Comer menos, vivir más: El interruptor de nutrientes

¿Por qué crecen los músculos, tumores o peso cuando comemos? Ésa es la pregunta que se hicieron Michael Hall y David Sabatini, premiados por la Fundación BBVA, hasta que dieron con la «diana molecular»

El envejecimiento, el cáncer o la diabetes tienen una cosa en común: el crecimiento celular. Los científicos estadounidenses Michael Hall y David Sabatini dieron en la «diana molecular» al encontrar el regulador del crecimiento de las células animales: mTOR (mammalian Target of Rapamycin). Un descubrimiento que juega y jugará un papel transcendental en nuestra salud y que les ha hecho merecedores del galardón en la categoría de Biomedicina de la duodécima edición de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento.

Pero, ¿por qué este regulador es crucial? Porque mTOR «es lo que nos hace crecer cuando comemos», explica Hall, catedrático de Bioquímica en el Centro de Ciencias de la Vida Molecular Biozentrum de la Universidad de Basilea, en Suiza. Y «cualquier situación en la que hay un crecimiento celular está regulado por éste en respuesta a la disponibilidad de nutrientes», también en el caso del cáncer, ya que «se debe al crecimiento de células que no deberían estar creciendo», añade Hall. Este regulador «es un interruptor que se activa cuando hay nutrientes para que el cuerpo pueda construir materiales (crecer), o lo contrario si no los hay», precisa Sabatini, catedrático de Biología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Y si los nutrientes son el motor de las células, la relación que tengamos con la comida afecta también a nuestra vida. En concreto, a prevenir el envejecimiento, porque mTOR los detecta y si «los bloqueas con rapamicina (tal y como se ha comprobado en células de levadura a humanos) equivale a que coman menos: engañas a las células, que responden como si hubiera menos nutrientes (ya que la rapamicina imita el estado de ayuno) y eso hace que prolonguen su longevidad», afirma Hall. Un hallazgo que sigue despertando el mismo interés que cuando lo descubrieron en 1991 y 1994.

Engañar a las células

De hecho, muchas personas sanas han llegado al extremo de tomar rapamicina, algo que Hall y Sabatini desaconsejan, ya que «hay que investigar mucho más antes». Pero la idea es prometedora: «Aún necesitamos más investigación, aunque hay bastantes posibilidades de que podamos aprovechar la vía mTOR para combatir enfermedades relacionadas con el envejecimiento», afirma Sabatini.

Y si está pensando en restringir calorías o ayunar temporalmente para ganar años de vida, de momento, y pese a que ya hay estudios que hablan de reducir en un 30% la ingesta unos días, los padres de este hallazgo aseguran que hay que profundizar más: «Esta es una gran pregunta para la que no tenemos una buena respuesta. Sabemos que mantener baja la insulina mediante la reducción de carbohidratos es bueno y que inducir la autofagia (autoalimentación de las células) mediante ayunos prolongados también lo es. Pero todavía se desconoce exactamente la mejor manera de implementar ambos estados», precisa a este periódico Sabatini, que sigue investigando «cómo se perciben los nutrientes en órganos particulares y el impacto de esta detección en la fisiología y la enfermedad». Algo esencial para que se cumpla aquella idea de que algún día viviremos más de 120 años o, si no, al menos para que los años que lo hagamos sean con un menor «daño provocado por enfermedades vinculadas al envejecimiento». Algo que sin él o sin Hall no habría sido posible.