tener una buena autoestima repercute mucho en nuestra salud»

«Ante una enfermedad hay que confiar en el poder de uno mismo y no anticipar catástrofes», asegura la psicóloga

Silvia Congost
Silvia Congost FOTO: La Razón La Razón

Licenciada en Psicología y con posgrado en terapia de pareja, fue una experiencia personal la que llevó a Silvia Congost a especializarse en el ámbito de la dependencia emocional. Ahora, con más de 20 años de trayectoria y una comunidad de cientos de miles de seguidores en redes sociales, ayuda a otros a sacar lo mejor de sí mismos embarcada en el «Objetivo Amarte», una gira de conferencias con la que está recorriendo España y en la que los asistentes extraen del pasado lo necesario para vivir mejor el presente y diseñar un futuro más sano.

¿Cómo definiría su último proyecto titulado «Objetivo Amarte?

Se trata de una terapia grupal, ya que lejos de una conferencia, en este encuentro consigo que el público participe, que cuente su historia delante de otras 600 personas y eso es muy enriquecedor, ya que nos ayuda a ver que a todos nos pasan las mismas cosas y que no somos tan raros.

¿Cuál es el fin que se persigue con esta nueva iniciativa?

Yo lo defino como la oportunidad de realizar el mayor viaje de la vida para conectar con la autoestima y lograr fortalecerla. Ese es el enfoque que perseguimos. Si tú eres consciente de tu capacidad y tu valor, eso hará que te sientas bien contigo mismo y que seas una persona con mejor actitud a la hora de enfrentarte a las cosas. Si crees en ti y que eres capaz de afrontar las dificultades, la forma en la que vas a vivir será muy distinta a si eres una persona que está siempre con el látigo, pensando que no merezco esto o que no conseguiré lo otro.

¿Hasta qué punto influye todo eso en el bienestar de una persona?

Resulta crucial. Sabemos que poseer una buena autoestima repercute mucho en nuestra salud, ya que la forma en la que pensamos tiene un gran poder en el buen funcionamiento del organismo.

¿Cómo se traduce eso en el día a día?

Por ejemplo, cómo interpretamos lo que nos ocurre tiene dos vertientes: la catastrófica o la positiva. Y eso se logra a través de los mensajes que nos damos, es decir, si cuando nos ocurre algo pensamos que no voy a poder y no voy a ser capaz, aparecen consecuencias a nivel emocional, porque genera unas reacciones de angustia, miedo, pena, tristeza... Nos vamos encerrando en nosotros mismos y eso hace que tengamos menos energía, que se quiten las ganas de comer, que nos movamos menos... Te vuelves gris por dentro y por fuera.

Ante una enfermedad propia o de alguien cercano, ¿la autoestima puede ser una buena medicina?

Es importante confiar en el poder de uno mismo. Así será más fácil centrarse en el día a día y no anticipar catástrofes. No pensar en eso que ni siquiera sabemos si llegará nos ahorra pasar por una angustia innecesaria que no ayuda a la salud. No se trata de no querer enfrentarse a la verdad, sino de afrontarla con un realismo coherente.

Usted es experta en enseñar a afrontar y superar relaciones tóxicas. ¿Esas también son muy dañinas para la salud?

Sin duda, porque generan un nivel de estrés muy fuerte que tiene consecuencias tanto físicas como psicológicas. A largo plazo pueden dar pie a problemas de ansiedad e incluso depresión.

Y ahí entra de nuevo en juego el poder de la autoestima...

Eso es, porque una relación tóxica puede afectarnos a cualquiera, ya sea con un compañero de trabajo, una pareja, un amigo o incluso un familiar. Ante una circunstancia así, tener una buena autoestima y valorarse bien se convierte en la herramienta más potente para darse cuenta de que tienes a tu alrededor personas dañinas.

¿Pero cómo se actúa ante ellas?

La clave está en saber poner límites, aprender a decir que no y si es posible alejarse. Pero no siempre se puede, por eso es importante estar seguro de sí mismo para lograr que lo que hagan o digan los demás no nos afecte.

Su lema es el de apuesta por ti. ¿Por qué nos cuesta tanto cumplirlo?

Porque tenemos un miedo irracional al rechazo y a quedarnos solos, lo que nos lleva a complacer a los demás antes que a nosotros mismos.