“Almas veganas”, que separan gallos de gallinas para evitar violaciones, lanza una colecta para salvar su “santuario”

La campaña puesta en marcha el pasado 11 de junio solo ha recaudado 2.100 euros de los 50.000 solicitados para evitar que los animales sean "utilizades y maltratades" por el capitalismo.

El colectivo antiespecista y transfeminista, Almas Veganas que denunció la “esclavitud de los huevos”y defiende que los gallos sean separados de las gallinas por los continuos casos de violación pasa por un mal momento.

El pasado mes de junio lanzaron una colecta para salvar su «santuario» y evitar que los animales -seres sintientes- sean “utilizades, orpimides y maltratades” por el capitalismo. El crowdfounding no parece que vaya por buen camino en su mes de funcionamiento ya que que solo han logrado 2.100 euros del objetivo marcado de 50.000 euros.

Almas Veganas Santuario Animal se constituyó como una ONG sin fines de lucro a finales de 2016 con el objetivo de construir un santuario para el rescate y cuidado de los animales. Para lograr esta meta, las nueve representantes de la organización tuvieron que realizar diferentes acciones de recaudación de fondos hasta disponer finalmente en octubre de 2018 de unas instalaciones con 45 hectáreas verdes y con agua ilimitada por sus diversos ríos.

“Encontramos un lugar perfecto, boscoso, lleno de vida y naturaleza en los alrededores de Girona y con mucho esfuerzo arrancamos la construcción y adaptación del sitio para poder recibir a nuestros primeros habitantes, personas no humanas en busca de un hogar”, explican las representantes actuales de Almas Veganas Santuario Animal.

Así, Almas Veganas Santuario Animal logró comprometerse con su causa: “Hicimos un contrato de alquiler con opción de compra a dos años y medio. Dimos una entrada de 40.000 € y pagamos desde entonces 2.000 € mensuales que se van restando a la cuota final que será la compra. Siendo nueve personas en la organización supuestamente comprometidas lo vimos viable”, cuentan las dos miembros de la asamblea.

La realidad es que con el paso del tiempo, las cosas se fueron complicando y poco a poco Almas Veganas Santuario Animal fue perdiendo colaboradoras por “falta de compromiso”. De las nueve ya solo quedan dos, Fani y Rans y su situación económica es desesperada. En el vídeo publicado en Youtube explican que los animales son seres “sintientes” no un producto y que necesitan el dinero para seguir manteniéndolos “alejades” de la opresión y evitar que el capitalismo los maltrate y esclavice.

De las gallinas violadas a los bebés robados a las vacas

El colectivo de liberación animal “Almas Veganas”alcanzó una gran popularidad el pasado verano tras publicar un vídeo en el que denunciaban la “esclavitud de los huevos”y defendían que los gallos debían ser separados de las gallinas ante los continuos casos de violación. Pero esta no fue su única polémica.

Poco después, el colectivo, que se define como antiespecista, transfeminista y libertario, volvía a la carga con otra vieja reivindicación: Acabar con el consumo de leche de vaca que libere a estos animales de ser “oprimidos”, “violados”, explotados y separados de sus hijos. “Los animales NO son ESCLAVOS. No son recursos. Dejemos de destruir sus vidas”, argumentan.

En un video aseguraban que “cada vaso de leche supone un bebé robado” y se preguntaban “¿De verdad merece la pena tanto sufrimiento?”.

Sus delirantes argumentos recibieron numerosas críticas de ganaderos, granjeros y de personajes públicos como Karlos Arguiñano.

Muy popular fue el vídeo publicado por Vox en su cuenta de Twitter un vídeo en el que un joven mostraba su granja avícola y explicaba el cuidado que reciben sus gallinas, desmontando uno por uno los argumentos de estas “almas veganas”. “Nadie mejor que alguien del campo, que trabaja los siete días de la semana con los animales, para desmentir las chorradas de los falsos ecologistas. ¡Viva el campo español y sus gentes!”rezaba el tuit.

Ahora las activistas viven días duros. Lamentan que muchas colaboradoras hayan abandonado la causa y piden ayuda para salvar a las cabras, vacas, conejos y gallinas que «en esta sociedad son discriminados y ofrecerles una vida digna”. “Son “refugiades” en este sistema que les condena, les esclaviza y les asesina», concluyen.